Antonia Abellán Pérez
Directora Técnica CDIAT AVANZA
Asociación APCOM

En ocasiones nos encontramos que nuestros hijos pequeños repiten de forma sistemática palabras o frases que les acabamos  de decir o aquellas otras que han escuchado en la televisión (dibujos animados, anuncios,…)…

Esta conducta lingüística recibe el nombre de ecolalia. Es un trastorno del habla que consiste en la repetición involuntaria e inconsciente de palabras, frases e incluso conversaciones de personas de su entorno, de información escuchada a través de dispositivos audiovisuales (televisión, tabletas,…),… llegando a reproducir incluso el tono, la intensidad, los gestos,…

Esta particularidad lingüística puede aparecer entre el 1º y 3º año de vida, considerándose normal durante este periodo. Este proceso recibe el nombre de ecolalia evolutiva  ya que tiende a desaparecer gradualmente conforme el niño va aumentando y consolidando su repertorio léxico (aumento de vocabulario) y sintáctico (estructuración adecuada de frases).

Cuando niño comienza a hablar repite constantemente los estímulos lingüísticos del entorno que le llegan por vía auditiva. Todas estas reproducciones verbales favorecen el ajuste al sistema lingüístico ya que la imitación es la base del aprendizaje. Durante la primera parte del desarrollo del lenguaje (1-2 años), el niño repite inicialmente las últimas silabas que componen las palabras para poco a poco ir añadiendo nuevas sílabas. Ya en el 2º años de vida, nos encontramos que el niño inicia combinaciones en las que alterna palabras o construcciones ecolálicas junto a producciones propias, desapareciendo paulatinamente dando lugar a un lenguaje funcional.

Pero, ¿cuándo comienzan a ser preocupantes las ecolalias?

Si pasados los 30/36 meses las ecolalias persisten debemos tomar cartas en el asunto.

Estas conductas verbales repetitivas son síntoma de carencia de habilidades lingüísticas y de comprensión para poder responder de forma eficaz a las demandas verbales que le ofrece el entorno.

Si analizamos de forma sistemática el lenguaje de estos niños, observaremos una serie de conductas asociadas al lenguaje oral como vocabulario limitado, estructuración pobre de frases, respuestas comprometidas ante preguntas y/o consignas, voz distorsionada,…

Este patrón lingüístico suele ser frecuente en niños y/o adultos con patologías como  TEA, discapacidad intelectual, trastornos neurológicos (afasia,…).

Cuando las ecolalias presentan matices patológicos podemos encontrar diferentes tipos dependiendo de los siguientes criterios:

  1. Dependiendo del momento en que aparezcan:

-Ecolalia inmediata: se trata de repeticiones que se realizan inmediatamente después de haber escuchado la información.

-Ecolalia diferida: son aquellas repeticiones, ya sean de palabras, frases o conversaciones completas que  se emiten pasado un tiempo de su escucha.

  1. Dependiendo de la funcionalidad de la misma:

-Ecolalia funcional: es aquella repetición de palabras que  tiene un sentido lógico dentro de la conversación establecida.

-Ecolalia no funcional: es aquella repetición de palabras que no está contextualizada en ningún caso y no guarda ninguna lógica con la conversación establecida.

¿Qué  podemos hacer cuando observamos estas  conductas lingüísticas en nuestro hijo?

Como hemos resaltado ya en varias ocasiones, si las ecolalias persisten pasados los 30/30 meses, es necesario un abordaje logopédico. Es fundamental realizar un estudio pormenorizado del caso, a partir del cual se elaborará un plan de trabajo cuyos objetivos sean la mejora de la funcionalidad, la efectividad y la intencionalidad del lenguaje oral (expresión y comprensión), permitiéndole con ello el establecimiento de relaciones satisfactorias con el entorno.

Desde el entorno familiar también podemos llevar a cabo una serie de pautas que ayudarán a nuestros hijos a tener un lenguaje lo más funcional posible:

-Usaremos frases no excesivamente largas, donde el vocabulario empleado sea sencillo.

-Podremos apoyarnos en gestos para así facilitar la comprensión.

-Realizaremos preguntas directas sin dobles opciones y intentaremos ser pacientes ante las respuestas.

-Debemos evitar los dobles sentidos.

-Facilitaremos un ambiente tranquilo donde prevalezca el habla pausada y relajante.

A modo de conclusión, podemos decir que es fundamental la observación de nuestros hijos para poder anticiparnos a un problema. En el caso que nos ocupa, ante las constantes repeticiones, por parte de nuestros pequeños, de aquello que escuchan del entorno, es conveniente hacer una consulta al profesional del lenguaje para confirmar un caso de ecolalia evolutiva o para estimar una patología mayor.