PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Para él, diez palabras eran un auténtico discurso para expresarse, porque tuvo la capacidad de retratar el mundo, constatar situaciones, revelar verdades profundas y dejar constancia de injusticias de todo tipo con una simple viñeta salpimentada de humor y con solamente una o dos palabras, a veces, para regalarnos una “foto fija” de cualquier acontecimiento, situación, vivencia o realidad de nuestro entorno más próximo y actual. Así de hábil, de ingenioso y de buen informador gráfico era Antonio Fraguas de Pablo (17-01-1942, Madrid/22-02-2018, en la propia capital de España), artística y periodísticamente conocido como “Forges”, una firma tan prestigiada como sobresaliente en el mundo de la viñeta, el dibujo y la expresión gráfica, que, víctima de un cáncer de páncreas, nos ha abandonado para siempre, a los 76 años, tras una carrera iluminada por el éxito, resplandeciente por el respeto de los lectores y querido por todos, pese a que, algunos, le “odiaran” momentánea y accidentalmente por retratar la verdad de forma meridianamente clara e interpretarla como adversa para la intención o tendencia política del lector de turno.


Multitud de medios de comunicación.- Respetado, valorado y prestigiado en marcas periodísticas como “El Jueves”, “La Codorniz”, “Por Favor”, “Hermano Lobo”, “Lecturas”, “Diez Minutos”, “Diario 16”, “Interviú”, “El País”, “Pueblo”, “Informaciones”, “El Mundo”, destacando, especialmente, Televisión Española, donde comenzó sus colaboraciones, con unos adolescentes 14 años, por su pericia en el dibujo.
Inprevisible.- A “Forges”, había que aprender a quererle, valorarlo y amarle, como nos ha ocurrido a muchos lectores que, en ocasiones y en temporadas concretas, estábamos deseando asomarnos a la publicación de turno para ver con qué “se descolgaba” ante determinadas y complejas situaciones ocurridas durante la transición política, primero, o la evolución democrática, posteriormente. Y, si somos sinceros, seguro que estaremos de acuerdo en que resultaba difícil atinar a adivinar lo que iba a reflejar en sus viñetas, porque su ingenio siempre daba un pasito más e iba un poquito más allá. Y era ahí, precisamente, donde nos arrancaba la carcajada, nos dibujaba la sonrisa y nos mantenía expectantes ante una forma de hacer periodismo gráfico tan elegante, rigurosa y, a pesar de lo paradójico que pueda resultar que su forma de presentación fuera a través del chiste, también seria y concluyente en su manera de enfocar, analizar, ver y opinar sobre la realidad de cada momento y hacerlo, siempre, con sentido democrático, respetuoso, crítico y documentado.

Actitud y aptitud periodísticas.- Saben los lectores que nuestras colaboraciones habituales tratan sobre artistas del mundo musical, pero no olvidemos que los grandes del periodismo también han sido atendidos, en su eterna despedida, por quien esto escribe, como los casos de los inolvidables Concha García Campoy, Constantino Romero, Jesús Hermida, Manu Leguineche, Paloma Gómez Borrero y otros muchos, razón por la que no podíamos dejar fuera de esa relación al gran “Forges”, constatando y asumiendo que, después de gustarnos su forma de presentarse, el cariño, el aprecio y la valoración con mayor intensidad lo reforzamos, hace años, gracias a nuestro incondicional amigo Ricardo Rubio Ballester, quien nos enseñó a amarle, respetarle y considerarle en su justa y adecuada dimensión, porque Ricardo es un enamorado de la actitud y la aptitud periodísticas del madrileño al que adora y del que es firme e incansable seguidor, de tal manera que, cada vez que “se tropieza” con una viñeta curiosa del dibujante, se apresura a hacérnosla llegar, gracias a la inmediatez de los tecnológicos medios de los que, hoy, disponemos en este mundo asistido e ilustrado por las comunicaciones de todo tipo.

Procedencia de “su marca” artística.- Adoptó su nombre artístico como consecuencia de traducir al catalán la palabra que le otorga su primer apellido: “Fraguas”, por lo que ha lucido con orgullo, permanentemente, esa firma artística que le ha identificado siempre a lo largo de su dilatada trayectoria como humorista gráfico, pudiéndose considerar como relacionado con los medios de comunicación por razones dinásticas, ya que su padre, Antonio Fraguas Saavedra, era periodista y escritor. Catalana su madre, María Ascensión de Pablo López, matrimonio que quiso bautizar al dibujante como Rafael Antonio Benito Fraguas de Pablo, cuando era el segundo de los nueve hermanos que, finalmente, conformaron su familia en el orden siguiente: María, Antonio “Forges”, Enrique, Berta, Isabel, María José, Rafael, José María y Paloma.

Listo, ágil y copiosamente reconocido.- De forma telegráfica, por las siempre incómodas razones de espacio, como también por la brillantez que atesorara la dilatada y notable trayectoria de “Forges”, digamos que no fue buen estudiante, pero sí un empedernido lector. No obstante, cursó una inacabada ingeniera de telecomunicaciones, así como Ciencias Sociales y, si no avanzó más en el mundo académico, seguro, fue porque, como ya hemos comentado, estaba trabajando a los 14 años en TVE. Listo, como pocos. Con una capacidad de reflejos verdaderamente vertiginosa, como ha demostrado a lo largo de los años, sin dejar nunca de atender sus espacios periodísticos con la viñeta oportuna en cada momento. Y premios recibidos en forma de medallas de oro, así como otras fórmulas de reconocimiento, en diferentes disciplinas, que sus méritos le otorgaron de holgada manera, pues no en vano dirigió películas o series de televisión a las que denominaba con ese punto de flema humorística que siempre le caracterizó. Pero también colaboró en radio y trabó estrecha y sincera amistad con lo más granado del periodismo de nuestro país. Un auténtico coloso de la información gráfica y la crítica social, condición de la que ha hecho gala, no solamente en lo profesional, sino también en lo personal.

Familia.- No tenemos más espacio que el justito para testimoniar nuestro más sentido pésame, como habituales usuarios de “su producto” informativo, a la profesora y escritora Pilar Garrido Cendoya, su viuda, así como a sus cuatro hijos: “Toño”, Micaela, Irene y Berta. Descanse en paz. Buenos días.