Pedro Antonio Hurtado García

Sentarse con el alcalde de La Unión es sentirse acompañado por un hombre apasionado por su pueblo, enamorado de su enclave, agradecido con sus gentes, defensor de ese sentimiento flamenco que rezuma esta conversación que, con él, mantenemos. Pero también representa, para el primer mandatario local, tocar la gloria de dirigir los destinos de un pueblo que supo sufrir, trabajar y sentirse a sí mismo, a través de los compases del flamenco más puro y exigente. Los días del festival son, cada año, el trampolín que nos lanza a la diversión, a la cultura del flamenco y a todo lo que le rodea, a la fiesta y al amor por los sentimientos que expresan las mejores composiciones, puestas en la voz de intérpretes que les conceden ese toque especial que las convierte en irrepetiblemente grandes.

Antiguo Mercado Publico

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Sin perder de vista la pandemia.- Pedro López Milán, como alcalde y como defensor del flamenco unionense, nos actualiza los criterios sobre este internacional festival flamenco. Y, sobre la ineludible pandemia que nos viene azotando, nos comenta que “el primer año fue un duro golpe. Lo tuvimos que realizar ‘on line’ y se notó muchísimo, sobre todo para un municipio como La Unión que espera este festival como agua de mayo. Sin embargo, el año pasado, ya lo celebramos presencialmente, aunque se notó, no obstante, en la afluencia de público a las galas, cuya respuesta fue bastante menos intensa de lo que conocíamos hasta ahora. No ocurriría lo mismo con los concursos, que sí tuvieron una afluencia importante. Se ponía de manifiesto y se corroboraban, así, las manifestaciones de muchas personas, observadores y colectivos, que mantenían la existencia de un temor, o miedo escénico, a adentrarse en un ambiente masivo y amenazado por la pandemia que aconsejaba evitar la asistencia a grandes eventos, extremo en el que, también nosotros, como todos, nos resentimos en esa dirección. Así y todo, logramos cubrir nuestras expectativas centradas en que el festival volviese a acreditarse presencialmente, en lo que nos cabe el honor de haber sido uno de los pocos grandes eventos de esta naturaleza que se celebraron el pasado año con bastante normalidad, normalidad que este 2022 alcanzamos de forma plena, pero, eso sí, sin perder de vista al contagioso elemento y aplicar la prudencia necesaria por un virus frente al que tenemos que seguir luchando muy decididamente, porque esa normalidad en la que nos instalamos nos permite volver a una edición, la de este año, con todos sus ingredientes, así como recobrando ese esplendor que nuestro municipio alcanza en los días finales de julio y primeros de agosto, con la celebración y disfrute de nuestro festival flamenco”.

Reencuentro muy deseado.- Al preguntarle sobre el efecto que puede producir en los aficionados un recinto cerrado, aunque bien dotado, nos dice que “pienso, sinceramente, que hemos superado esa fase de razonable miedo. Todos sabemos que no hay más remedio, hoy por hoy, que convivir con el virus. Por lo tanto, no podemos generar problemas añadidos, de momento inexistentes, como queda demostrado con la realización, en muy diferentes lugares, de eventos multitudinarios en espacios cerrados. Y no creo, por consiguiente, que el ‘Festival Internacional del Cante de las Minas’ se vea afectado por ese miedo escénico y sistemático que ha intentado apoderarse del ánimo de todos nosotros. Sin embargo, lejos de que el virus pudiera conseguir su objetivo, creo que vienen a recobrarse esas ganas de reencontrarnos, todos, en ese espacio tan singular, legendario y emblemático como es el ‘Mercado Público’, de la Unión. A ello, sin duda alguna, debemos sumar el ánimo que nos brindan todos nuestros visitantes, especialmente los habituales, porque, claramente, están ansiosos de poder volver a disfrutar de este notable acontecimiento que atesora una magnitud envidiable y una salud robustecida”.

