JOSÉ ANTONIO MELGARES/CRONISTA OFICIAL DE LA REGIÓN DE MURCIA

El día 27 de junio de 1987, en ceremonia solemne celebrada en el entonces aún Santuario, al pie de la Stma. Cruz, el alcalde Pedro García-Esteller Guerrero hizo donación de su «Bastón de Mando» a la Sda. Reliquia, aceptándolo la Cofradía rectorOfrenda del alcalde García-Estellera del mismo, quien se comprometió a exhibirlo públicamente entre las colecciones del Museo donde se exponen el ajuar litúrgico y también los objetos vinculados al culto y veneración de la Patrona.

La historia de este acontecimiento singular comenzó ocho años antes, en mayo de 1979 cuando, como es sabido, fue elegido alcalde local el citado Pedro García-Esteller, quien encabezaba el grupo municipal de Unión de Centro Democrático (la recordada UCD), que con once concejales consiguió la mayoría absoluta en las primeras elecciones democráticas municipales celebradas en España tras la dictadura del General Franco.

Tras cuatro años de gobierno bajo las siglas de la UCD, el mismo grupo, con ligeros cambios en su composición y la inclusión de una mujer (María Dolores Usero) en su lista, volvió a ganar «las Municipales de 1983», esta vez no en el seno de la citada formación política sino como independiente, aumentando su mayoría a 13 concejales.

Como se sabe, el símbolo plástico y tangible del poder y la autoridad municipal es el «Bastón de Mando», que por derecho corresponde utilizar en los actos públicos al alcalde o al concejal que lo representa. El «bastón» como la «bandera» y el «himno» son símbolos jurisdiccionales de los municipios desde antiguo, y lógicamente es de propiedad municipal. Sin embargo, en ocasiones, dicho símbolo es de propiedad privada por adquisición del alcalde o regalo particular o grupal al mismo.

Tras la toma de posesión de García-Esteller en junio de 1979, un grupo de amigos al que pertenecía desde hacía años, y entre los que se encontraban Faustino Picazo, Guillermo Elum, Joaquín Samper, Juan Marín Fuentes y otros, decidió obsequiar al nuevo alcalde con un bastón de mando que adquirieron en Murcia, que podría utilizar, como lo hizo durante los ocho años de su mandato.

Al concluir el segundo período de gobierno, en junio de 1987, García-Esteller propuso a la Cofradía que presidía como Hermano Mayor el Cronista que esto escribe, la donación de su bastón particular a la Stma. Cruz para que, como «Primer Bastón de Mando de la Democracia Local», se conservara en el Museo, al pie de la Cruz, Patrona de la Ciudad. La pieza, evidentemente carecía de otro valor que no fuera el estrictamente simbólico, concluyendo de esta manera para él, un período de servicio a la comunidad caravaqueña, que comenzó el día de su toma de posesión en el Salón de Plenos de la Casa Consistorial, con la invitación que hizo al resto de compañeros de la flamante Corporación, a subir al Castillo a adorar la Cruz y pedirle su protección en la andadura que aquel grupo iniciaba.

El acto de entrega del Bastón a la Stma. Cruz, se programó y se celebró la tarde del sábado 27 de junio, a las 20´30 en la iglesia de la Patrona.

Precedida de la Banda de Música local e instituciones y asociaciones diversas invitadas, la Corporación Municipal y la Cofradía de la Stma. Cruz nos hicimos presentes en el Castillo. Presidió la ceremonia religiosa el capellán Pedro Ballester Lorca y, en el «ofertorio» de la misa, el alcalde Pedro García-Esteller materializó la donación tras la que pronunció una palabras en las que, entre otras dijo: «Quisiera Stma. Cruz que vieras en este objeto simbólico que dejo a tu pie, no su aspecto material, sino la utilización que he pretendido hacer de él. Más que un bastón de mando he pretendido que fuera un bastón de buen gobierno…Ilmo Sr. Hermano Mayor: le hago entrega de este bastón de mando que los caravaqueños me otorgaron, para que pase a formar parte del patrimonio de la Stma. Cruz. Y a Ti, mi querida Stma. Cruz te pido que ayudes a la nueva Corporación y a su Alcalde, en la seguridad de que sólo buscarán el progreso para Caravaca y los Caravaqueños». Aceptó el Hermano Mayor la donación en nombre de la Cofradía en discurso posterior de agradecimiento y, al concluir la ceremonia se colocó la pieza en vitrina de la Sala de Orfebrería del Museo (entonces donde hoy se encuentra la Capilla de la Stma. Cruz), dispuesto en sencillo y noble expositor fabricado por Antonio Marín Fuentes en su empresa «Deportes Vima» de la Gran Vía.

El Primer Bastón de Mando de la Democracia Caravaqueña estuvo en el Museo (como se puede apreciar en multitud de fotografías) hasta la remodelación del mismo en 2002, cuando el consorcio público «Caravaca Jubilar» encargó el proyecto museográfico del mismo al arquitecto madrileño Luís Feduchi, quien desconocedor del significado de aquel, no lo incluyó entre las colecciones, abandonándose a su suerte en lugar innoble del Castillo. Ante la desidia demostrada y el arrumbamiento de la pieza, la familia García-Esteller, ya fallecido el cabeza de aquella y ante el temor de su pérdida, decidió retirarlo hasta que se pudiera garantizar la seguridad y conservación que en origen tuvo.

Ahora, que el Ayuntamiento acaba de hacerse cargo de los Museos que regentaba la empresa pública «Caravaca Jubilar» tras la desaparición de aquella, quizás sería el momento de buscar el adecuado emplazamiento a la pieza en el lugar más conveniente, dejando de traicionar la voluntad del primer alcalde de la Democracia y reponiéndola en el sitio que inicialmente tuvo «al pie de la Cruz». Pieza sin valor material alguno (pues es un simple cilindro alargado de madera de caoba con empuñadura y cordón dorados) pero cargada de gran valor simbólico para nuestra generación, la que promovió el cambio político sin traumas de ningún tipo e hizo posible la democracia felizmente en vigor en nuestros días.