PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Cuando ese deporte era muy bien acogido en la España de los años ’60, ya era, él, una destacada figura de la lucha libre americana, faceta en la que se estrenó a los trece años y en la que llegó a ser tan distinguido como respetado, debutando como profesional a los dieciocho. Los numerosos contratos deportivos surgidos, le llevaron a instalarse en México, donde se le aplicó el cariñoso mote de “El relámpago cubano”. Pero, repentinamente, sorprendió a propios y extraños aplicando un giro diametral a su ocupación profesional, pues, aprovechando su fuerte tirón de popularidad combativa, decidió dedicarse al mundo de la interpretación musical. Lucas Valiente (año 1934, La Habana-Cuba/30-03-2020, Barcelona-España), conocido artísticamente como Luc Barreto, eligió, de forma demostradamente vocacional, el bolero y la música de géneros cercanos (melódico, baladista, romántico, camp, tropical y similares), con lo que conquistó al mundo, especialmente al hispano, al prodigarse con esas canciones legendarias que, aunque interpretadas por otros artistas, él les aplicaba su toque personal con acierto y buen gusto. Eran sus referentes más próximos Lorenzo González, Antonio Machín, Bonet de San Pedro o Jorge Sepúlveda.

Prestigioso de la lucha libre americana.- Uno de sus temas más particulares y exitosos es su famosa “María José”, que sonaba, imprescindiblemente, en todos los cumpleaños, onomásticas y fiestas dedicadas a las féminas que responden a ese nombre, lo que elevaba la temperatura ambiental de las dedicatorias a la homenajeada. Pero también cabe reseñar “Cabaretera”, “Camino verde” o “La niña de Puerto Rico”. A Europa, vino para cumplir con una intensa serie de combates para los que fue contratado. Celebró más de medio millar de encuentros deportivos y se enfrentó a los más representativos de la época: Rodolfo Guzmán “El Santo”, Bill Martínez “El Tigre Colombiano” y todas las grandes figuras de ese deporte. Un combate, que le llevó a la alemana ciudad portuaria de Hamburgo, le enfrentaba al campeón germano Axel Dieter, encuentro que le supuso una grave lesión que fue la que realmente le apartó para siempre del cuadrilátero. Se instaló, entonces, en Barcelona, porque España se le brindó abiertamente, proporcionándole, en un corto periodo de tiempo, la grabación de más de una treintena de discos, de la mano del sello “Belter”, de la barcelonesa calle “Gomis”, así como actuaciones en directo en número superior a las cuatrocientas. Tras el cierre de la citada “Belter”, trabajó con la discográfica “Divucsa” y, posteriormente, sus discos fueron reeditados por otras compañías. Ante la reducción de sus actuaciones en directo, decidió convertirse en seguidor de la “Iglesia de la Cienciología”, con instalaciones en la calle “Dos de maig”, de la ciudad condal, lugar que frecuentaba a diario.

Peticiones del espectador.- Al final de los años ’70 le presentamos en una actuación en directo, en Lorquí (Murcia), cuando los escenarios eran bastante más modestos que actualmente y los juegos luminosos, con multitud de colorido, brillaban por su ausencia. Además, el camerino se improvisó en una habitación y cuarto de baño prestados por el normalito “Bar la Frontera”, de la citada localidad, cuya más destacada característica era que se encontraba a unos 300 metros del cine de verano “El Gallo”, donde se anunciaba la actuación de un hombre de color simpático, cercano, amable, buen artista, sencillo y muy profesional sobre el escenario, cuya nota inolvidable fue querer complacer todas las peticiones que se produjeron. Luc Barreto ha fallecido, a los 86 años de edad, pero, aunque se intenta anunciar su muerte como natural, parece mucha casualidad que, en estos momentos, su óbito se haya producido, precisamente, en una residencia de ancianos barcelonesa en la que se encontraba internado, lo que arroja serias dudas sobre si realmente fue una muerte natural o causada por ese maléfico virus que tiene confinado al mundo entero.