PEDRO ANTONIO HURTADO

Dicen los taurinos que “no hay quinto malo”, pero, en este caso, es que, además de bueno, era prodigioso, necesario, útil y hasta imprescindible para la prestigiosa labor musical mundial que nos dejó el consagrado cuarteto que formaban “The Beatles”. Y, él, George Martin, fue tan crucial en la carrera del grupo, en su gestión de imagen y en todo lo que generaba su éxito, que obtuvo el cariñoso y siempre inseparable sobrenombre de “El Quinto Beatle”. Con 90 años vividos y muy bien llevados, ha fallecido un hombre de vida aprovechada, de talento incuestionable y fama mundial incontestable, una fama que no solamente debe a “The Beatles”, sino a su propio arte, como iremos desgranando en esta crónica. George Henry Martin (03-01-1926, Londres-Reino Unido/08-03-2016, en el mismo lugar de nacimiento) fue muchas cosas en su vida y todas ellas muy importantes para la música moderna y no solamente para “The Beatles”, sino para otros grandes artistas. Así, se significó como productor musical, ingeniero de sonido, arreglista, compositor y hasta director de orquesta, lo que le convirtió en uno de los músicos británicos más respetados, además de haber sabido “explotar”, no exento de mérito propio, el sobrenombre que le unía al cuarteto más famoso, legendario y considerado de todos los tiempos. Participó decidida y muy ampliamente en todos y cada uno de los álbumes originales que grabó y editó la banda del imprescindible “Qué noche la de aquel día” (“A hard day’s night” -1964-). Está considerado como el productor más notable de la historia musical, sobre todo por su inigualable éxito, pues aupó 30 sencillos al “número uno” de las importantes listas de Reino Unido y otros 23 en las no menos distinguidas de Estados Unidos. Se cuenta, con plena convicción, que Martin era el único, de todos los candidatos posibles, a convertirse en el que luego sería famoso y respetado “Quinto Beatle” y, por lo tanto, el que más puntos tenía para ello, pero siempre se deja la puerta abierta a un segundo y muy meritorio candidato como lo era el manager Brian Epstein, hombre imprescindiblemente determinante en el arranque, despegue, conexión y convivencia de la formación musical más importante de la historia del pop. También Martin estuvo influenciado por una panoplia de estilos de lo más variado, destacando como referentes suyos Johnny Dankworth o Cole Porter. Estudió piano y oboe, desde 1947 hasta 1950, en la Escuela Guildhall de Música y Drama. Produjo comedias, se atrevió con las más avanzadas y tecnológicas grabaciones nada más comenzar los años ’50, codeándose en su trabajo, por poner solamente un par de ejemplos, con Spike Milligan y Peter Sellers. Y, tras graduarse, trabajó para la importantísima BBC, en su departamento de música clásica, lo que demuestra que “le daba” a todo lo que fuera un pentagrama.

PEDRO ANTONIO HURTADO

Dicen los taurinos que “no hay quinto malo”, pero, en este caso, es que, además de bueno, era prodigioso, necesario, útil y hasta imprescindible para la prestigiosa labor musical mundial que nos dejó el consagrado cuarteto que formaban “The Beatles”. Y, él, George Martin, fue tan crucial en la carrera del grupo, en su gestión de imagen y en todo lo que generaba su éxito, que obtuvo el cariñoso y siempre inseparable sobrenombre de “El Quinto Beatle”. Con 90 años vividos y muy bien llevados, ha fallecido un hombre de vida aprovechada, de talento incuestionable y fama mundial incontestable, una fama que no solamente debe a “The Beatles”, sino a su propio arte, como iremos desgranando en esta crónica. George Henry Martin (03-01-1926, Londres-Reino Unido/08-03-2016, en el mismo lugar de nacimiento) fue muchas cosas en su vida y todas ellas muy importantes para la música moderna y no solamente para “The Beatles”, sino para otros grandes artistas. Así, se significó como productor musical, ingeniero de sonido, arreglista, compositor y hasta director de orquesta, lo que le convirtió en uno de los músicos británicos más respetados, además de haber sabido “explotar”, no exento de mérito propio, el sobrenombre que le unía al cuarteto más famoso, legendario y considerado de todos los tiempos. Participó decidida y muy ampliamente en todos y cada uno de los álbumes originales que grabó y editó la banda del imprescindible “Qué noche la de aquel día” (“A hard day’s night” -1964-). Está considerado como el productor más notable de la historia musical, sobre todo por su inigualable éxito, pues aupó 30 sencillos al “número uno” de las importantes listas de Reino Unido y otros 23 en las no menos distinguidas de Estados Unidos. Se cuenta, con plena convicción, que Martin era el único, de todos los candidatos posibles, a convertirse en el que luego sería famoso y respetado “Quinto Beatle” y, por lo tanto, el que más puntos tenía para ello, pero siempre se deja la puerta abierta a un segundo y muy meritorio candidato como lo era el manager Brian Epstein, hombre imprescindiblemente determinante en el arranque, despegue, conexión y convivencia de la formación musical más importante de la historia del pop. También Martin estuvo influenciado por una panoplia de estilos de lo más variado, destacando como referentes suyos Johnny Dankworth o Cole Porter. Estudió piano y oboe, desde 1947 hasta 1950, en la Escuela Guildhall de Música y Drama. Produjo comedias, se atrevió con las más avanzadas y tecnológicas grabaciones nada más comenzar los años ’50, codeándose en su trabajo, por poner solamente un par de ejemplos, con Spike Milligan y Peter Sellers. Y, tras graduarse, trabajó para la importantísima BBC, en su departamento de música clásica, lo que demuestra que “le daba” a todo lo que fuera un pentagrama.

