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El análisis 30 años después del incendio de Moratalla

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Análisis del grado de severidad en incendios forestales mediante el empleo de índices de vegetación. Caso de estudio del incendio de 1994 en Moratalla (Murcia)

El 4 de julio de 1994 se desató un fuego en Moratalla que llegó a afectar a más de 30.000 hectáreas

El incendio forestal de Moratalla de 1994 se sitúa entre los diez más devastadores en la historia de España

Juan Antonio Amor

El municipio de Moratalla fue el más afectado por el incendio forestal que se produjo el día 4 de julio de 1994. La superficie quemada también afectó a otros términos municipales como Calasparra, Cieza, Socovos y Hellín. Este siniestro incendió gran parte de las masas forestales, viéndose afectadas las Sierras de la Muela, Cerezo, Herrerías, Algaidón, Buho y Serratica dentro del municipio de Moratalla; Sierra del Puerto en el municipio de Calasparra; y por último la Sierra del Cabezo del Asno en el término municipal de Cieza, y en la provincia de Albacete, los municipios de Socovos y Hellín la Sierra de Maraña. Estos relieves presentan unas altitudes comprendidas entre los 200 y 1400 metros.

Los incendios forestales desempeñan una gran problemática en la estructura y dinámica de la biodiversidad en los paisajes mediterráneos. Estos se caracterizan por ser uno de los mayores problemas medioambientales que existen.

Cabe destacar los principales factores de los que depende el fuego para causar mayores o menores consecuencias sobre la vegetación, empezando desde la cantidad de combustible, las condiciones meteorológicas presentes en el momento de desarrollarse el conato de incendio hasta el tipo de topografía de un lugar determinado.

Las condiciones meteorológicas es uno de los factores más importantes que favorecen a la propagación de las llamas en un incendio forestal, por ello cabe destacar los factores climáticos que sucedieron aquel día. La década de los 90 estuvo marcada por una de las peores sequias del siglo XX en el Sureste de la Península Ibérica, siendo los años 1994 y 1995 los más críticos, coincidiendo con el IF de Moratalla. Este tipo de situaciones climáticas provocaron que la escasa humedad en la vegetación favoreciera el estrés hídrico de la cubierta vegetal. A ello se le suma el episodio de ola de calor que afectó a la Región de Murcia durante los días del incendio, convirtiéndose este episodio de altas temperaturas en la más intensa desde que existen datos climáticos en esta zona. De hecho, la mayoría de las estaciones meteorológicas de AEMET llegaron a registrar valores superiores a los 45ºC el día 4 de julio, coincidiendo con el mismo día en el que se inició del incendio. A día de hoy, dichos registros siguen vigentes como los valores absolutos más elevados registrados en la Región de Murcia donde se llegó a alcanzar los 47,2ºC en la estación de Murcia-Alfonso X (AEMET). La situación sinóptica que desencadenó este episodio de altas temperaturas fue como consecuencia de la irrupción de una masa de aire de origen tropical continental, muy cálida y muy seca, proveniente del interior del continente africano. Las características de esta advección cálida tenía una temperatura de 850 hPa (1500 metros de altitud) de 28-30ºC en el sureste peninsular, acompañados de vientos intensos de componente sur-suroeste que llegan secos, y que dificultaron las labores de extinción del incendio.

La formación vegetal dominante dentro del perímetro calcinado, era la del pino carrasco, siendo esta especie la más afectada. Existían otras formaciones como encinares, enebros, coscojales, matorrales y espartizales en el resto del territorio, teniendo estos una importante carga de combustible.

En el siglo pasado, los bosques mediterráneos sufrían explotaciones abusivas para el aprovechamiento humano, obteniendo los recursos forestales. Además, los suelos se roturaban eliminando la vegetación para la siembra, convirtiendo los montes en lugares de bajo riesgo de incendio. Tras el desencadenamiento del éxodo rural a partir de mediados del siglo XX, se produjo un importante abandono de las zonas de montaña, beneficiando a que la cubierta vegetal del campo y de los montes cogiera consistencia. Sin embargo, la escasa explotación de estos, el abandono de las tierras y las reforestaciones con especies inflamables se ha visto reflejado en el incremento de los incendios forestales.

La Región de Murcia cuenta con una superficie total de 11.313 km2, siendo de 281,67 km2 la extensión devastada por el IF de Moratalla, es decir, un 2,48 % de la provincia, evidenciando la magnitud que tuvo el incendio.

Conocer el comportamiento de estos fenómenos es importante de cara al futuro, a la hora de paliar el fuego o para actuar de una u otra manera en la recuperación de las masas forestales. Para este tipo de estudios, el uso de los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y de la teledetección ha permitido disponer de una base de datos con una resolución espacio-temporal óptima para llevar a cabo la realización de trabajos sobre el nivel de severidad de los incendios forestales.

