LAURA CABALLERO ESCÁMEZ/PSICÓLOGA

Aprender a decir “NO” y establecer límites es una tarea obligada en terapia, sea cual sea el problema por el que la persona demanda ayuda. No es nada fácil, pero cuando se practica y se pone en marcha, es uno de los logros más liberadores que comentan los pacientes en consulta ¿Por qué nos cuesta tanto? Por sobrevalorar la opinión de los demás, el miedo a quedar mal, el miedo al rechazo, a los conflictos, por no saber lidiar con la culpa… ¿Te imaginas poder decir NO, cuando no te apetece o no te viene bien hacer algo?  ¿Te imaginas poder hacerlo sin remordimientos, con firmeza y respetando tus deseos y prioridades? ¿Cuántas veces has accedido a peticiones de las que después te has arrepentido? ¿Cuántos días has estado dándole vueltas después?

Cómo llevarlo a la práctica

Para empezar, es preciso hablar de una creencia errónea muy extendida en la población: decir “NO” = ser egoísta. Cuando empieces a ponerlo en práctica, puede que las personas que no están acostumbradas a tus negativas te verbalicen que has cambiado o que te has vuelto egoísta. Sin embargo, aprender esta habilidad, hará que te respetes a ti mismo; es un acto de autocuidado que se traducirá en relaciones interpersonales más sanas donde los demás también te respeten.

  1. Toma conciencia de tus límites. Haz una lista de las situaciones relacionadas con peticiones que suelen incomodarte (por ejemplo, sentirte comprometido a ir a reuniones a las que no te apetece, dejar dinero prestado, hacer un favor cuando tienes mucho trabajo pendiente, etc.)

 

  1. ¡Manos a la obra! Cualquier situación es buena para practicar. Cada vez que alguien te pida algo, toma conciencia de si realmente quieres hacerlo. Si la respuesta es negativa, ya sabes que es una de esas situaciones. Con la experiencia te darás cuenta de que no se acaba el mundo, ni se destruye tu relación con los demás.

 

  1. No tengas prisa en responder. “Déjame que lo piense y te doy una respuesta”, puede ser tu frase aliada. Muchas veces nos vemos comprometidos a dar una respuesta afirmativa por el contexto directo de la petición. Tener tiempo para pensar, te ayudará a analizar los pros y contras. Además, puede darte la perspectiva que necesitas para entender que no estás obligado a responder afirmativamente y que puedes respetar tus necesidades.

 

  1. Plantea alternativas si lo consideras.

Si realmente se trata de algo que no te viene bien ese momento, pero estás dispuesto a hacer en otro momento, puedes plantear alternativas (quedar otro día para un café si no acudes a una fiesta, dejar el coche otro día que no lo necesitas). Sin embargo, si es algo que no estás dispuesto a hacer nunca, no pongas excusas. En algunas ocasiones, puede ayudarte la fórmula: “X es algo que no hago/dejo”, siendo X lo que te han pedido: “lo siento, dinero es algo que no dejo”.

 

  1. Mantente firme. Aprende a mantenerte firme y no permitas que te manipulen. Utiliza la técnica de “disco rayado” para seguir expresando el mismo mensaje sin salirte de él ni ceder.

 

  1. Toma conciencia de los beneficios de decir NO. El premio más evidente es observar tu bienestar y cómo mejoran tus relaciones.