LAURA CABALLERO/PSICÓLOGA

Todos sabemos que, en gran parte de la historia, cada vez que las mujeres hemos querido integrarnos en espacios en los cuales el hombre tenía el dominio, no se nos ha permitido, alegando que nuestro papel estaba en los quehaceres domésticos y la crianza. Tenemos ejemplos en numerosos ámbitos: la política, el mundo académico y también en el ámbito del deporte. Es cierto que hemos avanzado en materia de igualdad, pero todavía queda un largo camino. No cabe duda que las mujeres hemos logrado destacar en diferentes espacios de la vida social en los que nunca hemos estado representadas y uno de ellos es el deporte. Sin embargo, todavía estamos lejos de una igualdad real, por lo que es importante poner sobre la mesa la discriminación que todavía sufren muchas mujeres deportistas.

Deportistas calasparreñas (foto María José Gomariz)

En España, pocas deportistas profesionales son reconocidas mediante un contrato como ocurre con deportistas masculinos. Y los contratos que consiguen tener esas pocas mujeres a menudo son abusivos. La excusa más común para la ausencia de contrato laboral es la inexistencia de ligas profesionales femeninas en muchos deportes. Esto también propicia que existan cláusulas abusivas en los pocos contratos que se firman. Ejemplos de estas situaciones abusivas, pueden verse cuando llega la maternidad. Muchos contratos que se firman con mujeres deportistas profesionales incluyen cláusulas de rescisión unilateral, sin indemnización, si se quedan embarazadas, atentando así al artículo 14 de la Constitución, que señala que los españoles somos iguales ante la ley.

Otro asunto a tratar es la cosificación y sexualización de las mujeres en el mundo del deporte. Muchos medios de comunicación solo se interesan en ciertas actividades deportivas por cuestiones de marketing para destacar los atributos femeninos y atraer a un público masculino, sin  un verdadero interés en las mujeres como deportistas.

No somos conscientes de hasta qué punto nuestras actitudes ante el deporte contribuyen a normalizar muchas desigualdades y a asumir de forma natural esa discriminación. Podemos ver cómo en los informativos nos bombardean con noticias deportivas, dando por hecho que es correcta la ausencia de mujeres deportistas y de sus logros. Solo se habla de las mujeres en el ámbito del deporte en noticias muy destacadas. Todo esto pone sobre la mesa que todavía la sociedad es sexista en este ámbito. También se fomenta una masculinidad tóxica en los medios de comunicación a la hora de representar a los deportistas y la forma de mostrar cómo los hombres viven el deporte.

Se debe apostar por eliminación de estereotipos tradicionales en el ámbito del deporte como que “el fútbol es cosa de hombres”. Estos estereotipos son la base de la discriminación. Por eso es tan importante darle visibilidad a esta desigualdad, claro está, todos los días, pero en días señalados como el 8 de marzo, en que se conmemora la lucha de muchas mujeres por la igualdad a lo largo de décadas, se hace especialmente importante.