ORENCIO CAPARRÓS BRAVO

Tanta campaña electoral, y tan seguidas, producen un justificado hartazgo que en muchos casos conducen a la indiferencia de los sufridos electores. Al final, queda la sensación, también justificada, de que en realidad se trata de cuestiones e intereses, no sólo partidistas, sino incluso personales. En esa mezcla de verdades a medias, de mentiras descaradas, y, excepcionalmente, de verdades como pianos, el votante opta o bien por la indiferencia, o bien por la descalificación global de la clase política y sus mensajes. Yo comprendo, perfectamente, que levantar la voz un poco más, o razonar y argumentar con veracidad en esta jungla, puede convertirse en un mensaje igual de creíble que la mentira más evidente.. Quien escribe, como es mi caso, debe ser consciente de que la diferencia entre meter el escrito en una botella y tirarlo al mar, o hacerlo público a través de algún medio, no tiene por qué ser muy sustancial, aunque aparentemente tengas muchos lectores.

       Quiero aquí advertir que ese cansancio y desdén que producen los mensajes políticos, también  son aprovechados por los vividores del, digamos, “asunto”. Hace cosa de un año, o poco más, escribí lo que llamé “Carta abierta a Dn. Miguel Sánchez”, un personaje de su nivel no tuvo a bien contestar a este “ciudadano” que, como tal, le planteó algunas preguntas que tanto entonces como ahora me siguen sembrando dudas, porque nunca se aclararon; si bien no faltaron atláteres  que procedieron a mi descalificación como persona; yo les avisé de mi costumbre de no hablar con más mascotas que las mías propias, y surtió el efecto deseado. No voy a volver a ellas,( para quién tenga curiosidad se publicaron en el periódico El  Noroeste). 

        Después de su sustitución para encabezar la lista de Ciudadanos en Murcia, me surgió la curiosidad sobre cuál había sido el trato, que seguro que lo hubo. Lo busqué en las listas al Parlamento o al Senado, infructuosamente. No acababa de creerme que su docilidad y silencio fuera a cambio de nada. Y mira por dónde el cacareado abrazo de Inés Arrimadas me ha puesto en la pista de que algo se cuece. Lo que ocurre es que será fruto de los resultados de las  elecciones a la Comunidad, donde aún quedan caramelos por repartir a cambio de pactos Yo te voto a Presidente  o a lo que sea, tú me nombras Director General, Senador o lo que sea. Me imagino que habrá más de un  pseudoperiodista, o de raza parecida, que esté a la espera de otro tanto, dispuestos a “atropellar”lo que se interponga entre sus intereses  y el bien público. Tiempo al tiempo, y si me equivocara, cosa que no creo, pediré disculpas por desconfiado. Cosas de la edad…,o por haber leído en su momento las Catilinarias de Cicerón, donde salen todos los sentimientos políticos muy bien retratados.

       Dicho lo dicho he de admitir que comprendo el empacho que produce en buena parte de la población el tema político; como algo distante y ajeno, salvo a la hora de pagar impuestos para mantener el tinglado.

       Antes de que me pregunte nadie, me hago yo la pregunta. He aparecido en una lista porque creo que para descartar tanto cambalache hay que estar, eso sí, sabiendo que no se busca otra cosa que el servicio público, que tengo sobradamente demostrado, y que me legitima para criticar la impostura más indecente, la cometa quien la cometa y con las siglas que se quiera. Por eso he ido en unas listas como independiente, y porque no tengo nada que ocultar ni de lo que avergonzarme. Los hay que sí.

       No tengan inconveniente en contestarme,  aquí sigo, pero no usen mascotas domésticas, entre las que incluyo a los loros, animales simpáticos y dicharacheros donde los haya, aunque no sepan escribir, no es menos cierto que no se sirven del mal ajeno para progresar.