LAURA CABALLERO ESCÁMEZ/PSICÓLOGA

¿Has estado alguna vez tan concentrado en una actividad que has sentido que el tiempo pasaba volando? ¿Alguna vez has tenido la sensación de que “fluías” con la actividad y que todo lo demás no importaba? ¡Pues eso es el “Estado de Flow”! Este término fue mencionado por primera vez por Mihály Csikszentmiháyi  en 1975. Le puso este nombre porque al investigar este estado y entrevistar a distintas personas, se lo describían mayoritariamente como una corriente que les hacía fluir hacia delante. Hoy en día este estado sigue siendo ampliamente investigado por la Psicología Positiva. La Psicología Positiva no se refiere a que todo sea de color de rosa, sino que es una vertiente de la psicología que surgió allá por la década de los 90 del siglo pasado y que se encarga de estudiar las bases del bienestar psicológico y de la felicidad, así como de las fortalezas y virtudes humanas. Hasta ese momento la psicología se había preocupado mayoritariamente por el sufrimiento, por los trastornos, pero no por fomentar la vida plena en ausencia de dichos trastornos psicológicos. Mihály Csikszentmiháyi define este estado en su libro “Fluir (flow). Una psicología de la felicidad” (1995), como un estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa.

Experimentamos el Estado de Flow perdiendo la noción del tiempo, sintiendo placer con la actividad que estamos realizando y dando paso a la creatividad y a la productividad. El ego se diluye y nuestra atención está inmersa totalmente en la tarea sin esfuerzo. También experimentamos un alto grado de competencia en lo que estamos desarrollando.

¿Cómo propiciar el Estado de Flow?

1. La actividad debe resultarte atractiva. Es necesario que la actividad te motive, te apasione y que sientas curiosidad por ella.

2. Los objetivos que te marques en la actividad deben ser realistas y concretos. De lo contrario, la actividad puede frustrarte. Debes sentir que tus habilidades están en sintonía con lo que te propones y que obtienes placer inmediato al hacer la actividad.

3. Adecúa el ambiente y escoge el momento. Es necesario que estés libre de distracciones y que el ambiente sea tranquilo para poder abrir paso a este estado.

4. Presta plena atención (mindfulness) a lo que haces y realiza solo una cosa cada vez. La multitarea dificulta el Estado de Flow porque propicia las interrupciones.

5. El proceso es más importante que el resultado. Si bien es imprescindible que definas claramente lo que vas a hacer para potenciar tu motivación, el Estado de Flow tiene que ver precisamente con estar atento al proceso.

Ejemplos de actividades con las que fluir:

  • Relacionadas con los sentidos: cocinar, degustar un plato, escuchar música, meditar, tocar un instrumento, ver un paisaje, ver una obra de arte o crearla, pintar mandalas, la jardinería, coser, bordar, cualquier manualidad…
  • Actividades físicas:practicar deporte, bailar, practicar sexo, caminar…
  • Actividades intelectuales: leer, realizar pasatiempos, acertijos, conversar, escribir…