George MartinCaballero del Reino

A mitad del pasado siglo, formó parte de la prestigiosa discográfica “EMI”, acciones y actividades que le han llevado a completar una carrera profesional que abarca más de 60 años de envidiable y muy depurado ejercicio: música, televisión, cine y multitud de presentaciones en directo. Ostentó, igualmente, numerosos cargos ejecutivos en empresas relacionadas con los medios de comunicación y apostó por una amplia serie de causas benéficas, donde destacan importantes trabajos para la isla caribeña de Montserrat y The Prince’s Trust. Precisamente y como reconocimiento y distinción de sus servicios prestados a la industria musical y a la cultura popular de diversa naturaleza, recibió el prestigioso nombramiento de Caballero del Reino, en 1996. La noticia de su fallecimiento sirvió, también, para que el actual primer ministro británico, David Cameron, rindiera tributo a la figura de Martin, afirmando que fue “un gigante de la música” al “trabajar con los cuatro fabulosos para crear la música pop más perdurable”.

Recuperó a “The Beatles” tras ser rechazados por la discográfica “Decca”

Digamos, también, que uno de los componentes del cuarteto, el zurdo Paul McCartney, siempre valoró intensamente la enorme trascendencia de Martin en el repertorio del grupo, deshaciéndose en elogios hacia su productor. “Vaticinó que “Please, please me” se convertiría en nuestro primer número uno. Se la presentamos como una balada bastante lenta y nos dijo que sonaría mucho mejor un poquito más adentrada en ese ritmo un tanto más acelerado con el que quedó. No se equivocó, como sucedía con todo lo que presagiaba”. Y, ese primer consejo, según McCartney, fue uno de los muchos que les trasladó entre las paredes de los estudios “Abbey Road”, muy cerquita del paso de cebra que figura en la portada del disco de larga duración, también denominado así, “Abbey Road”, unos estudios en los que Martin gestionó el primer contrato discográfico y, con ello, la primera grabación de “The Beatles”, en Junio de 1962, después de haber buscado la banda oportunidades en diferentes sellos discográficos y hasta en la propia “Decca”, el sello que cometió el grave e imperdonable error comercial más flagrante de la historia musical, cuando desestimó a “The Beatles”, según alegaron en la compañía, por un sonido que “no era bueno” y, especialmente, porque “los grupos de guitarras ya habían pasado de moda”, tal como señaló Dick Rowe, jefe de repertorio y artistas de “Decca”.

Paul McCartney vuelve a España después de 12 años

Resumimos ya, muy telegráficamente, porque es mucho lo que da de sí la historia de este personaje mundial y, como siempre, tenemos al espacio del que disponemos como nuestro principal enemigo. Martin convirtió en “Cuarto Beatle” a Ringo Starr durante la grabación de “Love me do”, en 1962, pues, entonces, el baterista era Peter Best, que no le gustaba al productor. Contrató para la sesión de grabación a Andy White. Ringo, entonces, tocó las maracas y la pandereta, pero, tras demostrar sus habilidades en la percusión durante la grabación del tema mencionado, quedó como definitivo dueño de las baquetas. También quiso hacer de John Lennon o Paul McCartney un solista con acompañamiento adicional, pero, finalmente, pensó que el cuarteto iba a funcionar muy bien, como así ocurrió. Profesionalizó a “The Beatles”, quienes le veían como su “ángel de la guarda” y auténtico guía artístico, por lo que otorgaban a su palabra el mayor respeto y consideración. Su influencia se hizo sentir en las más sobresalientes canciones del cuarteto. Y hay mucho más sobre Martin, pero no nos queda ninguna columna adicional. Ahora, si queremos revivir su obra, preparémonos para ver, de nuevo, a Paul McCartney en nuestro país, ya que nos visitará, en el estadio Vicente Calderón, de la capital de España, el próximo día 2 de Junio, después de transcurridos 12 años de su última visita a nuestro país, en aquel memorable concierto al que tuvimos ocasión de asistir, en el madrileño estadio de La Peineta, el día 30 de Mayo de 2004, un acontecimiento que sobrepasó tres horas de gloria a base de espectáculo irrepetible y música “celestial”. Descanse en paz el “culpable” de todo, George Martin. Buenos días.