AYUNTAMIENTO DE CARAVACA

El ciclo de conciertos ‘A la luna de Barranda’ volverá los sábados del mes de agosto a su cita con el Museo de la Música Étnica-Colección Blanco Fadol, organizado por el Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz, a través de su Concejalía de Cultura en colaboración con la de Turismo, dentro de la programación municipal ‘Es verano en Caravaca’.

El auditorio exterior del Museo de la Música Étnica de Barranda-Colección Blanco Fadol acogerá las actuaciones de géneros diversos como el Folk, Western Swing, Jazz o el Blues, entre otros

El auditorio exterior del Museo de la Música Étnica de Barranda-Colección Blanco Fadol acogerá las actuaciones de géneros diversos como el Folk, Western Swing, Jazz o el Blues, entre otros

La principal novedad de esta decimocuarta edición viene marcada por el estricto cumplimiento de las medidas de seguridad y prevención del COVID-19 aplicables a los espectáculos culturales, por lo que el aforo de auditorio exterior quedará reducido a la distancia de seguridad entre asientos y será preciso realizar inscripción previa de en el propio museo hasta completar las plazas disponibles (968 73 84 91). La entrada será gratuita.

Los sábados 1, 8, 15 y 22 de agosto, a partir de las 22.00 horas, habrá actuaciones al aire libre de géneros como el Folk, Western Swing, Jazz Dixieland y Blues, entre otros, tal y como se anunció en la presentación del ciclo, que contó con la participación del edil de Cultura, Juan Manuel de León, además del responsable de Turismo, José Carlos Gómez, acompañados por el alcalde pedáneo, Patrocinio Sánchez, y el guía de este espacio museográfico, José Sánchez.

Todos los artistas participantes son puro talento, con procedencia  local, regional y nacional. Entre ellos, Juan José Robles, cuyas interpretaciones al son de instrumentos como la mandolina, laúd, bandurria, octavillas y guitarro, junto a su manera personal de entender la música tradicional, despertarán los sentidos ante este referente actual en la en la música folk de cuerda del sureste peninsular, el 1 de agosto.

También se podrá disfrutar el 8 de agosto de la actuación de Arturo Abellán, un prodigio al piano, tras aprender de oído con tan sólo 4 años la melodía de ‘La Marcha Turca’ de Mozart, debutó en el mundo de la música de cámara a la edad de 13 años. Ha realizado numerosas audiciones tanto en el extranjero como en España y, a su joven edad, ya ha sido ha sido merecedor de más de diez premios en prestigiosos concursos a nivel nacional e internacional.

El 15 de agosto las actuaciones cambian de registro hasta llegar al mundo del western swing y el jazz dixieland de la mano de ‘Ronnie Lasdunas y el Combo de Arena’, una formación murciana liderada por el caravaqueño Romu López. Juntos han logrado musicalizar sus historias con un pie en el imaginario levantino y otro en las melodías de la tradición americana.

La última de las actuaciones de este ciclo será el 22 de agosto y correrá a cargo de la promesa del Jazz de la Región Sara Zamora. Desde el año 2009 deslumbra en sus conciertos, cantando jazz, blues y soul, aunque recoge también influencias como el rock, el pop y el rythm and blues. Su voz, influenciada por la música negra, sensual y llena de matices clásicos, le viene dada debido a su influjo de las principales vocalistas tradicionales del jazz como Sarah Vaughan y Peggy Lee.

Museo de la Música Étnica-Colección Blanco Fadol de Barranda 

El Museo de la Música Étnica de Barranda, que está integrado en la Red de Museos de la Región de Murcia, ofrece al visitante una muestra variada de la cultura musical de los distintos continentes del mundo. Esta colección es fruto de largos viajes de investigación de Carlos Blanco Fadol. Desde 1970 recorrió selvas, montañas y desiertos, contactando con grupos étnicos que conservan los cada vez más escasos instrumentos tradicionales, así como músicas, historias y leyendas de los mismos, abarcando culturas de 145 países.

Los instrumentos destacan por su exotismo, autenticidad y espectacularidad, presentando tamaños tan dispares como el pequeño clarinete de tallo de cebada de Bielorrusia, hasta el gigantesco tambor chino, que alcanza casi 4 metros de altura, incluyendo su estructura. La mayoría de los fondos museísticos de la colección ya no son utilizados en sus lugares de origen, al ser desplazados por las nuevas tendencias musicales, o reducidos a pequeños grupos de músicos.