José María Ortega.
Ha fallecido el filósofo Carlos París, un referente de la lucha por una verdadera democracia para nuestro país. En una entrevista que le Pedro Jhicieron hace unos meses no dejaba en buen lugar a la mayoría de los medios de comunicación actuales. Decía: “los medios de comunicación tienen más potencia que nunca y están controlados por el poder, por el coste que supone mantenerlos”. Esa frase lapidaria implica un punto de vista bastante pesimista sobre aquellos que, supuestamente, nos informan. Efectivamente, hay muchos periodistas, pero apenas nos queda periodismo.
Los pocos medios que mantienen su dignidad periodística, ya saben que les espera vivir dignos pero pobres, como Valle Inclán, o, incluso, perecer en el intento: la independencia informativa no interesa, por eso El Noroeste ha sido eliminado del Ayuntamiento de Bullas, ocupando su lugar el periódico-lavativa del Sr. Marhuenda.
¿Qué diferencia hay entonces entre la información fabricada, regurgitada desde el vientre del poder y llena de consignas que recibe la ciudadanía de una dictadura y entre la que recibimos nosotros en esta supuesta democracia? Menos de la que nos parece. Aquí no hay una institución dedicada a la censura, una censura que, por cutre se podría burlar con ingenio. No, el problema no es la censura, sino que los profesionales se sientan impelidos a practicar permanentemente la autocensura, para no incordiar al que manda, y por tanto al que paga. Ha sido tocar en profundidad la corrupción en el corazón del PP, el tema Bárcenas, y al diario El Mundo se les han desplomado los ingresos. El histórico Pedro J ha sido cesado como director de su periódico. Conclusión, la independencia de criterio que supone el verdadero periodismo es perseguida aquí, tanto como en países a los cuales, a menudo, nuestros gobernantes tratan de dar lecciones de democracia.
Ha saltado a la palestra, en el municipio de Cehegín, un escándalo notable. Parece ser que un funcionario municipal llevaba décadas apropiándose de parte del dinero que pagaban usuarios de actividades deportivas y que, arrepentido, el supuesto responsable ha procedido a la devolución de una importante cantidad de dinero en metálico. El Ayuntamiento ha remitido el tema a la fiscalía y, en paralelo, ha difundido su versión por los medios, en una nota en la que pone nombre y apellidos del supuesto autor de las irregularidades, que parecerían ser algo totalmente “unipersonal”. Conscientemente dejo aquí al margen cualquier juicio moral sobre el citado. La responsabilidad, en su caso, se verá donde corresponda y en frío. No sería justo ningún linchamiento unipersonal cuando estamos gestionados por algunas personas que se han llevado mucho más, no están arrepentidos y encima se dedican a presionar a obstaculizar el trabajo de la justicia para que “lo de la Calle Génova” prescriba.
Sin embargo, más allá de la actuación individual, hay otras responsabilidades sobre las que parece que se intenta echar tierra. Los procedimientos administrativos deben ser rigurosos, controlados según un reparto de funciones, nunca unipersonales. Yo quiero que el control de los recibos que pago sea responsabilidad colectiva de técnicos que gestionen la cuestión desde el rigor legal. Pues bien, parece que en Patronato de Deportes de Cehegín, el modelo de gestión hasta hace poco era totalmente obsoleto y de andar por casa con blog y lápiz. Por eso no se entiende la salida en tromba del partido que más tiempo ha gestionado dicha institución, el PSOE, y tampoco se entiende el silencio mediático sobre lo ocurrido, una vez que hay un “señalado”.
¿Qué tipo de fiscalización económica del Patronato de Deportes se ha llevado a cabo durante las últimas tres décadas-primero con el PSOE y luego con el PP-? ¿Y los tesoreros municipales, tienen algo que decir? El Concejal de IU-verdes en Cehegín anda pidiendo explicaciones sobre este tema, de momento, en vano. Es cierto que he leído las notas de los medios oficiales, públicos, y al locutor privado más inquebrantablemente adherido al poder muy de acuerdo con el Alcalde de Cehegín en pasar página sobre el tema. Claro, viendo lo que le ha pasado a Pedro J. cualquiera se arriesga a profundizar en los temas y quedarse sin las cuñas de publicidad que paga el Ayuntamiento. Pues eso, lo que dijo Carlos París, “medios controlados por el poder”, que puede abrir o cerrar el grifo de la información y acotarla según la conveniencia del que paga.