Teresa Guirao Pujante
Licenciada Pedagogía y logopeda
CDIAT AVANZA – ASOCIACIÓN APCOM

Se acerca la hora del sueño, muy pocos niños conocidos quieren irse a la cama así sin más. Este podría ser un buen momento para enseñarles que al acabar un maravilloso cuento, podrán crear mundos alternativos donde dejar volar su imaginación, enfrentarse a miles de aventuras o volar felizmente por un cielo soleado. Llega la paz a su mente y el cuerpo se va relajando.


No hay nada mejor que motivar a nuestros niños desde siempre a mantener un hábito lector, aunque es a partir de los 2 años aproximadamente cuando la atención y el interés están en su máximo esplendor, eso sí hacerlo de forma sutil y poco comprometida. Igual que dejamos a los niños tiempo para jugar solos, para compartir con hermanos, para jugar en la calle, el parque, practicar algún ejercicio, para ver la tele… hay que dejarles tiempo para que cojan libros y los manipulen (en ocasiones, según el tipo de niño/a, habrá casos que hasta los muerdan o los rompan, pero esto entra dentro del aprendizaje, simplemente habrá que ir enseñándoles a que no lo hagan).
El primer paso para enseñar el amor hacia la lectura comienza en el ámbito familiar. No hay unas reglas fijas, dependerá de muchos factores como:
– El propio desarrollo evolutivo.
– Que observen a los padres leyendo todos los días.
– Leer con ellos como un hábito, es decir algo que forme parte de su actividad diaria como la higiene, el sueño o las horas de las comidas. (Si no cuando crezcan y dejemos de influir en sus decisiones, la lectura no formará parte de los hábitos que el niño/a seguirá por sí mismo/a).
– Realizar actividades relacionadas con la lectura: como ir a la biblioteca, visitar librerías o regalarle libros. Si estas actividades tienen protagonismo en vuestras vidas, el niño/a lo hará porque en casa «es lo que siempre hace» y siempre encontrará un tiempo para leer.
– Otros aspectos a tener en cuenta serían los textos. Un texto cualquiera puede resultarles una lectura ardua, densa y compleja que algunos ni siquiera finalizan. Pero, tal vez, si la lectura va acompañada de un visionado clarificador, no solamente será leída, además comprendida e incluso puede que hasta les guste.
– Hay que tener en cuenta el criterio del niño/a. Ocurre que a veces, pensamos que los libros gustarán o no en función de nuestro criterio, esto es un error. Debemos tener claro qué cosas les gustan y partir de ahí para hacer una buena elección.
Haciendo un breve recorrido sobre la literatura infantil actual, a lo mejor os pueden servir de ayuda estos ejemplos:
Si le gustan los cómics podéis probar con la editorial Océano Travesía, que tiene adaptación de obras como «El Principito» pero en formato cómic.
O si le gustan los sustos el título «Cuando ruge el león» de Robie H. Harris (editorial Corimbo) es muy interesante.
Para superar los miedos: «Yo mataré monstruos por ti» de Santi Balmes Sanfeliu (editorial Principal de los libros). «Voy a comedte» de Jean Marc Derouen, (editorial Kókinos) es una historia muy divertida y tierna, con ilustraciones muy bonitas. Otro tipo de emociones podemos verlas en «El monstruo de colores» de Anna Llenas (editorial Flamboyant), donde una niña ayuda a un monstruo a poner en orden sus emociones y comprenderlas.
Si le gustan las leyendas, podríais probar con «La maceta vacía» de Demi (editorial Juventud) basado en un cuento popular chino sobre la recompensa de la honestidad.
