MICAELA FERNÁNDEZ

La pasión de la Semana Santa muleña se hacía latente durante los cortejos procesionales que han desfilado durante la pasada semana en Mula y que han mostrado un año más el esplendor y la belleza de los pasos muleños, obra de escultores como José Sánchez Lozano y González Moreno, continuadores de la escuela de Salzillo, todo ello unido a la historia y el arte de las calles que acogen los cortejos.


El Viernes de Dolores salía a la calle el Solmne Vía Crucis de la Santísima Virgen de los Dolores con salida desde la parroquia de San Miguel, marcando el inicio de las procesiones de Semana Santa.
El Domingo de Ramos, tras la bendición de las palmas, salía la procesión de Ramos y Jesús Triufante, organizada por la Cofradía de Jesús Triunfante y Santiago Apóstol con las imágenes de Jesús Triunfante, obra de José María Molina de Blanca, Santiago Apóstol y María de Cleofás, éste último portado únicamente por mujeres, de Ramón Cuenca Santos de Cox, San Juan y la Virgen de la Paz, ambas imágenes pertenecientes a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
La Hermandad del Carmen se encargaba de sacar a la calle la Procesión de Miércoles Santo en la que desfilaban la Samaritana, obra de Sánchez Lozano que salía por primera vez en Miércoles Santo de 1946, sustituyendo al anterior grupo del escultor Roque López que realizó para la Hermandad en 1808, Oración del Huerto, de Sánchez Lozano que salía por primera vez en 1954, el Prendimiento, obra de Sánchez Lozano, copia del de Salzillo, Ecce Homo, talla de Sánchez Lozano que desfilaba por primera vez en 1946, Arrepentimiento de San Pedro, de Juan José Páez de 2008, sustituyendo a la anterior imagen de 1945 obra de Gomara, San Juan, de autor anónimo y adquirida en 1944, adquirida por suscripción pública que hizo personalmente el entonces ermitaño del Carmen, Juan Buenafé Martínez, entre todos los juanes y juanas de Mula, saliendo por primera vez en Viernes Santo de 1945, y la Virgen de los Dolores, ‘La Dolorosa’ de Sánchez Lozano de 1956.
Jueves Santo, desde la parroquia de Santo Domingo y organizada por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la que desfilaban el Cristo de la Columna de Juan González Moreno, Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Sánchez Lozano, la Verónica, de Carrillo Marco, el Cristo que completa el grupo es obra de Sánchez Lozano. Siguen el Cristo de Agonía de autor anónimo, Santiago Apóstol, de Ramón Cuenta, este paso lo aporta a la procesión la Hermandad de Jesús Triunfante, y completan el cortejo San Juan y la Virgen de los Dolores de Sánchez Lozano.
Tras la procesión de Jueves Santo tenía lugar, organizada por la Hermandad del Cristo del Asilo desde el año 1965, la Procesión del Silencio. El paso sólo lleva un manto negro en forma de calvario y dos luces que iluminan al Cristo. Los nazarenos visten una austera túnica negra, cíngulo blanco y medio capirote, les alumbra un cirio. Un redoble de tambor encabeza la procesión. Los recorridos habituales de esta procesión son alternos. El recogimiento es mayor cuando, a lo largo de la carrera se apaga el alumbrado público.
Mula acogía el Viernes Santo la Procesión del Santo Entierro, organizada por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno con las imágenes de La Piedad ‘Virgen de la Piedra’, el Cristo Yacente, la Soledad del Calvario, María Magdalena y San Juan, todas las imágenes obra de Sánchez Lozano y pertenecientes a la Hermandad titular. La Hermandad del Carmen aporta a esta procesión la Soledad, obra del escultor Lozano Roca, imagen que salió en procesión por primera vez en 1941, única imagen de esta procesión hasta el año 1945 a la que acompañó San Juan. Al finalizar la procesión, las imágenes se despiden y reverencian al Cristo Yacente.
Este año, después de muchos años, Jueves y Viernes Santo, se ha decidido recuperar la recogida de las procesiones a través de las gradas del Carmen hasta Santo Domingo, en un entramado de cuestas y escarpados escalones que han realzado enormemente el esfuerzo de los anderos que portan los pasos muleños.
Mula se viste de color y vida con la celebración de Domingo de Resurrección. Un revolotear de campanas anuncia que la a desfilar por las calles muleñas Cristo Resucitado. A las 8,30 de la mañana y organizada por la Real Cofradía de Jesús Resucitado salía a la calle desde el Real Monasterio de la Encarnación la Procesión del Resucitado en la que desfilan el Ángel Triunfante y Ángeles en el Sepulcro, de Antonio Jesús Yuste Navarro, Jesús Resucitado y María Salomé, de Hernández Navarro, y Nuestra Señora de los Ángeles de Antonio Jesús Yuste Navarro, que descienden por inclinadas rampas, que con un movimiento de vaivén anuncian la Resurrección de Cristo. A la misma hora, desde la parroquia de Santo Domingo salen María Magdalena y Santiago Apóstol. A las 10 de la mañana tiene lugar el Encuentro. En la plaza del Ayuntamiento las imágenes reverencian a Jesús Resucitado. Posteriormente de nuevo en procesión todas las imágenes parten hasta Palacio donde se celebra la despedida. María Magdalena y Santiago Apóstol se van hacia su templo entre vítores y aplausos y Jesús Resucitado con el Ángel Triunfante, Los Ángeles en el Sepulcro, María Salomé y Nuestra Señora de los Ángeles se dirigen al Real Monasterio de la Encarnación donde la entrada es triunfal. Los anderos se engrandecen y suben a bajan a Jesús Resucitado con un esfuerzo sobre humano entran de rodillas al templo con el paso a los hombros, poniendo fin a la Semana Santa muleña.