José Antonio Melgares Guerrero/Cronista Oficial de Caravaca y de la Vera Cruz.

Dos eran los garajes que en Caravaca atendían las necesidades de los vehículos de tracción mecánica (amén de otros talleres de menor envergadura), durante el ecuador del S. XX, época a la que asiduamente me refiero como la víspera de nuestro tiempo. Uno el Garaje Ford, del que me ocupé en su día (EL NOROESTE nº 317. 15-22 de noviembre de 2008), y otro el Garaje Reinón, cuyos orígenes se vinculan a un antiguo aperador de carros que la tía Matilde, la Maestra, regentaba en la Glorieta a finales del S. XIX. Aquel aperador derivó, cuando comenzaron a llegar los vehículos de motor al mercado, en un garaje que regentó el hijo de aquella: Antonio Reinón Rigo, mecánico autodidacta e inventor de aparatos, quien contrajo matrimonio con la zaragozana Presentación Tobajas, fruto del que llegaron al mundo sus cuatro hijos: Matilde, Antonio, Esperanza y Carmen.

La familia Reinón Tobajas

La familia Reinón Tobajas

Pasado el tiempo y obligado por la envergadura del negocio, cambió la ubicación urbana del mismo, en fecha indeterminada, desde La Glorieta a la Carretera de Murcia, anunciándose en la Revista de Fiestas de la Cruz de 1950 como Garaje y taller de reparación de automóviles y maquinaria. Rectificado y encamisado de cilindros. Soldadura autógena y eléctrica. Repuestos y accesorios de automóviles. Apartado de Correos 16. Teléfonos 19 (el garaje) y 69 (particular). El establecimiento contaba con propio surtidor de gasolina y gasoil, tienda de recambios, taller, lavadero y hasta un espacio que el Padre Antonio tenía como laboratorio, donde llegó a inventar una máquina para cortar y deshuesar albaricoques, y un motor de gasógeno que en ninguno de los casos llegó a patentar.

Con sólo 10 años de edad comenzó a ayudarle en el garaje su hijo Antonio Reinón Tobajas quien, por necesidades del trabajo, hubo de abandonar su formación primaria en el colegio Niño Jesús de Praga que, como se sabe regentaban los PP. Carmelitas en el Convento del Carmen, para ayudar a su padre, quien también fue su maestro y a quien llegó a superar con creces como mecánico de reconocido prestigio social. Durante años, sin embargo, y fuera del horario laboral, asistió a las clases particulares que impartía D. Antonio Guirao (el Colorao), quien siempre recriminó al Padre Antonio el no haber dado estudios superiores a su hijo.

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Camino de un festejo benéfico

Camino de un festejo benéfico

ntonio Reinón Tobajas (segundo Antonio de la dinastía Reinón), nació en Caravaca en junio de 1924 y, formado por su padre, llegó a conocer y reparar muy pronto toda clase de motores bien en el propio garaje o desplazándose al campo cuando era necesario atender reparaciones en tractores, trilladoras y maquinaria industrial agraria que él mismo representaba y vendía en Caravaca. Contrajo matrimonio en septiembre de 1949 con Maruja Gómez López, fijando el domicilio familiar en vivienda cuya construcción él mismo dirigió en la planta sobre el propio garaje. Allí vinieron al mundo sus tres hijas: Presen, Gema y Sonia y, allí, también, compartieron espacio y atenciones sus dos perros: Yaki y Denis.

Clientes habituales suyos fueron los terratenientes de la época: el Conde de Reparaz y el Marqués de Alhucemas (dueños de la finca de Derramadores), el Duque de Ahumada, de Cehegín; Pedro Antonio Melgares de Aguilar, D. Blas Marsilla y Mari Trini, además de otros agricultores de pedanías y pueblos vecinos que se iniciaban por entonces en la mecanización del campo; los taxistas, sobre todo Pepe el Polvorista, y los pocos que disponían de coche particular, entre ellos el arquitecto calasparreño Emilio Pérez Piñero.

