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La Consejería de Turismo y Cultura ha hecho entrega hoy a la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción y a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (‘Los Moraos’) de Cehegín de la talla restaurada de Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen atribuida al taller del escultor granadino Nicolás Prados y que data de la segunda mitad del siglo XX.

La consejera de Turismo y Cultura, Miriam Guardiola, asistió hoy al acto junto al párroco Francisco Javier Gómez y el presidente de la cofradía,Francisco Javier Zarco, e indicó que “durante todo el año, desde la Consejería y el Centro de Restauración se colabora con las cofradías de toda la Región de Murcia para cuidar y mantener en las mejores condiciones nuestro patrimonio religioso; un trabajo de coordinación que se intensifica de cara a la Semana Santa con el objetivo de que las tallas que salen en procesión luzcan en todo su esplendor y sean embajadoras del arte y la cultura de la Región, poseedora de una reconocida tradición en imaginería”.

Nuestro Padre Jesús Nazareno es la imagen titular de la Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocida como ‘Los Moraos de Cehegín’, fundada en el año 1740 pero que tiene su origen, bajo el nombre de Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, en el último cuarto de siglo XVI. Procesiona cada mañana de Viernes Santo por las calles del municipio, “y este año, en tan solo unos días, los cehegineros y todos los que se acerquen a vivir su Semana Santa podrán admirar la talla de Jesús Nazareno con su policromía original; tonos terrosos que permanecían ocultos por un repinte posterior pero que, afortunadamente, se han podido recuperar gracias al minucioso trabajo realizado por los técnicos”.

Tras depositarse en el Centro de Restauración, “centro puntero y de referencia nacional”, la talla fue sometida en primer lugar a un completo estudio para determinar su estado, constatándose diferentes daños derivados de su uso procesional y otros achacables al paso del tiempo, como la pérdida puntual de estratos tanto en el cuerpo como en la peana y la débil fijación de los elementos móviles (manos y brazos), presentando asimismo repintes y barnices oxidados en todas las zonas policromadas.

Al comenzar la fase de limpieza físico-química, los técnicos del centro descubrieron que permanecía oculta, tras una repolicromía posterior de color verdoso, la policromía original de la obra, que se ha podido recuperar al encontrarse en perfecto estado de conservación.

A este complejo proceso de limpieza le siguió el sellado de pequeñas fisuras y grietas, la reconstrucción de la capa de preparación, y la reintegración cromática diferenciada de estratos. Finalizó con la sustitución de todos los elementos de fijación de hombros y codos y con el barnizado de protección que contribuirá a mantener la talla en las mejores condiciones. También ayudará a su mantenimiento la sustitución de la corona de espinas metálica (cuya fijación dañaba la escultura) por una de madera sin apenas peso.