GLORIA LÓPEZ/CONCEJAL SOCIALISTA EN EL AYUNTAMIENTO DE CARAVACA

Este artículo no iba dirigido esta semana a ningún banco, ni siquiera a ninguna persona, iba a ser un simple alegato a la colocación de fuentes adaptadas para animales en los parques. Pero mira tú por donde, sin querer, me encuentro con una publicación en la que me invita a acompañar al alcalde, junto a los concejales de Urbanismo y Obras, a visitar las obras de renovación de acerados en la pedanía de Singla con las que culminan las actuaciones del primer Plan Municipal de Inversiones en Pedanías.

Todo perfecto, y me alegro enormemente de que ese plan haya llegado a su fin y seguramente con mejoras en todas las pedanías en las que se han elaborado esas actuaciones… pero por más que he buscado no he encontrado yo en él los bancos de mi prima.

Hará tres años era yo una concejala primeriza y uno de mis primeros ruegos me lo dictó una prima de Singla a la que yo llevaba a ver a mi madre. Tan prima y tan querida como la mujer rural de este año, tan rural y tan trabajadora como todas las Antonias de la familia, tan de domingo de misa como todos los habitantes de una pedanía tan pequeña como es Singla.

“Hija, mira a ver si en el camino de la Iglesia, nos ponen unos banquicos, que hay mucha gente mayor que ya no puede ir andando porque se cansa… y unos banquicos nos vendrían muy bien”.

No vi entonces problema alguno en solicitar cuatro bancos para esos quinientos metros que separaban la pedanía de la Iglesia. Cuatro bancos que aliviarían el cansancio de los lugareños que buscan el consuelo de la semana en ese paseo hacia la misa dominical y el encuentro no solo con Dios, sino también con los amigos.

Los problemas que yo no vi, los encontró el plan de obras, el concejal que no encontró el sitio para ponerlos, el tiempo que se ha ido pasando, las aceras nuevas y las viejas, las grandes obras que nos dejan sin los pequeños remedios.

Y mientras la vida de los habitantes de Singla se gasta, como decía Almudena Grandes, nosotros seguimos poniéndole nombre a las mociones, número a las obras, motes a las inversiones y leyes a la vida.

Ya sé de sobra que cada inversión tiene su espacio, su lugar y su forma de gastarla, no quisiera que mañana me contestasen que estos bancos no tienen el número ni la forma ni el destino que llevan esas inversiones. Me gustaría que me contestasen que buscarán la inversión, el proyecto, el lugar y cuatro bancos para ponerlos en esos quinientos metros.

Como me hubiese gustado que mi prima se hubiese sentado en ellos