ANA BOLUDA

Abro la puerta, me cambio de ropa, de calzado, desinfecto mis manos; a continuación, me tomo la temperatura y me coloco los epis. Tras este pequeño proceso que ya hemos incorporado a nuestra rutina de trabajo, abandonamos el pasillo de la realidad para entrar por una segunda puerta y dejar atrás esta terrible sensación de vulnerabilidad. Descubrimos sin asombro que el mundo no ha parado.

Una vez dentro de la vivienda vemos a nuestros chicos, expectantes por encontrarse con una nueva cara y descubrir que tienen en un día para estrenar. ¿Un día menos? No, un día más, siempre en positivo. un día más para conseguir nuevos retos dentro de nuestro hogar:  cocinar, redecorar, cuidar nuestro huertecito urbano, pintar, hacer deporte, potenciar el manejo de las tecnologías…  Contamos con un sin fin de posibilidades que el frenético y agitado ritmo de los días de tiempos pasados no nos permitía contemplar. Es esa nuestra gran labor: dejar atrás por unas horas nuestras situaciones personales, reinventar los tiempos, compartir y relativizar sus preocupaciones, disimular la angustia de la tragedia, acercarlos a sus seres queridos siendo su apoyo en la comunicación… En definitiva, ser una pequeña gran familia.

“Las chicas de la resi”, como nos llamamos de manera coloquial las trabajadoras que estamos en atención directa en la vivienda de la asociación Intedis día y noche, fines de semana y festivos. Venga un terremoto o un virus, sabemos que tenemos un trabajo que requiere gran responsabilidad, ética y fortaleza. Y en estos momentos se hace más notable nuestra labor, esa que a veces no se ve. ¡Somos la base del iceberg!

Tengo la inmensa suerte de formar parte de un equipo de compañeras maravillosas, gracias a lo cual es posible afrontar esta pesadilla de la que esperamos despertar pronto.

En fin, vivimos un momento de emociones, están a flor de piel; un momento impregnado de melancolía, pero que nos está enseñando a vivir el presente y a saborear cada actividad con gran intensidad. Todo esto lo llevamos descubriendo desde el día que conocimos a las personas con discapacidad a las que apoyamos, apreciamos y queremos.