José Luís Álvarez-Castellanos Rubio/Coordinador Regional de IU-Verdes

Moratalla acogió el cierre de los encuentros que IU-Verdes y el GUE hemos celebrado, los días 5 y 19 de octubre, en pedanías de Lorca (La Paca, Zarcilla de Ramos), Caravaca (Navares, Benablón) y Moratalla Calar, Benizar) para analizar, con los vecinos y vecinas, las causas de la despoblación que sufren y sus posibles soluciones. En esta jornada, se expusieron las conclusiones alcanzadas contando, además, con la participación de Paloma López, eurodiputada de IU y de Arturo Villar alcalde de Camprovín (La Rioja), con amplia experiencia en la lucha contra la despoblación del medio rural desde el ámbito municipal.  Dori Peñas, y quien escribe este artículo, ambos candidatos de IU a la Asamblea Regional, completamos la mesa de debate final.

Las  poblaciones  de estas pedanías, han perdido entre un 15% y un 25% de efectivos en la última década, fenómeno agravado en localidades con menor número de habitantes, como El Moral o El Moralejo donde la cifra se eleva hasta el 40%. Los desiertos demográficos y el abandono de territorios cultivables es un hecho que avanza de manera inexorable en toda España y preocupa ampliamente en Europa.

La principal premisa a tener en cuenta, es que la población de las zonas rurales ha de tener la misma disponibilidad de oportunidades y accesibilidad a los servicios básicos que tendría cualquier ciudadano de cualquier ciudad, y que es necesario partir del propio potencial de estos pueblos para buscar soluciones.

Así, en materia de empleo, el sector primario ha de implementarse con nuevos empleos de transformación y comercialización de productos, siendo imprescindible la incorporación de la mujer  al mundo laboral en el medio rural. Cuestiones como la titularidad compartida de explotaciones se revela como un tema fundamental a impulsar. Otros ámbitos de empleo como las energías renovables, el turismo cultural y de naturaleza, o los servicios a través de programas de “trabajo garantizado”, son elementos con un gran potencial, junto con la incorporación de las nuevas tecnologías y el aprovechamiento de la sabiduría acumulada de generaciones anteriores.

En segundo lugar, el acceso a los servicios básicos: educativos (escuelas infantiles, comedor escolar), sanitarios (recuperación de urgencias desaparecidas y su disponibilidad estratégica, mayor cobertura médica, y mejora de los servicios del hospital comarcal), culturales y de ocio, pero también de dependencia y servicios sociales.

En tercer lugar, la mejora en las infraestructuras de comunicación, fundamentalmente en carreteras interiores, cobertura telefónica e internet. También una amplia mejora en los servicios municipales de recogida de residuos, presión de agua corriente, limpieza viaria, alumbrado público, etc. Así como actuaciones en materia de rehabilitación de vivienda y nueva construcción. Todo ello, desde una perspectiva comarcal contando con la financiación suficiente haciendo que tenga mayor peso el criterio de extensión del municipio y dispersión poblacional en la financiación que los ayuntamientos reciben del estado y del Gobierno Regional.

Pero sobre todo, hay que superar el concepto de gobernanza de estos territorios cambiando el trasnochado modelo imperante del siglo XIX, basado en la figura del pedáneo como representante del alcalde de turno, por otro modelo democrático y participativo basado en la elección de juntas vecinales por sufragio directo y abierto, cuya opinión tendría carácter preceptivo y en la medida de lo posible, vinculante. Las soluciones siempre vendrán más rápidas si equilibramos la correlación de fuerzas existente, entre los poderes públicos y la ciudadanía.

Finalmente, es necesario entender que la recuperación y dignificación de la vida en el medio rural es una necesidad prioritaria para paliar los efectos del cambio climático que ya padecemos.