El objetivo principal de este trabajo de fin de máster se ha basado en la realización de un análisis del grado de severidad sobre el IF de Moratalla en el año 1994, mediante imágenes de satélite pertenecientes a Landsat 5 TM y Landsat 8 OLI, pudiendo realizar de esta manera una evaluación exhaustiva de los niveles de gravedad de la quemadura que provocó el fuego en la vegetación y en el suelo. Se han utilizado diferentes cálculos de índices de vegetación como: Ratio Normalizado de Área Quemada (NBR) para evaluar el grado de afección del fuego donde -1 representa las áreas quemadas y 1 a las no afectadas por el fuego; y el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NVDI) pudiendo realizar un seguimiento multitemporal de la recuperación vegetal quemada tras el incendio, donde los valores cercanos a -1 muestran las zonas más deprimidas o poco saludables, y 1 representa una vegetación óptima.

De esta manera, ha sido capaz de mostrarse tras 30 años de este siniestro la capacidad regeneradora de las masas forestales en esta área.

El primer paso es delimitar la zona afectada analizando la información de las imágenes de satélite a partir de una combinación de bandas espectrales pertenecientes al post-incendio. Mediante este método se puede determinar perfectamente la diferencia entre los tonos verdes de la superficie de vegetación sana y la tonalidad de color marrón y/o rojo oscuro refiriéndose a la parte quemada.

Bien se puede observar en la imagen superior corresponde a días previos a que se desencadenara el incendio (29 de junio) donde las mayores reflectividades de vegetación saludable se concentran en zonas de masas boscosas o regadío resaltando en color verde intenso. Sin embargo, el resto de la imagen se muestra con colores pobres, debido principalmente a la época del año en la que se sitúa, con tonos grisáceos, ya que durante el periodo estival la vegetación se encuentra sometida a un estrés hídrico. En la imagen de satélite inferior, se muestra en falso color la escena post incendio, pudiéndose apreciar perfectamente la zona calcinada en tonos rojizos. Esta combinación de imágenes de satélite representa de forma ideal las zonas quemadas, donde discrimina la vegetación saludable de la superficie de cobertera vegetal afectada.

El análisis 30 años después del incendio de Moratalla
El análisis 30 años después del incendio de Moratalla

A partir de métodos de fotointerpretación mediante la técnica de digitalización se ha conseguido obtener la máscara que representa el perímetro afectado por el fuego. A modo de comparación de estos resultados con los aportados por organismos oficiales, había sido calculada una superficie previa de 28.397 Ha, respecto a las 28.167,12 Ha que se obtiene a partir de este estudio. La diferencia entre los datos provenientes de fuentes oficiales y los de este trabajo son mínimos (230,88 Ha), aunque probablemente esto se deba a que no se haya discriminado las áreas interiores del perímetro donde la vegetación no haya sufrido ningún tipo de daño por el fuego.

MunicipioSuperficie (ha)%
Moratalla (Mu)20211,5271,76
Calasparra(Mu)3572,512,68
Cieza (Mu)3198,9211,36
Hellín (Al)784,472,79
Socovos (Al)399,711,42
Total28167,12100,0

Se ha obtenido la comparación entre las imágenes posteriores al incendio respecto a las imágenes actuales, con el objetivo de comprobar la regeneración de la cubierta vegetal. Como bien se muestra en la imagen la importante variación que se ha dado en dichas fechas donde predomina el crecimiento alto de la vegetación, coincidiendo principalmente allí donde la severidad del incendio ha sido más importante, representado un crecimiento muy alto. Con los índices de NDVI se ha comprobado la evolución de la regeneración vegetal hasta la actualidad, evidenciando según los datos conseguidos un incremento progresivo de la actividad fotosintética tras el incendio. Tras este, el índice espectral NDVI mostraba valores nulos o muy bajos de actividad vegetal en zonas de pinares del oeste de la superficie quemada, mientras que en el resto dichos valores tenían un comportamiento medio.

El análisis 30 años después del incendio de Moratalla
El análisis 30 años después del incendio de Moratalla

En la siguiente imagen podemos observar las zonas más afectadas por el fuego, donde se aprecia como el estado de la severidad que más prevalece en el área del incendio es media-baja, predominando en mayor medida el color amarillo-naranja. Si es verdad que en la parte occidental del área de estudio resalta los tonos rojizos donde el grado de severidad del incendio ha sido alto, dominadas aquellas zonas por masas forestales de pinares y matorrales esclerófilos por excelencia. Por lo general, estas especies vegetales tienen una reacción ante el fuego muy rápida, ardiendo con gran facilidad.

El análisis 30 años después del incendio de Moratalla
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Sin embargo, es interesante remarcar la importancia que tiene este tipo de estudios dentro del marco ambiental, ya que dada la relevancia que tienen los incendios forestales en los espacios naturales del mediterráneo, se ha considerado oportuno llevar a cabo este trabajo, con el fin de comprobar el daño que puede producir el fuego en un lugar concreto y de qué manera se puede ver afectada esa zona de cara al futuro en cuanto a su regeneración vegetal, mejorando las gestiones de prevención y recuperación forestal.

Pasado unos años tras el incendio se han llevado a cabo numerosas actuaciones de regeneración forestal de la zona afectada, favoreciendo la recuperación de la cobertura vegetal, así como la colonización de la fauna.

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