MICAELA FERNÁNDEZ

Fotografía: DAMIÁN GONZÁLEZ

En los alrededores de Sierra Espuña, en las vertientes sur y oeste donde se asientan las pedanías de Casas Nuevas y Fuente Librilla, se extienden cientos de hectáreas dedicadas al cultivo de secano con el predominio de las plantaciones de almendros.

Cabe destacar el interés que tiene visitar esta zona durante los primeros meses del año, cuando tiene lugar la floración del almendro. Esta etapa es determinante porque el clima y las precipitaciones de esta estación influyen directamente en las posibilidades de obtener una buena cosecha.

Es el momento en el que los campos se cubren con un espeso manto blanco que avanza hacia la sierra y es cortado radicalmente por el verde de la masa boscosa. Un escenario que impactará sin duda en los ojos del visitante.

Se trata, indudablemente, de un espectáculo visual y natural para el visitante que se acerca a esta zona, pues en él encontrará la luz, el perfume y la magia del crecimiento pleno de las semillas que trajeron los fenicios hace siglos. Además, el contraste que se establece con el verde de la Sierra origina un paisaje particular y digno de versos.

Más tarde, con la temprana primavera, será el melocotonero, plantado en los campos de Yéchar, el que tome el relevo para mostrar sus árboles recubiertos de flores con tonos magenta.