Carmen M. Martínez Asturiano. Maestra de Pedagogía Terapéutica e Inglés en CEIP Los Rosales (El Palmar)

¡En la mochila!

      En estos días tan especiales, los peques de la casa disponen de horas más que suficientes para divertirse, (aunque también para aburrirse); y a nosotros, los adultos, nos surge una gran duda: ¿Qué podríamos regalar en Navidad para que ocupen parte de su tiempo libre? Por suerte, contamos con una apuesta segura: regalar un cuento.

      Incluir un cuento en la lista de regalos, es uno de los mejores recursos que les podemos ofrecer, ya que, iniciar el gusto por la lectura desde edades tempranas, hará de nuestros niños grandes lectores y les creará un hábito difícil de soltar. Pero, ¿por qué es tan importante que los niños lean? Sin duda, les aportará multitud de ventajas a corto y largo plazo, tales como: mayor concentración (en ocasiones tan dispersa por el uso de las nuevas tecnologías), un incremento de la curiosidad a través de la estimulación sensorial, mayor imaginación, mejora de la ortografía y de la expresión oral y escrita, así como un sinfín de cualidades adquiridas de forma transversal, produciéndose claros beneficios tanto a nivel académico como personal.

Los cuentos, y por ende, la lectura, deben tenerse en cuenta dentro del espacio de diversión de un niño. Pero, hemos de tener cuidado; leer no debe encauzarse como una obligación, ya que corremos el riesgo de que se produzca un rechazo. Entonces ¿cómo podemos hacer para que los más pequeños quieran leer? Afortunadamente, existe en el mercado una infinita variedad de cuentos para todos los gustos y edades. Lo ideal es que sean ellos los que elijan qué cuento quieren leer; sintiéndose partícipes del proceso. Otra estupenda idea sería dar un valor añadido a esta actividad, creando un espacio en casa donde poder leer de forma tranquila y sin distracciones. Además, utilizar la biblioteca pública, brinda la oportunidad de fomentar el gusto por la lectura, ya que, la multitud de ejemplares y la calidez del ambiente, hará que nuestros peques se adentren en las más divertidas aventuras. Igualmente, narrarles en voz alta sus historias favoritas, mostrando sus ilustraciones y entonando las voces de los diferentes personajes, no deja de ser una fabulosa manera de captar la atención de los que aún no saben leer.

En los colegios, la creación de espacios de lectura dentro (y fuera) del aula, es primordial. Actualmente, es uno de los rincones por los que todo maestro apuesta. Asimismo, que nuestros alumnos puedan tener la posibilidad de elegir sus propias lecturas, compartir con el resto de compañeros las aventuras vividas y servir como ejemplo para otros alumnos, es una de las mayores experiencias que podemos tener dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Reflexionando, no dejo de cuestionarme: ¿Y si regalar un cuento pudiera sustituir por un solo momento a las tan ansiadas pantallas digitales?, ¿qué pasaría si incluyéramos en la lista de regalos una tarde de aventuras en la biblioteca?, ¿y si conseguir que nuestros niños amen la lectura se convirtiera en el mejor regalo?. Y como William Golding se atrevió a afirmar: “El que ama la lectura, tiene todo bajo su alcance”.

Dando voz a tantos maestros que luchan por una mejor y más bonita educación