JAIME PARRA

Isabel Espin y Chari Garcia forman parte de la Junta directiva de la Asociación de Comerciantes y Hosteleros de Bullas.

Las entrevistamos unos días antes de que con la fase 1 de la desescalada se permita con restricciones la apertura del comercio y de la hostelería.

¿Con qué ánimos afrontan los comerciantes esta reapertura?

Con buen ánimo, con ganas de volver a levantar nuestras persianas y retomar la vida donde la dejamos parada. A la vez sentimos incertidumbre por todo lo que está pasando así que nos estamos preparando para los nuevos cambios que se avecinan.

¿Qué medidas de seguridad se están tomando para ofrecer seguridad al cliente?


Todos los sectores del comercio y la hostelería estamos tomando las medidas de protocolo que marca la administración como el uso de mascarillas, guantes, gel hidroalcohólico, señalización para guardar la distancia de seguridad y ya dependiendo del negocio maquinas de ozono, de vapor en el sector textil, mamparas en mostradores y una constante desinfección del local y superficies del mismo.

Para nosotros y nosotras lo más importante es la salud y seguridad y es lo que vamos a ofrecer a nuestros/as clientes.

¿Qué les parecen las medidas económicas que ha tomado el Ayuntamiento?

Partiendo de la idea de que nadie contaba con algo así y que sus presupuestos están adjudicados y limitados, están reajustando partidas para poder apoyarnos mediante una subvención para todos los comercios que se han visto obligados a cerrar que somos la mayoría, nos financian campañas publicitarias de apoyo al comercio local, ampliación de terrazas sin coste para hostelería, aplazamiento de impuestos municipales y otras medidas que esperamos nos concedan. Siempre van a ser insuficientes desde el punto de vista de los autónomos, el sector mas castigado del mundo empresarial.

¿Por qué ahora más que nunca deberíamos comprar en nuestro comercio de proximidad?

Siempre deberíamos contemplar al comercio local como una opción de compra valida, nosotros somos la arteria que vertebra los pueblos y ciudades. Quizás sea este el momento de sensibilizar a nuestros vecinos de que les necesitamos tanto como ellos a nosotros, de sus acciones depende que nuestro pueblo tenga vida y no se convierta en un pueblo fantasma lleno de comercios, bares y restaurantes cerrados, perdiendo así servicios que nos ofrecen calidad de vida.

Nosotros pagamos nuestros impuestos aquí, creamos empleo y todo esto nos permite disfrutar de servicios públicos, parques, piscinas, fiestas, celebraciones etc. No queremos formar parte de la España Vacía.

Por otro lado en esta crisis del Covid-19 los comercios de alimentación y servicios esenciales hemos estado al pié del cañón para que no nos faltara lo más esencial si desparecemos desaparecerá una forma de vida y parte de nuestra cultura.