PACO MARÍN
Desde el momento en qué el libro cae en nuestras manos y comenzamos su lectura, una palabra acude a nuestra mente: ¡SORPRESA! No nos podemos imaginar que la historia que tenemos ante nosotros se vaya a desarrollar en la forma que lo hace, hasta el final.
Es muy curioso ver como la columna enMónica Rouanet la que descansa gran parte de la historia son los nombres y apellidos de sus personajes… nombres y apellidos que, de una forma u otra, marcan el carácter y la actitud de los mismos. Uno de los principales actores de esta historia es Atanasio Cuervo Feliz (Tano, para los amigos).
Comienza el relato alrededor de Tano: La vida de este joven parece condenada al ostracismo y al destierro de cualquier amistad por culpa de su nombre y apellidos. La crueldad de los niños puede llegar a cotas insospechadas. Transcurre toda la historia con bastantes toques de humor y ciertos toques de cinismo, por parte de otro de los personajes, Hans. El estilo claro y atrayente, de Mónica, hace que vayamos caminando por los 66 capítulos sin desmayo y con interés creciente.
La vida de Tano, persona poco sociable, cambia en un abrir y cerrar de ojos merced a la llegada, al colegio, de un nuevo alumno, Anselmo, cuyo nombre, en ningún momento, le ha pasado factura gracias, en parte, a su carisma personal. Tano y Hans, como los conocen todos, hacen buenas migas desde un principio… gracias a esto el protagonista se integra en el grupo de clase. No tardaremos en comprobar que Hans no es trigo limpio, ni tan buen compañero como parece. Bajo la piel de la simpatía late otra, oscura y supermanipuladora, haciéndose poco a poco con el manejo de la historia que nos conducirá a momentos cada vez más escabrosos y surrealistas.
El camino de las luciérnagas es una novela nostálgica. La autora maneja la analepsis perfectamente, alternando el relato en dos planos temporales: mediados de los años 80 y el año 2011. Intercalando los capítulos nos va presentando la vida juvenil, adolescente, con las primeras experiencias en algunas cuestiones: el primer sorbo de alcohol, el primer cigarrillo, las primeras salidas a discotecas, el primer beso… todo de una forma natural y con tanta añoranza que sin darnos cuenta volvemos a formar parte de la pandilla… hasta desembocar en la vida adulta, casados y con sus profesiones respectivas.
Pero, no todo son recuerdos juveniles y buen «rollo». Todos los personajes están descritos con claridad y sencillez, nos los imaginamos perfectamente. La personalidad y carácter de cada uno se ve reforzada y ampliada a lo largo de la historia. Sentimos pena por Tano y nos rebelamos con la desfachatez, el cinismo y la manipulación de Hans.
Mónica Rouanet, al mismo tiempo, nos desliza de una manera suave, además, otra historia, que corre paralela a la de los propios personajes, que se transforma en negra (la autora, en la entrevista que acompaña esta reseña, clasifica la novela en negra psicológica) con un final inesperado y, yo diría, que brutal.
Novela que recomiendo muy vivamente. La autora maneja a la perfección el relato, manteniendo la atención, en todo momento, en lo más alto. Sesenta y seis capítulos cortos, que permiten una muy buena progresión, no se hace pesado… pasamos de la sonrisa, el buen humor, la añoranza, al asombro e incredulidad.
Buen comienzo de la editorial. ¡¡Felicidades!! a la autora y a La Fea Burguesía.
Mónica Rouanet (Alicante, 1970) es Licenciada en Filosofía y Letras, Ciencias de la Educación. Tiene también estudios e en Psicología y trabaja en proyectos sociales y educativos con menores en riesgo social. Vive en Madrid. El camino de las luciérnagas es su primera novela publicada en papel.

Mónica nos atiende amablemente…
-¿Desde cuándo y por qué escribe?
-Creo que escribo desde siempre. Tengo mucha imaginación y cada cosa que veo se convierte en una historia dentro de mi cabeza. Cuando ya no me cabían más tuve que dejarlas sobre mis cuadernos para no olvidarlas.
-¿Ha publicado anteriormente?
-Esta es la primera vez que publico en papel. Anteriormente lo he hecho en formato digital.
-¿Cómo se le ocurre narrar la historia en base a unos nombres y apellidos, por lo menos, curiosos? ¿Son reales o se los ha inventado?
