Jesús Rodríguez Sánchez

Alguien podría decir que nos queda lejos de estas comarcas… como también el gigantesco incendio que lleva varios meses devorando los bosques de Siberia…

Lo que pasa es, que el que más o el que menos, alguna vez ha visitado la laguna más grande de Europa, que curiosamente está en Murcia y que está en vías de convertirse también en el mayor sumidero de desechos contaminantes del continente.

Hace años, nuestra Región también ostentaba el “dudoso honor” de tener en su litoral, el punto más contaminado de todo el Mediterráneo, me refiero naturalmente a la Bahía de Portmán.

La regeneración de la bahía nunca se realizó; la empresa autora se marchó tras el histórico “Atención lavadero corten vertidos” de Carlos Collado, por entonces presidente de la Comunidad Autónoma. Imagino que para Peñarroya, la empresa minera, ya no había negocio y además la presión social (principalmente habitantes de la zona y grupos ecologistas), les convenció de vender la concesión y largarse dejando una herencia, que a día de hoy, sigue vertiendo al mar, vía aguas subterráneas, hierro, cadmio, níquel, zinc y plomo.

No aprendimos la lección los murcianos. Las agresiones en todo el entorno del Mar Menor: productos procedentes de la agricultura intensiva fundamentalmente que llegan por las ramblas que desaguan en sus riberas; metales pesados procedentes de las antiguas explotaciones mineras que no se han clausurado debidamente y que mantienen balsas con altísimas concentraciones extraordinariamente tóxicas y que también acaban llegando a la laguna; movimientos de tierras para todo tipo de actividades, desde el urbanismo bestial que no respeta nada, hasta de nuevo la agricultura. Vertidos urbanos que durante años no se depuraron suficientemente; embarcaciones que arrojan al agua restos de aceites y combustible… las basuras de todo tipo que tan alegremente arrojamos en cualquier sitio…

Las soluciones se habrían podido empezar a poner a principios de los años 80 del pasado siglo. Ya entonces algunas personas eran conscientes de que se estaba matando a la gallina de los huevos de oro. Hubo normativas que nacieron y murieron pronto para dar lugar a otras nuevas. En realidad, sobra legislación y falta y faltó voluntad política para haber evitado la situación a la que se ha llegado.

Desde julio de 1992 el Mar Menor y su entorno es Espacio Natural Protegido.

Desde 1995 es Área de Protección de la Fauna Silvestre.

En 1994 se incluyó en el listado internacional Ramsar como humedal de interés mundial.

Forma parte de los espacios protegidos de la Red Natura 2000.

Muchas buenas intenciones… pero sólo sobre el papel. A día de hoy, todavía no hay un Plan de Gestión Integral. Los enemigos de la gran laguna no sé si son muchos, pero desde luego, sí muy poderosos y me temo, que han ganado la batalla.

Con el turismo en extinción, la comunidad europea empezando a rechazar las frutas y verduras de Murcia a medida que van siendo conscientes del ecocidio perpetrado en esta Región, el desastre económico para la zona se adivina en breve plazo.