MANUELA SEVILLA

El fluir del agua de esta fuente se pierde en el tiempo. Las primeras noticias que tenemos de este asombroso fenómeno son de 1609. Magia, religión y poesía han acompañado el incensar de cada gota desde que la Orden de San Juan de Jerusalén visitaba la ermita hasta hoy.
Gota a gota y verso a verso a lo largo de cinco siglos nos arropa en su dulce sonido y nos embarga en su infinita devoción. Sabemos que en este año existía la Ermita de la Fuente Santa, llamada así por tener una fuente en la que brotaba el agua en el mismo lugar donde apareció la imagen de la “Pequeñica”. Posteriormente se le llamó Ermita de la Virgen de la Esperanzapor tener esta advocación. En 1617 fue donada la imagen de vestir de madera rostro y manos por Juana Sánchez: Nuestra Señora de la O o de la Esperanza.

MANUELA SEVILLA

El fluir del agua de esta fuente se pierde en el tiempo. Las primeras noticias que tenemos de este asombroso fenómeno son de 1609. Magia, religión y poesía han acompañado el incensar de cada gota desde que la Orden de San Juan de Jerusalén visitaba la ermita hasta hoy.
Gota a gota y verso a verso a lo largo de cinco siglos nos arropa en su dulce sonido y nos embarga en su infinita devoción. Sabemos que en este año existía la Ermita de la Fuente Santa, llamada así por tener una fuente en la que brotaba el agua en el mismo lugar donde apareció la imagen de la “Pequeñica”. Posteriormente se le llamó Ermita de la Virgen de la Esperanzapor tener esta advocación. En 1617 fue donada la imagen de vestir de madera rostro y manos por Juana Sánchez: Nuestra Señora de la O o de la Esperanza.
Esta Ermita que pertenecía a la Orden de San Juan de Jerusalén como otros parajes (Cañaverosa, Cañada Teresa) y ermitas (San José, San Pantaleón. Concepción, Los Santos y San Miguel) y que era controlada por los Visitadores de la Orden que recorrían las propiedades de la Encomienda de Calasparra y que a lo largo de los años la describen. Es en esta visita de 1609 donde se nombra el fundador del Santuario el licenciado Alonso Benitez de Munera
En un principio el agua manaba de una grieta del techo y era recogida en unos cocios uno grande y otro mediano y repartida con una caldera de cobre, a todo aquel que quería beber como se describe en la visita de 1790, también es citada en el famosísimo Diccionario Geográfico de Pascual Madoz: ”en el seno de una extensísima gruta, de cuyo techo de piedra feble, mana venero de agua que se deja ver en frecuentes gotas y que es recogida en recipientes”. Al pasar el tiempo en 1881es cuando se amplía la cueva con la construcción del retablo, altar y camarín, se pone una columna cuadrangular de mármol de Macael sosteniendo una gran taza de cristal y el agua es depositada en un aljibe que sustituyó los antiguos cocios y que estaba colocado donde después se hicieron los refugios. Ya en este tiempo se colocó una verja para evitar que las personas tiraran basura a la gruta y también porque el ganado que por allí pastaba se metía libremente a beber agua. En 1944 se construyó un nuevo aljibe que sustituía a los recipientes.
La situación actual la debemos a 1953 cuando se hizo la remodelación de la fachada, cerrándose la gruta de la fuente para mantener la limpieza del agua y colocándole una reja metálica en forma de araña, el agua es conducida a un gran depósito desde donde se distribuye a la fuente de la fachada donde cualquier visitante puede beber su agua que también es utilizada en los días de Romería disponiendo el santero los típicos botijos de doble asa para saciar la sed del camino, también cuando la Virgen va a Calasparra se dispone un vehículo que lleva los botijos a en el camino.
¿De dónde viene el agua? A falta de un estudio pormenorizado parece ser que la fuente recoge las filtraciones de la montaña, aunque también puede estar alimentada por alguna bolsa de agua del cercano rio, a la entrada del Santuario hay otra fuente de las mismas características. Nuestro gota a gota no se ha secado nunca y aunque la velocidad de estas varía con las estaciones mantiene su fluir constante produciendo 6000 litros cada cuatro meses según el Presidente de la Mayordomía del Santuario.
Siempre se le ha reconocido su excelente sabor y ha sido reconocida por sus propiedades medicinales siendo muchas las familias del pueblo y de fuera las que se acercan periódicamente a llenar recipientes para su uso, también ha sido utilizada en la pila de agua bendita de la Iglesia de San Pedro como hecho excepcional.
El famoso poeta Enrique Rius Zunón nacido en Tarancón (Cuenca) le dedico este poema que todos los calasparreños reconocen y recitan.
Gota a gota va cayendo Gota a gota el corazón
El agua sobre la pena va rompiéndose en pedazos
frente a una Virgen morena Gota a gota la oración
que está la gota vertiendo. va entretejiendo sus lazos

Gota a gota va cantando y cuando en los labios brota
sobre mi llanto su gozo. el verbo de la azucena
Gota a gota va regando descanso sobre la pena
su sonrisa mi sollozo. Y me duermo… gota a gota…

“Romero a romero” han realizado la Romería a lo largo de los años, formando un rio humano que venía de todas las poblaciones cercanas e incluso en trenes especiales que se ponían ese día para comenzar el camino desde la Estación de Calasparra.
“Vela a vela” se ha ido formando un mar de cera que en dos ocasiones ha provocado incendios dentro de la ermita, pero que fueron sofocados cuando las velas se colocaban en manojos de velas y se extendían en el suelo en lo que se denominaba “asar velas”.
“Piedra a piedra” se ha formado esta arquitectura mimética con el entorno que un grupo de calasparreños inspirados en la arquitectura de Gaudi con más ganas que dinero se propusieron realzar y no dudaron en realizar una corrida benéfica en el año 1944 para reunir dinero, y empezar la ampliación de la placeta.
“Limosna a limosna” recogida por nuestro querido monaguillo así como dos ermitaños :Hermano Palazón y El Melitón que ha tenido la Virgen que montados en borrica recorrían los alrededores con una imagen de la Esperanza pequeña metida en una urna de cristal que daban a besar a cambio de un donativo.
“Promesa a promesa” se ha ido impregnando el aire de espiritualidad y paz creando uno de los paisajes más bellos y tranquilos de nuestra región, recordando aquellas promesas como la del paisano que quiso ofrecer la llave de su ataúd como ofrenda perpetua a la virgen o como la de hacerse velar en vida dentro de un ataúd si se cumplía el deseo pedido, aunque también las hay más alegre como el capote de torero del torero Enrique Vera.
¡Ah! y por cierto todo aquel que la quiera adquirir la puede comprar embotellada en la Tienda del Santuario con una pequeña etiqueta que lleva la poesía “GOTA A GOTA”.