-Todo empezó un día en el que mi padre me hablaba de un amigo suyo. Se llamaba Atanasio Cuervo. Él siguió contando una historia que yo ya no escuché porque no paraba de imaginar cómo sería la vida de alguien con ese nombre, cómo habría sido su infancia, o su adolescencia… Llegué a mi casa y escribí el primer capítulo pero sin más pretensiones, solo quería dejar sobre el papel esa pequeña anécdota. Luego, tiempo después, hurgando en mi ordenador encontré el archivo donde lo había guardado y continué escribiendo. Empezó el juego de los nombres curiosos, algunos ciertos, otros inventados, y fue creándose una historia.
-La novela… en realidad dos novelas… se desarrolla en una analepsis perfecta que convergen perfectamente en un final sorprendente ¿le resulta dificultosa esta forma de contar la historia o, por el contrario, se encuentra cómoda?
-Me resultó muy cómodo. Fui escribiendo capítulo a capítulo, alternando en los tiempos. Yo organizo mis novelas en esquemas donde marco el ritmo de la historia y perfilo a mis personajes. Pero mis personajes, a veces, se saltan el guión y hacen lo que a ellos les apetece sin contar conmigo. En esta novela me ocurría eso así que, cuando los adolescentes se me escapaban de las manos, recurría a los adultos, y cuando estos empezaban a tomar sus propias decisiones, volvía con los jóvenes.
-¿En qué género encuadra, usted, la historia?
-En novela negra psicológica.
-¿Cuánto tiempo ha tardado en su redacción?
-Tardé en escribir la novela unos ocho meses, pero luego estuve otros muchos corrigiéndola.
-¿Cómo contacta con la editorial «La Fea burguesía» o es la editorial la que la encuentra?
-Conocí a Paco López Mengual a través de un amigo común, el escritor Pablo de Aguilar González. Le dejé leer mi novela y le gustó. Cuando se embarcó en la editorial La Fea Burguesía se acordó de mis luciérnagas y me propuso publicar con ellos y no lo dudé un instante. Me encanta su proyecto editorial.
-¿Le ha costado meterse en la personalidad y en la mente de los adolescentes?
-No, nada en absoluto. En mi vida profesional estoy rodeada de adolescentes y eso me hace recordar constantemente que yo también lo fui.
-¿Encuentra diferencias entre la juventud de los años ochenta y la actual?
-En algunas cosas han cambiado mucho y en otras son totalmente iguales. Ahora parece que crecen antes pero las inseguridades que te rodean en la adolescencia siguen siendo las mismas.
-¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?
-Me gustan diferentes autores y géneros. Me encanta Tom Spambauer y su manera de mostrar sus historias, Raymond Carver, Orhan Pamuk, Eduardo Mendoza, Heinrich Böll… como verás todos ellos muy distintos.
-¿Qué está leyendo actualmente?
-Tokio blues, de Haruki Murakami. Me está encantando.
-Como lector, que prefiere: ¿libro en papel o electrónico?
-Leo en los dos formatos, pero creo que prefiero el papel. Soy de esas personas que leen con un lápiz en la mano y que creen que los márgenes están para hacer anotaciones. Ya sé que en el libro electrónico puedo hacer algo parecido, pero no es lo mismo.
-Cuéntenos alguna curiosidad literaria que le haya ocurrido, personalmente, y no haya contado hasta ahora.
-Un día, hace unos meses, iba en el metro de Madrid a hora punta. No cabía un alfiler en mi vagón. Justo a mi lado, un hombre sacó su libro electrónico y comenzó a leer a pesar de la incomodidad. Me asomé a ver qué era lo que le hacía leer a pesar del agobio y descubrí que me estaba leyendo a mí. Me fui sin decirle nada.
-Sus proyectos futuros ¿son?
-El próximo mes de diciembre saldrá mi segunda novela, Donde las calles no tienen nombre. Espero que guste a los lectores tanto como esta. Actualmente sigo escribiendo.

TÍTULO: El camino de las luciérnagas
AUTOR: Mónica Rouanet
EDITA: La Fea Burguesía Ediciones (2014)
Encuadernación: Rústica con solapas. Formato: 13,5 x 21 cm. Número de
páginas: 312. PVP: 10,00 €. ISBN: 978-84-94264-62-7.