Juan Fernández Montoya.
No ha acabado todavía la loca carrera del Gobierno Central, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos para privatizar todo lo privatizable. No poPrivatizacionesr falta de ganas.
Todavía no ha llegado el colmo de las privatizaciones que algunos vaticinábamos .En aquella carrera imparable, no se cejaría hasta alcanzar el aire que respiramos. Sabemos que ya está privatizado, en gran parte, la propiedad, el uso o la gestión del agua que bebemos, de la tierra que pisamos, la energía que gastamos, los servicios que se nos prestan, el espacio de la comunicación, y el libro donde se nos registrará. También el subsuelo y hasta el sepulcro donde reposen los restos de nuestros muertos. Si no está privatizado, hoy, si que está en la mente de muchos de los altos genios de las finanzas y la recaudación privatizarlo mañana
Pero ¡oh maravilla! También los vientos corren cruzando insólitas barreras del tiempo, movidos por la rabia, el asombro y el pasmo ante tanta osadía de los que quieren aprovecharse de todo, comercializar con todo. Y ya están soplando a favor de la desprivatización o desprivatizaciones.
Cosa en verdad asombrosa que, cual tsunami, están moviendo las gentes sencillas, pero despiertas, cuyo hartazgo, por abusos, ha llegado hasta el gollete.
Será por eso por lo que se quiere que vuelva el acero a su vaina. Que vuelvan las concesiones que se han conveniado con las grandes empresas del agua ,de la energía…, otra vez a las manos que lo tenían Ha surgido una nueva corriente de los que demandan que se abra ,sin miedo, el grifo de lo público.
Concretamente con el agua. Ya ha ocurrido en grandes ciudades como Berlín o París que han desprivatizado el servicio.Y ya ha saltado a pequeñas poblaciones como la manchega de de Alcázar de San Juan donde la ciudadanía pide otro tanto. Cundirá el ejemplo.
Puede suceder lo que ya es una constante, en tantas cosas, mientras unos van otros regresan. Mas si la Caja de Pandora permite soplar los vientos, en libertad, puede que en las próximas Elecciones Municipales de 2015, se revele, como propuesta novedosa de los partidos políticos, el que las privatizaciones tengan fecha de caducidad.
Conste que a mi no me da pena. Fui siempre contrario a vender el futuro.¡Ca! Pena ninguna.