Orencio Caparrós Bravo, candidato independiente al Ayuntamiento de Caravaca en la lista de José Francisco García

La visita del presidente del gobierno de España a Calasparra, me da exactamente igual; la fidelidad de su alcalde al proyecto del Doctor Sánchez, en los difíciles momentos en que era cuestionado por su partido, seguramente merece esta deferencia de carácter totalmente personal. Otras, como la hija de González Tovar, pido perdón por no conocer su nombre,  pagaron caro su proceder dubitativo con su no posicionamiento  ante el enfrentamiento de Susana Díaz con el Doctor Sánchez. Francamente, este tema de salir movido en una fotografía o salir con la jeta bien situada, como Dios y los cánones partidistas mandan, me la traen al pairo. Mi preocupación es otra, más bien son otras, porque son varias.

De verdad, ¿Las visitas de la más alta instancia del gobierno se basan en la devolución de viejos favores o en la lealtad, cuasi feudal, de ciertos personajes?  Pues parece que sí. No es ésta una cuestión que me escandalice en exceso conociendo el paño, pero reconozcamos que las cuestiones que importan quedan mediatizadas por razones puramente personales.

Vayamos a otra cuestión, aunque relacionada. Los alcaldes democráticos anteriores, desde Pedro García-Esteller hasta Domingo Aranda, pasando por Antonio García, cada cual de un partido político distinto, lucharon por afirmar la realidad de Caravaca como capital del Noroeste murciano, la tierra de la Vera Cruz que debía ser su nombre. Cada uno de ellos pelearon por hacer una Caravaca que sirviera, sin despreciar a nadie, como centro de un inmenso territorio, poco habitado, pero con la capacidad de centralizar unos servicios que sirvieran a todos los habitantes de esta espaciosa comarca. Aceptar el ninguneo que el Dr. Sánchez hace a Caravaca por agradecimientos de tipo personal pone de relieve varias cosas.

Primera. Un concepto de las relaciones , a nivel territorial, como las que estoy narrando se pueden calificar de tremendo error, salvo que teniendo claro, como tienen,  que el triunfo del PSOE está garantizado en Calasparra, conviene olvidarse de cuestiones como la capitalidad comarcal, y centrarse en no aparecer apoyando a un alcalde que vaya  a perder…, por si acaso.

Segunda. Se demuestra, como ha ocurrido con el traslado de la Oficina de Hacienda o con la Escuela de Gastronomía en otro emplazamiento distinto al previsto, la progresiva  pérdida de esa centralidad comarcal que todos los demás alcaldes de la democracia intentaron. Deja así al Alcalde de Caravaca en una situación, que mejor no calificar, y que muestra una clara falta de confianza, en él , del Dr. Sánchez.

Tercera. Una conclusión, creo que lógica, si lo que he dicho es cierto, estoy convencido de ello, no se puede entender que alguien siga votando a un alcalde que ha obrado con tan poco carácter.

No puedo terminar sin antes plantear algunas posibilidades que dejarían sin valor todo lo hasta aquí dicho, y yo me descubriría e incluso pediría disculpas (palabra que no entiende el actual gobierno municipal).

Creo que si, en realidad, ha venido para, aunque sea a prometer, que se va a realizar el trasvase del  Ebro al Sur, evitando la sobreexplotación del sinclinal de Calasparra,  y  que nuca se volvieran a ver las aguas en El Gorgotón, me quedaría sin réplica posible.

Otra posibilidad; imaginemos que ha venido a, aunque sea prometer, que va a mantener la estación de ferrocarril como forma de desarrollo y comunicación de la extensísima comarca del Noroeste, me quedaría, igualmente, sin réplica posible.

Cabría, por último, otra posibilidad, aunque más delicada que las otras, la nueva inauguración del Pantano del Cenajo, por algún añadido o alguna otra obra menor, siempre que no fuera contra la mal llamada Ley de Memoria Histórica; es decir afirmando que previamente fue una obra romana, o mora, que vende más. No vale venir concediendo autovías ya programadas, no seamos trileros.

Si es por alguno de estos últimos motivos, mi alegría y respeto están confirmados. Si no es así, ¡vaya papelón que ha jugado Caravaca! El presidente, Dr. Sánchez, se retrata dejando clara su predilección, cuyo sinónimo es nepotismo a favor del alcalde de Calasparra. Y por su parte, el alcalde de Caravaca quedará mirando, melancólicamente, cómo pasan los coches, como en ‘Bienvenido Mister Marshall’. Querían “Las cosas claras”, según reza su eslogan, pues eso: Las cosas claras.

Los socialistas caravaqueños tienen el problema de decidir entre los intereses de Caravaca, que saben quiénes los representan,  o los partidistas, sujetos a  otros principios que a mí, personalmente, me gustan muy poco. Nada, tan nada que voy como independiente, lo que no me impide creer en José Francisco y su equipo; mis razones tengo y llevo un tiempo diciéndolas.