Ana María Vacas

David ha sido una grata sorpresa, pues a pesar de haberlo seguido durante varios años mediante las redes sociales, siempre una entrevista personal te puede ofrecer una cercanía y hacer evidente el carácter tan amable y humanista de este próximo talento.  Nacido en Caravaca de la Cruz en 1981, pero ha  vivido  en Gerona, donde ha desarrollado su carrera artística.

Fuchina

Fuchina

Empieza a estudiar fotografía  en el 2001; su vocación despertó mirando   una imagen  de un fotógrafo español de la generación de los años 50, Ramón Masats, (al que  consiguió conocer en persona); mirando esta imagen pensó  decididamente, si eso se podía hacer él quería intentarlo. A partir de ese momento comenzó a  estudiar técnico Superior de Laboratorio e Imagen; posteriormente continuo en el I.E.F.C durante cinco años, uno de los centros más especializados con el temario de la escuela de Nueva York, hasta que en el 2008-2009 en el proyecto fin de carrera conoce a Pep Mata, (Encargado del departamento de Escultura de la Facultad de Barcelona y fotógrafo de paisaje), éste  consigue ser un referente para David  mostrándole  la manera de mirar y la concepción del espacio que tenemos al caminar, desde ese momento se abre un nuevo horizonte ante sus ojos.

El trabajo final de carrera fue un tributo a su abuelo y a la memoria histórica, pero sin enardecer a ningún bando, sin el sentido político, sólo poner de manifiesto lo que sucede en la guerra en general; Belchite será el escenario donde se recree para mostrar el sin sentido, la desidia y desastre que queda tras el paso de ésta, comparándolo a su vez con cualquier ciudad que hoy día esté inmersa en eses mismas circunstancias.

Su especialización en el I.E.F.C. fue de fotógrafo en zonas socialmente conflictivas, pero su camino se desvió conscientemente  haciendo lo contrario, la exaltación de la belleza interior. Pensó que sería más efectivo intentar cambiar el mundo desde su interior en la medida que le fuera posible, salvarse a sí mismo sería su prioridad siempre entendiendo que su fin sería revertir esa belleza, aportar a la sociedad, al mundo en general;   siente una  admiración absoluta por las fotógrafas de  guerra, que consiguen atravesar la barrera de la consciencia para representar ese aspecto emocional y duro de la vida,  como Judith Prtas y Mayshun, ambas españolas y con un nivel comparable a los ya reconocidos Tito Vilanova , o Manu Bravo.

Yo personalmente lo describiría como  un mago de la imagen, porque cuando dispara su máquina fotográfica, el retrata y encuentra una simbiosis perfecta para captar un instante de magia pura, como el mismo define” para retratar es necesario un profundo análisis técnico, estético, filosófico y espiritual de lo obtenido; todo ha de acompañar, para que quien lo mire entre en el hechizo”.

Su fotografía es  silencio, encuentras un ejemplo de convencimiento dentro de lo que considera propio o común a él mismo; huyendo de los grandes gestos, sumergiéndose en la cotidianidad donde se encuentra cómodo, acercándose siempre adonde quiere llegar. Hace lo que hace sintiendo  este sentido, por ello se crea una resistencia condicionada por ser el único camino que  reconoce. Le gusta pasear con su cámara telemétrica digital de 35mm colgada, observar lo que encuentra y le llama la atención a sus pupilas; generoso en respeto a la naturaleza y mamando de ella en su fotografía, consigue fundirse con el entorno y ser parte de esa belleza que después nos muestra; “nuestros pensamientos se convierten en certeza a ojos de otros”

El arte lo concibe como una alteración de los estados de consciencia, es una transmutación, muy vinculado a la magia, convencerte de algo a través de lo que se crea y es bello. En su ámbito le interesa Bernard Ploussu en la que en su fotografía que aparentemente no hay nada, esta él, hay poesía; pasa es instante, no pasa nada pero pasa todo. No le interesa como definir su estilo, le importa más como está mirando que como llamarlo, necesita que se note su mirada en lo que hace. Reconoce que sin una visión humanista no somos nada, y defiende que necesitamos las humanidades para compensar a la especialización tecnológica que nos vemos sometidos de manera abusiva. El ser humano necesita el arte, la filosofía, todo aquello que desarrolle nuestras capacidades, para hacernos diferenciar entre lo necesario material y espiritualmente; y lo absurdo y banal.

David no trabaja por proyectos, sus trabajos son una misma mirada, una misma forma de pensar, Fuchina, Elegía, ya no hablan  de una misma estética, pero si comparten una misma raíz. Está muy interesado en la fotografía y en arte español, no patrióticamente sino estéticamente. Partiendo de esa premisa comienza a estudiar las obras de Picasso,  Sorolla, Goya,  el Creco, para alimentar su fotografía, como Cristóbal Hara y Ricardo Cases, únicos fotógrafos españoles en desarrollar esta manera de pensar.

Trabaja en la concepción nueva de ver la fiesta con dialogo propio, mirando como es el espacio, alimentando ese discurso, ese relato, haciéndolo crecer. El primero fotógrafo en establecer estas directrices en España es Cristina García Rodero añadiendo un peldaño más que ayuda al engranaje evolutivo del arte.

Sus inicios fueron con la ya desaparecida Galería Kowasa, donde realizó tres exposiciones individuales bastantes importantes en su carrera. Su impresionante currículum nos muestra un fotógrafo productivo, con veinte exposiciones individuales, diecisiete colectivas nacionales e internacionales; comisionados, diseño expositivo y editor de libros, múltiples conferencias y charlas, publicaciones, y proyecciones.

Su trabajo ha sido muy reconocido en el ámbito fotográfico. Ha ganado diversos premios y becas en España e Internacionalmente. Fue seleccionado para los visionados de portfolios de los Encuentros de la Imagen de Braga  en 2013 y los Descubrimientos PhotoESPAÑA 2014; premio nuevo Talento Fnac de Fotografía en 2015; premio Otra Manera de contar PA-TA-TA;   premio Proyecta 2016 del Centro Fotográfico Andaluz; finalista de Street Photography Awards de Lensculture y  becado  AlibabaPhoto 2017. Además ha sido seleccionado para PANORAMA1 del Centro de documentación y Estudios Avanzados sobre Arte Contemporáneo de Murcia y para el Cuarto Lúcido, El Centro José Guerrero de Granada. Este verano ha sido considerado como uno de los mejores fotógrafos de calle por Lensculture.

A sus treinta y seis años es un fotógrafo avanzado, ha realizado un trabajo minucioso respetando sus ideas y reflexionando sobre sus fotogramas en cada disparo. Como cualquiera de los fotógrafos reconocidos actualmente en el panorama internacional, Joan Fontcuberta, Ricardo Cases, Cristina de Middel,  empiezan hacer algo interesante ahora con cuarenta años y están trabajando en el mundo de la fotografía desde los veinte. Tenemos la absurda idea de que la fotografía es un medio de expresión muy rápido, pero es todo lo contrario, el tiempo no es importante pero es necesario para el conocimiento y la conceptualización del proceso de aprendizaje, el camino es lo que nos refleja la obra final. Como el mismo diría de aquellos a los que respeta y aprecia, nosotros hemos llegado a este convencimiento sincero:

Como no amar a David Salcedo