Juan Antonio Fernández Rubio/doctor en literatura

¿Usted es de izquierdas o de derechas? Para quienes no lo saben, las expresiones derecha e izquierda se remontan a la Revolución francesa, cuando se creó una Asamblea Nacional en la que estaban representadas las dos posturas de entonces: la nobleza, partidaria de la monarquía (sentada a la derecha), y la burguesía, seguidora de la revolución (sentada a la izquierda), por lo que estar a la derecha era defender el status quo y a la izquierda luchar por el cambio.

Actualmente, por lo extendido de esta consideración, muchos hablan de derecha o izquierda no como un conjunto de creencias, sino como una actitud hacia el poder, al ser la derecha la que lo ejerce y la izquierda la que opone resistencia. Otros hablan de derecha o izquierda en un sentido económico, por ser la derecha la defensora del libre mercado y la izquierda la que aboga por controlar la economía. A su vez, se puede hacer referencia a la izquierda y derecha en términos culturales, al ser la derecha la postura conservadora que defiende valores como la familia tradicional, la religión y las costumbres de antaño, mientras que la izquierda celebra la diversidad, la liberación sexual y las transformaciones sociales. Así pues, alguien que esté a favor del matrimonio homosexual y de la privatización de empresas estatales es un «bicho raro», ya que una es creencia de derechas y la otra de izquierdas, aunque en este sentido se están mezclando aspectos morales con económicos. El problema básico de decir que alguien es de derechas o de izquierdas no aclara cuáles son sus posiciones con respecta a este o aquel tema.

El espectro de derecha o izquierda solo sirve para aceptar o rechazar ideas, según quien las proponga. ¿Esta idea es buena o mala? ¡Qué importa!, es buena si es «de los míos» y mala si es «de los tuyos». Este espectro es una gran herramienta para no pensar y, por extensión, no poder entender la realidad, pues no hay izquierda ni derecha, solo gente confundida. Somos seres tribales. Nuestra especie surgió en sociedades tribales que se aliaban o enfrentaban por los recursos. Esta primitiva necesidad de vivir en tribus sigue entre nosotros y la vemos cada vez que la realidad nos muestra nuestra colectiva fragilidad, lo diminutos y vulnerables que somos.

Por todo ello, sentimos la política dogmática y tribalmente. Actualmente, España se encuentra en un conflicto en el que se enfrentan las mismas víctimas de este sistema económico. Solo hay que mirar nuestra sociedad, que parece vivir en una guerra cultural consigo misma. La gente habla con increíble desprecio de sus vecinos por su visión política: «¡eres un facha!», «¡eres un rojo!», «¡eres una feminazi!», «¡eres un machista!», etc. Este tipo de desprecio se reserva generalmente a los enemigos en tiempos de guerra, pero ahora es la forma en que hablamos de nuestros convecinos. ¡Qué tragedia el ser español!, como diría Miguel de Umanuno. Todo esto me lleva a pensar que a causa de la falta de dialogo no hay convivencia ni democracia. Las derechas y las izquierdas no existen, son un truco de la retórica para dividir y enfrentar a la gente, mientras las élites luchan por el poder. Si las personas se quitasen las vendas de los ojos y los goyescos candados del pensamiento, verían y aprenderían que tienen más en común entre ellas mismas que con respecto a sus líderes. Por esta razón, la pregunta ¿Usted es de izquierdas o de derechas?, carecería de sentido.