Fortalecimiento turístico para la zona.- Hablamos sobre la influencia turística, en la zona, derivada de la existencia del festival flamenco. Y nos dice el primer mandatario unionense que, “en esas fechas, La Unión cambia de color, recuperando la belleza de esa ciudad alucinante que Asensio Sáez definía. Y todo se materializa con las numerosas visitas que recibimos de muy diferentes lugares de España, así como también de otros países. Pero, esencialmente, es la sensación especial que vivimos en estas fechas, donde el flamenco es capaz de sacarnos a todos a la calle y celebrar sus vibraciones cada día. Esa sensación se torna más especial, todavía, si comparamos con aquello que se suele proclamar de ‘vuelve a casa por Navidad’, símil del que me apropio para manifestar que, en La Unión, también en verano, volvemos a ver a aquellos amigos que, año tras año, vienen de otros lugares y que, al final, son amigos de verdad por identificación, cercanía, compromiso y devoción ante el espectáculo flamenco, porque, con esa actitud, queda patente que siempre están con nosotros, que lo dan todo por nuestro municipio y por nuestro festival y que se consideran parte de la historia y las raíces de nuestro flamenco local”.

La Unión y el festival van de la mano.- En relación con la apuesta que hace el ayuntamiento y los resultados obtenidos, nos aclara que “el balance es muy positivo siempre. La Unión y el festival van de la mano, hasta tal punto que ya no se concibe el municipio sin este acontecimiento. Potenciar, defender y expandir esa gran cultura que nos dejaron nuestros antepasados, es una meta, un compromiso y un orgullo del que no nos apartaremos nunca, porque la herencia de los cantes de Levante, así como esos géneros autóctonos que también imperan en el municipio, hacen que ese legado que recogemos sirva, permanentemente, para que el municipio de La Unión sea reconocido mundialmente en el mundo del flamenco y en cualquier lugar. Cuando se habla de nuestro pueblo, se convierte en un sinónimo del ‘Festival Internacional del Cante de las Minas’, lo que nos hace sentirnos orgullosos, reconfortados y no menos reconocidos”.

Un público fiel en constante crecimiento.- Para aclararnos cómo se perciben estas vibraciones en La Unión, nos indica que “se observa, entre los asistentes que acuden, un público fiel y caras que se repiten de un año para otro. Esa ventaja, en forma de plus de fidelidad que cosecha La Unión, ocasiona el que muchos aficionados dejen sus vacaciones reservadas para venir a nuestro pueblo. Y es que son numerosísimas las personas, procedentes de diferentes puntos geográficos, a las que ya conocemos por su comparecencia en el festival, años tras año, y con quienes hemos trabado una intensa y sincera amistad, además de estarles muy agradecidos por ese gesto que nos honra (nos menciona una lista interminable de concretas y muy queridas personas, cuyos nombres y orígenes se sabe de carrerilla y en la más profunda cercanía, pero, por su extensión, no nos cabrían aquí). Y no paran de sumarse nuevos aficionados que van engrosando esa lista tan amplia”.

El mejor festival flamenco del planeta.- Le pedimos que nos aclare eso de “mejor festival del mundo” y si, de alguna manera, puede “certificarse” esa condición, a lo que nos responde con contundencia que “la mejor certificación es que existen pocos festivales que tengan la longevidad que atesora el nuestro. Y parece razonable pensar que no puede ostentarse mejor ‘documento’ acreditativo. Pocos festivales tienen más de seis décadas continuadas de existencia y pocos, igualmente, gozan del índice de éxito del que disfrutamos nosotros. Hay municipios que aspiran a contar con grandes actuaciones. Eso es fácil cuando se apuesta por invertir en ello, pero nosotros lo que tenemos es el mejor festival de concursos que existe en la actualidad en todo el planeta. Y es, en eso, en lo que competimos, mientras que, por añadidura, no existe ningún otro de nuestras variadas y bien enfocadas características. Además, con cantes propios, nacidos de la profundidad de la tierra, del dolor, del sufrimiento, de la reivindicación, del ‘quejío’… Hoy, se entonan esas composiciones como un canto de libertad convertido en la mayor herencia cultural que nos dejaron nuestros antepasados y que hacen del festival algo diferente y singular, porque flamenco se puede escuchar en muchos lugares, pero flamenco con sentimiento, con pasión y con auténtica maestría, solamente puede disfrutarse en La Unión durante los días de concurso que ofrece el festival”.

