Nuria Faus.

Sexóloga, Asesora de Salud Sexual y Ocio Adulto.

Existe un gran abanico de posibilidades que tenemos para iniciar o incitar una relación sexual, poco a poco os iré descubriendo una a una cuales son, y por ello, hoy voy a hablaros de una de las técnicas que solemos utilizar como una excusa para tocarnos y entrar en contacto con la otra persona y que puede que, en principio, su finalidad pueda resultar “inocente”.

El masaje erótico es considerado una forma de hacer sexo por provocar placer a las dos partes implicadas, puesto que éste estimula las zonas erógenas ayudando a que estén más receptivas a los estímulos, con el incentivo de sacarnos un poco de la monotonía, aumentando así nuestro deseo sexual, y por si eso fuera poco, nos relaja y aleja del estrés. Además de los beneficios que tiene para el sexo, también los tiene para nuestro cuerpo provocando efectos sobre nuestra salud y belleza. El masaje provoca efectos beneficiosos sobre la piel, los músculos, la circulación y el sistema nervioso.

No hay que saber mucho sobre fisioterapia para realizar un masaje erótico, puesto que se trata más bien de tener un pretexto para acariciarla y ponerla a mil. Cuando hacemos un masaje a nuestra pareja hay que tener en cuenta que buscamos despertar los sentidos, no se trata de relajarlo sino de aumentar los niveles hormonales que incitan la excitación. El ser recorrido por tu pareja mediante el roce de la piel, sin llegar al sexo propiamente dicho, abre la mente a una forma espectacular de seducción inigualable y qué desemboca en una relación sexual cargada de excitación. La teoría la tenemos clara, sin embargo en la práctica la cosa se complica. Por lo general las principales razones por las que esta técnica no se lleva a cabo son fundamentalmente dos, la falta de tiempo y el miedo a provocar una relajación extrema que deje a nuestra pareja soñando con los angelitos. Hay que tener en cuenta una serie de premisas, antes de hacer un masaje erótico:

-Se buscan dos efectos al mismo tiempo que pueden parecer contradictorios pero que mantienen un equilibrio perfecto, la relajación y la excitación.

-La intensidad de las caricias tiene que ser media, ni muy fuerte (provoca dolor), ni muy suave, ya que puede no notar nada.

-Ser ordenado dando el masaje, no hay que pasar de un lado al otro del cuerpo, ya que la otra persona se desconcentrará y romperás la armonía que las caricias provocan.

-El masaje en los genitales no se trata de una masturbación, si así lo deseas deja a los genitales en último lugar. Las zonas importantes a masajear son las llamadas zonas erógenas, si no sabes cuales son, preguntale a tu pareja donde más le gusta que le acaricien.

-Se tiene que tomar una actitud de entrega. Para dar un buen masaje se debe poner pasión en las caricias, para ello es recomendable centrarse en la suavidad de la piel, en su temperatura y en las reacciones que nos provoca a la hora de realizarlo.

· Utilizar varias formas de acariciar. Existen varias técnicas como

rozar, friccionar y amasar la piel.

-No utilizar solo las manos, introducir otras partes del cuerpo produce mucha excitación.

-Utilizar aceites o cremas, esto hará que las manos o cualquier parte del cuerpo se deslice mejor. En Dolcelove tenemos una gran variedad de aceites y crema de masaje que además de aumentar la sensibilidad de las caricias, despiertan nuestro sentido del olfato con un aroma agradable y un sabor excitante, ya que se pueden saborear.