ALFREDO JOSÉ PADIAL GARCÍA

padietis@gmail.com

Decir que no existen fórmulas mágicas para perder peso rápidamente y con garantías, no es nuevo. Aún así, hay intrépidos/as que se atreven con procesos de adelgazamiento que, a parte de costosos, no son para nada saludables.

Hace poco vi en un programa de televisión a una señora que llevaba colgada una mochila a la espalda todo el día. Esa mochila, supuestamente, contenía un líquido nutritivo que se transportaba hasta la nariz a través de una sonda. Es decir, esta persona, no solo, no se alimentaba a través de la boca (como el resto de los humanos sin patologías que lo impidan) sino que además había desembolsado 1.500 € por el sistema en cuestión. Todo para perder entre 6 u 8 kilos en un par de semanas.

¿Merece la pena pasar tanta pena y desembolsar tal cantidad de dinero para perder unos cuantos kilos? Evidentemente no.

Lo que sí merece la pena es, a través de la educación, enseñar a la gente a comer (educación nutricional). Esto es imprescindible para quien quiera obtener buenos resultados con una metodología coherente y saludable, mirando a largo plazo y siendo dueño de sus propias decisiones.

Para aprender a comer de forma saludable hay que introducir pequeños cambios de forma paulatina. De nada sirve pasar de una dieta hipercalórica y extremadamente azucarada a otra que solo contiene verduras, por ejemplo. El riesgo de abandono al cabo de una semana es de un 99,9%. Si no te sientes cómodo/a con tu plan de alimentación, acabarás por dejarlo y volverás a tu rutina anterior. Siempre digo que es muy importante generar un entorno saludable.

Tener tentaciones insanas en casa provoca caer en ellas. Es decir, si quieres comer saludable compra alimentos de verdad, materias primas: tomates, plátanos, garbanzos, nueces, salmón, huevos,… Y olvídate de las galletitas integrales, con avena, sin azúcar, fitness, special X y bla bla bla… Los productos light, 0%, bajo en grasas, etc., son un engañabobos. Si no llevan azúcar, llevan extra de grasa de mala calidad. Y si no llevan grasa, llevan extra de azúcar. Otro error, muy común, es comer por aburrimiento.

Sobre todo las personas que pasan mucho tiempo en casa tienden a picotear constantemente. El problema es que esos picoteos suelen ser a base de productos que contienen muchas calorías en muy poca cantidad y, a parte de no saciarnos, van agrandando nuestro tejido adiposo (grasa corporal).

Lo ideal para estas personas es tener fruta cortada en un tupper, abrir un bote de verduras encurtidas, un yogur natural sin azúcar, un puñado de nueces o almendras al natural…

Algo que sea rápido, saludable y que sacie. Insisto en lo que escribí en el párrafo anterior, es importante tener en casa alimentos saludables y prescindir de los procesados. Para terminar voy a hacer hincapié en algo que considero extremadamente importante. Toda dieta, plan de alimentación, que no seáis capaces de mantener en el tiempo será inútil.

La alimentación saludable debería ser lo habitual durante toda la vida. Machacarse durante 2 o 3 meses para después volver a la rutina anterior es, incluso, peor que no hacer nada. Porque, a parte de pasarlo mal durante ese periodo, cuando veas que empiezas a recuperar el peso perdido, se generará una frustración que te llevará a un peso mayor que el que tenías antes de empezar el “régimen”.

La dieta es efectiva mientras la estás haciendo, pero no conozco a nadie que haya estado a dieta durante toda su vida. Si aprendes a comer de forma saludable, con naturalidad y aceptando que debería ser lo normal… te servirá para toda la vida.