JOSÉ PASCUAL GARCÍA y FERNANDO RIPOLL

¡¡Hola!!

Me llamo José Pascual García y vivo en  Caravaca de la Cruz. Soy una  persona con discapacidad intelectual y grandes necesidades de apoyo.

 Eso significa que necesito apoyo para poder realizar algunas actividades, por ejemplo voy en silla de ruedas y necesito que me ayuden en algunos desplazamientos.

Llevo muchos años en APCOM, ahora mismo estoy en el centro Integral El Copo y mi trabajo es hacer jabones en el Club Bimba Piruleta.

Descubrí que me gustaba hacer teatro, porque  hace unos años participe con el grupo que había en AVANZA con nuestra amiga Clara.

En las asambleas siempre pedía tener un taller de teatro en nuestro centro, y creamos el grupo Express´art .

Nuestro profesor se llama Fernando Ripoll, él sabe mucho de teatro con él aprendemos  a movernos por el escenario, a relajarnos.  Con el movemos todas las partes de nuestro cuerpo y  gracias a las clases de teatro he conocido a mucha gente nueva y eso me gusta mucho.

Fernando es muy bueno con nosotros, agradable, cariñoso, divertido y nos ayuda mucho a saber cómo nos sentimos.

Durante un año estuvimos dando clases de teatro, y un día pensamos que queríamos hacer una obra. Queríamos subirnos a un escenario que nos viera el público y demostrar todo lo que habíamos trabajado.

Una vez que teníamos preparada la obra, después de haber hecho muchos ensayos.  Actuamos en Caravaca, Cehegín y Bullas. Fueron a vernos muchas personas, algunas representaciones fueron para institutos y colegios.

Estas representaciones  las disfrutamos mucho, aunque nos gusta subirnos al escenario también pasamos nervios.  Nos ponemos muy contentos cuando nos aplauden y nos dicen que lo hemos hecho muy bien. Muchas personas hablan con nosotros  para decirnos que demostramos que somos capaces de hacer lo que nos propongamos.

Nuestra última actuación ha sido muy especial, nos hacía mucha  ilusión participar en las Jornadas de Educación. Cuando Fernando nos lo dijo estuvimos muy contentos, aunque nos daba un poco de miedo actuar delante de tanta gente y no sabíamos si lo íbamos a hacer bien, ya que era algo nuevo para nosotros.

El día de la actuación estábamos nerviosos, pero queríamos que vieran nuestro trabajo. Salimos a actuar y el público se emocionó con nosotros. Fue impresionante ver como todas las personas que había allí se levantaron para aplaudirnos.

Cuando terminamos la obra, muchas personas vinieron a darnos la enhorabuena, a decirnos que habían llorado con nosotros, a darnos las gracias por contar nuestra verdad.

Mis compañeros y yo nos pusimos muy contentos al ver que lo habíamos hecho bien y que la gente estaba contenta con nuestro trabajo.

Con esta actuación son muchas las personas que nos han pedido que hagamos más veces nuestra obra de teatro en más sitios.  Estamos contentísimos pensando en nuestras próximas actuaciones.

Quiero darle las gracias a Fernando y a su cuadrilla del teatro, sois muy buenos haciendo teatro y con nosotros.  A los trabajadores de El Copo por ayudarnos a todo lo necesario para que podamos hacer esta obra, a los voluntarios que están con nosotros.

Gracias a nuestras familias por confiar en nosotros, y gracias por llevarnos a ensayos y obras de teatro.

¡Y gracias a las más de 1400 personas que nos aplaudieron!

Soy Fernando Ripoll, hablar de mi experiencia con el grupo de teatro Express’art de Apcom formado por personas con discapacidad intelectual del centro, trabajadores y por alumnas del Taller de Teatro de Cehegín, es hablar de humanidad, de superación, de empatía, de desarrollo, de crecimiento, de tantas cosas que me han aportado y he aprendido con ellos que en realidad lo que yo les puedo enseñar se me devuelve multiplicado por 100 en forma de abrazos, de actitud positiva y de conexión con lo realmente importante para mí: las relaciones interpersonales y la autenticidad. Ellos, las personas con discapacidad, son auténticos maestros de la esencia, hacen que te conectes con lo importante en las relaciones personales y que bajes el ritmo de tus acciones para aprender a hacer las cosas de una manera más pausada en este mundo frenético dónde, en ocasiones, tengo la sensación de no poder parar de correr para llegar no sé muy bien a dónde.

A través del teatro ellos han ido superado algunas barreras: miedo a hablar en público, al contacto, a exponerse y han ido desarrollando una mayor cohesión grupal y un espacio dónde expresar sus emociones a través del movimiento y la expresión corporal. Hemos creado un espacio de libertad, dónde ellos encuentran un vehículo para que aumente su autoestima.

Cuanto me plantearon desde Apcom hacer el espectáculo “Maestros de ternura”, del que pudo disfrutarse un fragmento en las Jornadas de Educacción, una de las premisas que me plantee es que quería que fuese muy emocional, que el público que lo viese sintiera lo que yo he sentido estando allí con ellos (rabia, tristeza, alegría, impotencia, alivio…) que no hubiera medias tintas y que se viese reflejada la historia  personal y familiar de las personas con discapacidad  tal y como ellos me la contaron. Y cómo yo la sentí.

El proceso de construcción del espectáculo fue maravilloso, de un gran enriquecimiento personal, ya que tanto las personas con discapacidad intelectual, como sus familias y cuidadores abrieron su corazón para contarme su realidad y así poder reflejarlo en el espectáculo. Sin este proceso me habría resultado imposible escribir  la obra de teatro, ya que lo único que hice fue dar forma y estructura a lo vivido en esas sesiones con ellos, dónde lo importante para mí era la parte emocional y no la mental.

Después de estrenar el espectáculo en Caravaca y pasar por Cehegín y Bullas con una maravillosa acogida, nos llegó el regalo de poder mostrar un fragmento de “Maestros de ternura” en las Jornadas de Educacción delante de 1400 personas y fue algo único, difícil de trasladar a un folio lo vivido emocionalmente ese día. Fue un viaje de y para el corazón , una catarsis dónde, a través del teatro, el público pudo adentrarse en el sufrimiento, los sueños, las ilusiones que rodean a las personas con discapacidad. Y claro, si te adentras tú corazón se abre y lo sientes palpitar con la vida. Y eso es “Maestros de ternura” unos latidos de corazón llenos de vida, llenos de sueños, llenos de ilusión por conseguir una integración plena en la sociedad, con alguna cicatriz por el dolor vivido y con muchas ganas de que la gente los conozca y vean que ellos son personas de altas capacidades emocionales y que tienen mucho que aportar a este mundo. Aprendamos de ellos.