Juan Martínez Piñero.

Fisioterapeuta Centro de Día Mayrena.

La población con diversidad funcional ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Las entidades y asociaciones se enfrentan a nuevos retos, en muchas ocasiones, con menos recursos que antaño, haciendo patente la necesidad de conseguir una intervención más cercana y efectiva. En este escenario, el deporte se presenta como una herramienta y una estrategia muy útil para abordar con éxito la atención a las personas con diversidad funcional desde nuestro ámbito.

En primer lugar, se entiende el deporte adaptado como aquel que engloba todas las modalidades deportivas que se adaptan a las personas con discapacidad, porque se han realizado una serie de modificaciones para facilitar la práctica o porque la propia estructura del deporte lo permite. Tal y como se indica, se trata de deportes donde se han realizado una serie de adaptaciones funcionales para las personas con discapacidad que permiten practicar dicha actividad. Por ello, con la finalidad de garantizar las posibilidades de las personas a la práctica deportiva, se realizan ajustes en el reglamento, material, las instalaciones, adaptaciones técnicas y tácticas, etc.

Esta participación permite que el resto de la comunidad pueda apreciar diversos aspectos como:

  • Las capacidades y el rendimiento de las personas con discapacidad como deportistas. La práctica deportiva va a permitir mostrar sus habilidades y su autonomía personal.
  • Una visualización de las barreras que encuentran las personas con discapacidad, que evitan que tengan garantizada su accesibilidad a las instalaciones deportivas.
  • La posibilidad de que las personas con discapacidad participen en un mismo entorno con personas sin discapacidad contribuyendo de manera potente al proceso de integración
  • Fomenta el aprendizaje de valores como el juego limpio y el compañerismo que a veces se desvanecen dentro de la competición.

Son de sobra conocidos los beneficios psicológicos, físicos y sociales que tiene la práctica deportiva.  Tampoco podemos obviar las barreras y dificultades que encuentra la práctica de deporte adaptado en las instalaciones,  medios de comunicación que apenas le dan repercusión o a nivel económico. Es por esto, que en las asociaciones es necesario trabajar por la integración en el deporte como un pilar básico.

La integración en el deporte será una realidad cuando se equiparen los derechos y la oportunidad de participación para todas las personas. Esto nos lleva al papel crucial que las asociaciones y los clubes tienen. En muchas ocasiones, las asociaciones y los clubes son el punto de unión entre los deportistas y la comunidad para establecer una relación que va más allá de practicar y competir en un determinado deporte.

Desde APCOM, siguiendo la  filosofía de otras entidades y organizaciones, impulsamos la práctica inclusiva del deporte porque creemos que la sociedad será más justa si conseguimos que todas las personas, sin importar cuáles sean sus capacidades, tengan las mismas posibilidades de practicar deporte y ejercicio en todos los contextos. De esta forma, llegarán a tener idénticas oportunidades de estar en una mejor forma física, tener más salud, calidad de vida y capacidad de integración social.

Cada vez más, las sociedades modernas han ido incrementando su preocupación por la falta de respuestas a las necesidades de las personas que presentan algún tipo de desventaja a causa de alguna situación de discapacidad. Esto,  ha ido desgranando en el tiempo propuestas de índole legislativa, cultural, económica, etc., para lograr su más plena integración y participación social. Ha sido y sigue siendo éste, un largo camino hacia su inclusión en el que mucho ha tenido que ver, también, la lucha de las organizaciones de personas con discapacidad por defender y ampliar sus derechos sociales.

La inclusión exige responsabilidad por parte de todos los actores implicados, que debe traducirse en compromisos en la asignación de servicios y apoyos suficientes y eficientes y un cambio de actitud para que la diversidad sea considerada como un valor y no una carga para la sociedad. El deporte es una de las dimensiones de desarrollo y arraigo más potentes en la actividad física de personas con discapacidad, ya sea practicado con una orientación recreativa, terapéutica o competitiva, ya que realizada de forma regular produce una serie de beneficios que contribuyen a un régimen de vida saludable y que, en muchos casos, favorecen los procesos de recuperación, rehabilitación, socialización, adquisición de hábitos higiénicos, etc.

Por mi parte, he tenido la suerte de poder participar en multitud de campeonatos con personas de diversas capacidades. En muchos casos, han sido mis compañeros y en otros los he tenido de rivales. En todos ellos, la sensación de entrega, de compañerismo, de rivalidad, de competitividad y de sacrificio ha sido ejemplar para mí, no pudiendo más que agradecer una y mil veces la posibilidad de hacerme crecer como persona, porque se trata de una experiencia que te marca y que no se puede olvidar.

Es una práctica que no debería faltar en el haber de ninguna persona, porque pocas cosas te pueden hacer más rico.