A parte del gusto específico de cada uno/a, existen otras razones por las que no encontremos el cuento adecuado, pueden ser razones físicas o comprensivas las que dificultan la lectura, lo que también conlleva a dejar de leer. Si el niño/a presenta esta tipología una buena opción es probar con los libros o las APPS pictografiadas de Aprendices Visuales: La colección de «José Aprende» de Miriam Reyes o «El Oledor» del grupo de trabajo de Aprendices visuales. Otros libros que llevan más tiempo en el mercado son «Por cuatro esquinitas de nada» de Jérôme Ruillier y «El Cazo de Lorenzo» de Isabelle Carrier (ambos de la editorial Juventud). Tal vez adentrarnos en el mundo de los cuentos de animación, les resultaría atrayente: como el corto de «Menudo principito y otras historias» de Zoia Trofimova, que explica una historia diferente, con un estilo propio, pero todo ello recordando que la diversidad y las diferencias siempre nos enriquecen.
Ejemplos de otras referencias que os pueden ayudar a elegir una buena lectura, sobre libros encantadores, muy especiales, de un gusto exquisito, creados para soñar y disfrutar son por ejemplo: «¿A qué sabe la luna?» de Michael Grejniec (editorial Kalandraka), un cuento infantil con una estructura repetitiva con personajes atrayentes para los niños como son la luna y los animales. «Un libro» de Hervé Tullet (editorial Kókinos), invita al lector a pulsar sobre un círculo que aparece en la primera página y ver qué ocurre, esa incertidumbre resulta bastante atractiva. Una auténtica belleza en papel es «La primera vez que nací» de Vicent Cuvellier y Charles Dutertre, (editorial SM). Con un texto tremendamente original, un gran toque de humor y unas ilustraciones excelentes. Donde se hace un recorrido desde el nacimiento de una niña hasta que ella misma vuelve a ser madre. «Un beso antes de desayunar» de Raquel Díaz Reguera (editorial Lóguez), que refleja una historia muy tierna donde el beso que la mamá de Violeta le deja en su habitación todas las mañanas antes de irse a trabajar se escapa y salta por la ventana volando. «Frederick» de Leo Lionni (editorial Kalandraka) donde se refleja la importancia de la libertad individual, siendo lo que uno desea ser, y serlo sin temor, puesto que los demás lo podrán asumir y entender.
Otros más clásicos, pero igual de bonitos, son «Cocorico», un libro de rimas como las de antes o «La cebra Camila» de Marisa Núñez (editorial Kalandraka), un cuento de los de siempre que sigue una estructura con inicio, nudo y desenlace, con frases repetitivas y estructura acumulativa, con un ritmo que engancha a los más pequeños.
Para tratar ciertas temáticas como los tipos de familias os puede ayudar: «¡Soy un papu!» de Morien Ortiz, que refleja una pequeña historia que habla del nacimiento de un ser magnífico y maravilloso, una sola historia sobre una familia reconstituida pero mostrada desde el punto de vista de distintos ilustradores. Es interesante también «Don caballito de mar» de Eric Carle, (editorial Kókinos) en el que es la figura del padre el que se encarga de los cuidados del hijo.
Un título planteado como imágenes encadenadas que se transforman y crean mundos nuevos, ocultos tras las solapas es «¡Oh!» de Josse Goffin (editorial Kalandraka), con ausencia de textos, pero con inquietantes fondos.
Y como no mencionar uno de los favoritos para niños y adultos «Adivina cuánto te quiero» de SAM McBratney (editorial Kókinos), que nos muestra de una forma tierna y dulce una maravillosa historia, donde se intenta encontrar el modo de describir el tamaño de los sentimientos. Todo un tesoro para coleccionistas y apasionados de la literatura infantil.
Y por último una reseña que puede hacernos ver la importancia del mundo lector en el desarrollo y aprendizaje de nuestros chiquitines. Como todo en esta vida se necesita el equilibrio. Este equilibrio lo podemos encontrar en la «virtud». Dijo Sócrates que: «el ser humano aspira a la felicidad, y hacia ello encamina sus acciones. Sólo una conducta virtuosa, por otra parte, proporciona la felicidad. Y de entre todas las virtudes, la más importante es la sabiduría, que incluye a las restantes, ya que nadie actúa mal a sabiendas, eso solo le ocurre al ignorante». Así que debemos tener la virtud de esculpir pequeños/as sabios/as, porque una forma de cambiar el mundo es desde la cultura, esta camina a la par de la educación y no hay educación sin lectura.