ANA BELÉN MARTÍNEZ MUÑOZ

Hoy degustamos un café con el escritor David López Sandoval (Córdoba, 1975), en una terraza de Bullas, para conocer un poco más a este autor y su relación con la literatura. David es profesor de Lengua y Literatura en el instituto de esta localidad, donde vive desde hace años. Ha escrito varios poemarios como Náufragos (2010), El viaje heroico (XIV Premio de Poesía “Fray Luis de León”, 2014), Cancionero moral de un poeta menor (2017) y Cuenta atrás (XXXIV Premio Jaén de Poesía, publicado Hiperión en 2018). El escritorio (2019) es su último libro publicado, una obra ganadora del Premio de Dramaturgia Social de Santa Coloma de Gramenet, que ha sido llevada a los escenarios. 

P. El escritorio cuenta una historia dura y potente en torno a tres hermanas reunidas en una sala de urgencias. ¿Cómo surge la semilla de esta obra?

R. Surge de una anécdota real. Mi abuela estuvo en la UCI en sus últimas semanas. Una tarde estaba en la sala de espera con mi madre y sus hermanas, se pusieron a hablar y me puse a escuchar. Algunos diálogos están extraídos directamente de allí. Obviamente, el trasfondo de la historia es inventado. Siempre me ha atraído la manera de hablar de las personas, sobre todo la de las mujeres. Hay unos códigos, unos símbolos en las conversaciones femeninas que me atraen. Luego también tengo que decir que la idea surgió, además, porque una compañera de trabajo, Luisa Muñoz, que es aficionada al teatro, me dijo que le escribiera una obra donde aparecieran tres mujeres. Entre lo que ya tenía en la cabeza y el reto que me propuse, pues salió.

Novela, poesía, teatro, composición de canciones… Eres muy polifacético, creativamente hablando.

R. Estoy en pleno proceso de corrección de un libro de cuentos, el primero que escribo de cuentos. Voy probándome en distintos géneros, aunque donde me siento más cómodo es en la poesía. Me gustan las distancias cortas, por eso me gusta la poesía. Me gusta ver el resultado pronto. Soy más de bandazos, de bandazos de tiempo corto. La novela requiere una disciplina y otra voluntad, por eso con los cuentos y con la escritura teatral también me he sentido cómodo.

Algunos escritores han confesado que no fueron capaces de concentrarse para leer ni escribir durante el confinamiento, por el desánimo en el que se encontraban. ¿Cuál fue tu experiencia?

R. Mi experiencia ha sido escribir mucho. Estoy en un grupo de WhatsApp en el que hacemos microrrelatos. Hemos estado desde marzo haciendo todas las semanas un microrrelato. Proponíamos temas… y luego eso me ha llevado a escribir otras cosas. En cuanto a leer, poco. Cuando escribo mucho, leo poco.

Hace unos días se celebró el Día de las Escritoras y, por ejemplo, se leyeron textos en la Biblioteca Nacional de mujeres escritoras. ¿Qué te parecen este tipo de iniciativas?

R. A mí «los días de» no me gustan. Comprendo que las sociedades occidentales laicas necesitan sustituir los antiguos santorales por otros días. Ni siquiera creo que sirva para reivindicar nada porque está tan institucionalizado, que basta con que institucionalices una idea para que la gente empiece a no darle importancia y la considere parte del decorado. No me gustan, precisamente por eso, porque no les hago caso. El bombardeo excesivo o la presencia excesiva de ciertos símbolos, de ciertas reivindicaciones, al final le hacen un flaco favor a esa misma reivindicación.

Algunos escritores dicen que escriben para que los quieran o para vivir distintas vidas. Otros afirman que lo hacen porque así se sienten menos solos. ¿Para qué escribe David López Sándoval?

R. Escribo para que me lean. ¿Por qué quiero que me lean? Quizá para que a alguien le llegue lo que pienso y pueda ser comprendido. Escribo para el lector, para ser entendido. El otro día estaba dando a Bécquer en 4º de la ESO; la famosa «Poesía… eres tú», está en el bloque de rimas que los amigos cuando le publicaron el libro, dedicaron al amor. «¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? / Poesía… eres tú». Yo veo ahí una reivindicación del lector. La poesía no existe si no es para alguien.

Eres profesor de Lengua y Literatura en un instituto. ¿Cómo es la receptividad literaria de los adolescentes en estos tiempos de clases virtuales?

R. Muy mala. El canon literario español, que se enseñaba en los institutos, ha desaparecido. Cada vez hay más compañeros, profesores, que se han subido al carro de esa idea de que los chavales no pueden afrontar El Quijote o La Celestina a esa edad. Los sistemas educativos han ido sustituyendo todo por sucedáneos de lectura clásica y juveniles. Como profesor de literatura debo transmitir una herencia que se está olvidando por completo. Nadie es consciente de ello.

Con respecto a nuevos proyectos, comentabas que tenías un libro de cuentos entre manos.

R. Tengo terminado un libro de cuentos, una obra de teatro y estoy terminando otra, la tercera. Necesito escribir porque si no, no sé darle ningún sentido al pensamiento, a las ideas. Cuando termino una cosa tengo que ponerme con otra. Lo próximo que publicaré es un libro de poemas con la editorial Tres Fronteras. Se llama Lírica cuántica y es un libro de haikus ilustrados por tres artistas murcianos.