PASCUAL GARCÍA

Con este título de exóticas reminiscencias y de tanto color americano, y el subtítulo aclarador, “Cuentos de Centroamérica”, nos presenta su autora, Montserrat Abumalham, una preciada colección de relatos ambientados en el lado de acá como diría el genial Julio Cortázar para referirse a la otra parte del Océano Atlántico, a su lado, claro, ese nuevo mundo que no ha cesado de depararnos sorpresas literarias desde mediados del siglo pasado, pero que desde Sor Juan Inés de la Cruz y Rubén Darío ha influido de un modo decisivo en nuestra forma de entender el arte de la palabra. En esta ocasión se trata de una escritora nacida en Tetuán y profesora de la Universidad Complutense de Madrid la que nos aproxima a estos relatos concebidos con el alma y con una depurada técnica literaria, que apenas se deja sentir, como si los cuentos fueran surgiendo de manera espontánea y sin ayuda de nadie de un manantial narrativo que nos extraña por su belleza y su singularidad.

PASCUAL GARCÍA

Con este título de exóticas reminiscencias y de tanto color americano, y el subtítulo aclarador, “Cuentos de Centroamérica”, nos presenta su autora, Montserrat Abumalham, una preciada colección de relatos ambientados en el lado de acá como diría el genial Julio Cortázar para referirse a la otra parte del Océano Atlántico, a su lado, claro, ese nuevo mundo que no ha cesado de depararnos sorpresas literarias desde mediados del siglo pasado, pero que desde Sor Juan Inés de la Cruz y Rubén Darío ha influido de un modo decisivo en nuestra forma de entender el arte de la palabra. En esta ocasión se trata de una escritora nacida en Tetuán y profesora de la Universidad Complutense de Madrid la que nos aproxima a estos relatos concebidos con el alma y con una depurada técnica literaria, que apenas se deja sentir, como si los cuentos fueran surgiendo de manera espontánea y sin ayuda de nadie de un manantial narrativo que nos extraña por su belleza y su singularidad.
La editorial caraqueña, Gollarín, ha tenido el gran acierto de apostar por un libro en apariencia humilde, pero que encierra la sabiduría discreta de pequeños seres, protagonistas en un mundo que carece de lo básico, que es un territorio de lucha continua y que tan lejos se halla de nuestra holgura occidental: “Es difícil saber por qué un matrimonio se enfría, se adormece o estalla en mil pedazos”.
El sentido del humor no falta en casi todas las historias, un sentido del humor a veces ácido, no siempre complaciente, pero muy humano que se deja notar, sobre todo, en el final de las mismas, pues los cuentos se hallan bien estructurados, a pesar de su estilo no demasiado complejo y, alguna vez, deudor de los grandes nombres de la narrativa hispanoamericana, como no podía ser de otro modo, pues han crecido bajo la sombra inmensa y protectora de dioses de la palabra como el mexicano Juan Rulfo o el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, por citar tan solo dos ejemplos de una brillante nómina de narradores y poetas americanos.
Argumentos inspirados en la vida misma, pero en aquella vida: “Por mucho que uno se haya sentido solo, a veces la soledad es como una enfermedad, como un terror nocturno que quita el sueño, como una preocupación que desvela y entristece”. Esta es la especial capacidad de la autora, la de transportarnos a otras dimensiones, no solo físicas sino también del espíritu sin renunciar a sorprendernos en las últimas líneas, como la propina indefectible de un género tan sobrio como generoso, el cuento.
Saludamos con entusiasmo, pues, la aparición de un libro de lectura fácil y muy interesante, en el que hallaremos la pasión de la autora por el misterio de la condición humana y el uso avezado de su pluma.