Formación y difusión como elementos imprescindibles.- Al abordar la arquitectura del magno acontecimiento flamenco nos comenta que “el festival crece e innova constantemente y siempre analiza en qué tiene que mejorar. Desde la ‘Fundación Cante de las Minas’ siempre nos preguntamos qué hay nuevo, porque todos los años se incorporan ideas y jornadas de formación permanente. Queremos que los grandes artistas que vienen, como invitados, puedan ofrecer ‘MasterClass’ para formar con mayor intensidad y que se nos conozca por eso, esencialmente. Contamos con relevantes acuerdos de colaboración con grandes empresas y destacados organismos, tendentes a que la formación y difusión formen parte de los elementos más valorados que perseguimos y practicamos”.

Sentimiento de gratitud de los triunfadores.- Preguntamos por los artistas invitados que han repetido en numerosas ocasiones, a lo que nos aclara el acalde que “algunos de ellos han sido triunfadores en este festival y, por lo tanto, albergan un sentimiento de gratitud inmenso. Además, cualquier ganador de los diferentes concursos que se desarrollan en el ‘Festival Internacional del Cante de las Minas’, lleva a La Unión por bandera cada vez que actúa, sea donde sea, un sentimiento que comienza a caballo de la simple amistad y que se va convirtiendo en algo muy hondo que fortalece nuestro evento en todos los lugares que visitan estos grandes artistas que, de una u otra manera, resultaron galardonados, ampliando, con ello, ese espíritu minero y cantaor que existe en este municipio del sureste español, pequeño en dimensiones, pero enorme de corazón. Los artistas que nos conocen saben, perfectamente, que subirse al escenario del ‘Mercado Público’, de esa ‘Catedral del Cante’, es ponerse ante unos seguidores exigentes, pero, al mismo tiempo, cálidos y que saben aplaudir con fervor y premiar con devoción lo que claramente lo merece, creando una comunicación artista-público verdaderamente envidiable. A La Unión, todos los artistas quieren volver, porque se sienten como en su propia casa, como es el caso, solamente como ejemplo, de José Mercé o Farruquito, quienes han venido en numerosas ocasiones y les encanta encaramarse a nuestro emblemático escenario, porque nuestro festival y La Unión, en sí, constituyen, para estos artistas, una plaza de primera”.

A los indecisos.- ¿Y qué les diría a esas personas que no han venido nunca a la “Catedral del Cante” por dudas, dejadez o falta de decisión?.

Quiero invitar a todo el mundo a que conozca La Unión, que se acerque a nuestro festival, que esa casi docena de días de gran espectáculo los vivan con la misma ilusión que nosotros y que se contagien de ese ambiente de mañana, tarde y noche que impera, durante esas fechas, en una ciudad verdaderamente alucinante, acogedora y flamenca que se llena de vida, ofrece hospitalidad y cambia de color por algo tan sensible y sentido como es el flamenco, género que no puede escucharse en ningún lugar con el arte y la gloria que adquiere en nuestro municipio, como dimensión esencial.

Ilusión, cultura, arte, géneros y otros valores.- López Milán, como siempre, nos dejó tan ilusionados como a un unionense más que percibe la defensa de la cultura local, el arte de sus intérpretes y el valor de sus géneros flamencos cultivados, cuyo desarrollo, este año, tendrá lugar del 27 de julio (miércoles) al 6 de agosto (sábado). Buenos días.