Jesús Rodríguez Sánchez

Esta nueva sección traerá a los lectores del periódico El Noroeste, un ave de los casi dos centenares que, a lo largo del año, pueden verse en nuestras comarcas. No seguiremos un orden o criterio establecido, simplemente porque no hay una más importante que las demás. Tampoco su popularidad o lo contrario, su desconocimiento, marcarán la pauta a seguir. Tan sólo las iremos trayendo a estas páginas según la motivación o la oportunidad que entienda el autor. Se trata sólo, de abrir una puerta al conocimiento de nuestro patrimonio natural, acceso por el que se puede llegar a otros muchos destinos, el resto de fauna vertebrada e invertebrada, la flora, la geología, las actividades humanas que inciden sobre la naturaleza… y al final, la ecología, la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con su medio.

Martín Pescador Común

MARTÍN PESCADOR COMÚN (Alcedo atthis)

Nuestras comarcas están atravesadas por una completa red fluvial que dirige sus aguas al eje hídrico principal de la cuenca, el río Segura; los ríos Alhárabe, Benamor, Moratalla, Argos, Quípar y Mula, la vertebran y sin duda, imprimen carácter. Además, una extensa red de embalses, balsas y hasta charcas de diferentes orígenes, van a ser los espacios donde podremos encontrar a este especializado comedor de peces y ocasionalmente, alguna rana, el martín pescador, en el que, sin duda, destacan tanto su brillante plumaje, como su desmesurado pico; contrariamente, su cola es mínima y sus patas tan reducidas y endebles, que cuando lo he tenido en la mano para anillarlo, me dio la impresión de que apenas podrían sostener al ave.

Su hábitat está junto al agua, que necesita que sea limpia, que esté en calma o con corriente débil, ya que, para pescar, se lanza como un auténtico proyectil azul desde un posadero o percha poco elevado, generalmente menos de un metro sobre la superficie. Es muy eficaz y raramente aparecerá del agua con el pico vacío.

Su presencia en nuestra zona, al igual que en el resto de la región es muy variable. Como reproductor es muy escaso, actualmente, menos que antes; la época donde es más abundante es el invierno, ya que nuestros cuerpos de agua reciben gran cantidad de ejemplares procedentes del norte, extendiéndose entonces por todos los lugares apropiados.

Para verlo, nada mejor que buscarlo detenidamente con prismáticos por la orilla de los ríos, embalses, charcas y arrozales de Calasparra, posado en alguna caña o cualquier palo que sobresalga del agua o se incline sobre la misma. Cuando se tiene cierta experiencia, también se puede llegar a distinguir un pequeño proyectil de vivos colores azulados volando muy bajo y sí, además, somos capaces de distinguir su corto, rápido y metálico reclamo “tiit-tiit”, la posibilidad de descubrirlo será mucho más viable.