En el Garaje Reinón aprendieron mecánica algunos profesionales que luego se establecieron por su cuenta en talleres propios, constituyendo una verdadera escuela de mecánicos. Allí trabajaron, entre otros Juan Catifas (que se ocupaba del surtidor de combustible), Antonio el viudo, el Perla, Pepe Aroca, el Tío Pedro, Cayetano Talavera, el Musi, Felipe y Canito. En las oficinas y tienda de repuestos Miguel Férez, el Sr. Meca y Roberto, hasta un total de veinticuatro, que fueron las personas que allí trabajaron en su momento de mayor esplendor.

Como se ha dicho antes, Antonio también vendió tractores y motores Jon Deere, Perkins y Mercedes. Por vocación habría sido conductor de Formula Unoy por dedicación fue conocedor y amante del mundo del motor y asiduo lector de la revista Motor Mundial. Tuvo propias una moto Guzy y una Vespa, así como un coche Pakhar verde, descapotable, un Nissan todoterreno, un R-8 y un R 12 amarillo, matrícula Mu 7801-A, que fue el último y el único que adquirió nuevo pues siempre se fió más de motores tratados y arreglados por él mismo que por otros nuevos, recién salidos de la fábrica.

Hacia 1985, razones familiares motivaron la desaparición del Garaje y la incorporación de Antonio, como profesor de Mecánica, en la recién creada Escuela de Aprendizaje Industrial, luego de Maestría y hoy Instituto de Secundaria Ginés Pérez Chirinos, donde antes vino funcionando, durante lustros, el complejo recreativo Las Delicias y la piscina municipal..

Ali Cañamón Ben Garaje

Ali Cañamón Ben Garaje

Antonio fue un hombre que tuvo tiempo para todo. Simultaneando su trabajo en el garaje, y con un grupo de amigos muy activo y preocupado por lo local, fue uno de los refundadores de la cofradía pasional de Los Azules, encargándose personalmente del cuidado y puesta en la calle de los pasos de la Dolorosa y de la Virgen de las Angustias durante la Semana Santa Caravaqueña. Con el mismo grupo de amigos activaron la Procesión del Silencio, y también con los mismos fue uno de los del 59 en la reconversión de las Fiestas de la Cruz, fundando la kábila Abul-Khatar. Activo impulsor de las Fiestas del Carmen (cuyo barrio siempre tuvo como suyo), formó parte del coro que amenizaba las celebraciones litúrgicas. Colaborador asiduo en actividades benéficas. Presidente del Caravaca C. de F. y seguidor asiduo del Real Madrid. Miembro de la Junta Representativa de la Cofradía de la Cruz durante el mandato, como hermano mayor, de Pedro Antonio Melgares de Aguilar (1960), conductor del Carro de la Patrona durante años en el silencio y anonimato de las procesiones, y Concejal de Urbanismo durante el mandato, como alcalde, de Mariano Rigabert Girón, a él se debe la primera pavimentación del paseo de la Glorieta, ahora desaparecido, inspirado en la conocida Explanada de Alicante.

Antonio se jubiló a los 65 años en 1989, pero apenas pudo disfrutar del merecido descanso laboral pues una trombosis cerebral fue acabando paulatinamente con sus fuerzas físicas falleciendo diez años después, el 8 de agosto de 1999.

Su recuerdo entre quienes le conocimos es tan grande como su aspecto físico y, como no hay grande malo, Antonio tuvo entre sus múltiples cualidades la bondad, el carácter apacible, la generosidad, la solidaridad y la entrega a los demás, formando parte de esa generación de hombres y mujeres que pusieron a Caravaca en la rampa de lanzamiento de la modernidad, situándola en el lugar que hoy ocupa en la consideración de los demás, y luchando por ella, sin pedir nada a cambio, en los diversos frentes en que la vida lo situó.