José Antonio Melgares Guerrero/Cronista Oficial de la Región de Murcia, de Caravaca y de la Vera Cruz.

La persona a la que hoy me refiero es de las que una generación regala a la sociedad con cuentagotas. Con noventa años a la espalda, siempre ha sido referente al ejemplificar la laboriosidad, la colaboración, la cortesía, la lealtad, la bondad, el compañerismo y otras virtudes que no so del caso enumerar.

Se trata de don Abraham Ruiz Jiménez, Cronista Oficial de Cehegín entre otras cosas, quien vino al mundo en abril de 1923 en la localidad albaceteña de Munera, donde su padre ejercía como maestro nacional. Tercer fruto del matrimonio entre Aurelio Ruiz y Teresa Jiménez, quienes también trajeron al mundo otros tres hijos, vivió su infancia entre Caudete y Hellín habiendo de hacerse cargo de la familia a los 13 años tras haber sido su padre fusilado en 1936 y enfermar su madre a consecuencia de la trágica muerte de su esposo. Fue maestro rural en una pedanía de Hellín, a doce kilómetros de la ciudad, a donde se desplazaba diariamente en bicicleta cobrando 150 pts. mensuales, y a mediados de 1938 se colocó en la denominada Oficina de Combatientes, montada por un excombatiente mutilado para obtener datos de los soldados de quienes se carecía de noticias, trabajo por el que percibía 200 pts. al mes.

En 1940, tras la conclusión de la guerra, y libre de obligaciones militares por ser estrecho de pecho, marchó al seminario dominico de Corias (Asturias), que hubo de abandonar a los pocos meses por incompatibilidad de su salud con el régimen alimenticio allí dispensado. Instalado en Madrid se colocó en una empresa multinacional simultaneando el trabajo con los estudios de Contabilidad y Empresa, titulación que hoy equivaldría a la licenciatura en Ciencias Económicas, a cuyo término vino a parar a Murcia, donde vivió en la Casa de los Nueve Pisos, ya con los ojos puestos en una prima suya, de nombre Rosario Hernández Espín, de quien siempre estuvo y sigue enamorado. Con ella contrajo matrimonio en 1947, estableciendo el domicilio familiar en la calle Obispo Caparrós (hoy Cuesta del Parador) de Cehegín, en casa regalada a Rosario, como obsequio de bodas, por una tía suya. Allí vinieron al mundo sus seis hijos: Maria Teresa, Juana, Aurelio, Charo, Mavi y Abraham.

Al año siguiente, la entonces Caja de Ahorros del Sureste de España que comenzaba su expansión regional por las provincias de Alicante y Murcia, le confió la apertura de una oficina en Cehegín, la cual abrió en local provisional y, tras las oportunas prácticas en la oficina de Cartagena, logró instalar en la Cuesta del Parador, muy cerca de su domicilio familiar. Allí tuvo por compañeros a paco Lorencio Jiménez, a Paco Lorencio Fernández (quien con el tiempo fue alcalde local), a Andrés el Quinto y a Gracia de Paco, entre otros, siendo director general de la Entidad Antonio Ramos Carratalá y director de Murcia Miguel Romá Pascual.

En Cehegín y a la sombra de la Caja de Ahorros, fundó el Aula de Cultura Román Bono Marín, como centro de estudios locales que inicialmente concibió con el esquema de funcionamiento de las reales academias, con miembros de número y correspondientes, que tras su partida a la Dirección de Zona de Murcia languideció.

Por aquel Aula de Cultura pasó gran parte de la flor y nata de la intelectualidad española de la época, recordándose, entre otros, al periodista Tico Medina, Ana Mariscal, Fernando Rey, Gonzalo Torrente Ballester, Leopoldo Panero y Francisco Rabal entre otros.

Su capacidad de trabajo le permitió simultanear lo dicho hasta aquí con la dirección de la sucursal de la Caja de Ahorros de Caravaca, a partir de marzo de 1957 y estar presente en la gestación de la reconversión de las Fiestas de la Cruz gestionando préstamos personales de 5000 pts con los que los forjadores de dicha reconversión hicieron frente a los inicios de aquella (véase EL NOROESTE de 13 de octubre de 2009).

En 1960 don Abraham fue trasladado a Murcia como Subdelegado de la Caja, encargándose de la Expansión y de la Obra Social y Cultural, asumiendo así mismo la Subdirección Operativa y la Vicesecretaría del Consejo de Zona. También se hizo cargo a partir de este momento de la dirección del equipo de Obras Sociales a nivel de Murcia y su zona. En Murcia estableció el domicilio familiar en la Colonia de S. Buenaventura que nunca abandonó.

Desde la capital fue requerido en Cehegín para presidir la Cooperativa Conservera Zumos La Verja (que por entonces se expandía geográficamente con el eslogan: Zumos La Verja, un frutal en su despensa), lo que le exigió un esfuerzo laboral añadido por el que nunca percibió remuneración alguna y que le llevó a contraer una enfermedad que superó felizmente pasado el tiempo.

Jamás, desde su adolescencia dejó la afición a escribir, heredada de su padre, que simultaneaba con sus sucesivos empleos. Sus publicaciones son numerosas, como también lo son sus colaboraciones en prensa y revistas de diversa naturaleza. Ha pregonado la Semana Santa y la Navidad de Murcia, Cartagena, Hellín y Caravaca y ha participado en congresos regionales y nacionales relacionados con aspectos históricos y literarios.

Dinamizador de la cultura local y regional en sus más diversas vertientes, con el paso del tiempo ha ido recogiendo la cosecha de lo mucho que ha sembrado en la sociedad. Fue cargo directivo del Orfeón Fernández Caballero, entidad que le ofreció su Medalla de Oro. Vicepresidente provincial de UNICEF, Insignia de Oro de las localidades de Hellín, Bullas y Cehegín. Insignia de Oro de la Junta de Procesiones de Semana Santa de Cieza; Oscar de Oro de la Comunicación. Miembro Correspondiente de la Real Academia Alfonso X el Sabio. Título de Benemerenza de la sociedad Dante Alighieri de Roma. Hijo adoptivo de Cehegín (1994) y Cronista Oficial de dicha ciudad en 2002, entre otros reconocimientos.

En la actualidad D. Abraham sigue investigando y escribiendo sobre la Historia de Cehegín. Asiste anualmente a los congresos regionales y nacionales de los Cronistas Murcianos y españoles; ha retomado su actividad poética inspirándose en la familia, y vive su tercera juventud rodeado de sus hijos y nietos, quienes le reconocen, admiran y respetan como el patriarca que los aglutina a su alrededor.

Con Rosario, su mujer, han vivido y viven en la austeridad más absoluta, derrochando, en cambio, generosidad entre los demás. Una generosidad sin límites que trasciende del espacio familiar para invadir el espacio social en el que se desenvuelven.