JENNIFER FUENTES/PROFESORA DE SECUNDARIA

En marzo de 2020, España y el mundo entero se vieron sumidos en el caos de una crisis sanitaria (y económica) que obligó a los gobiernos a actuar tarde y sin medios para paliar todos los problemas que iban surgiendo. Llegó la nueva normalidad y tuvimos una tregua, unos meses para poner a punto todo lo necesario para cuando llegara la segunda ola: médicos, camas, vacunas, mascarillas… y profesores, después de casi medio curso telemático. Sin embargo, no todos hicieron los deberes y la Región de Murcia fue una de estas comunidades. 

El 29 de mayo se convocaron varias bolsas extraordinarias para secundaria (Matemáticas, Dibujo, Francés, Música, Educación Física y Tecnología) cuyo plazo de solicitud era del 15 al 29 de junio pero sin fecha para la publicación de las listas provisionales. No fue hasta el 25 de septiembre cuando se publicaron las de la especialidad de Matemáticas ―con el curso académico ya empezado―, las últimas especialidades publicaron sus listas provisionales el 30 de octubre y, mientras escribo estas líneas, la sección de Educación Física está vacía y ninguna lista definitiva ha sido publicada. Llevamos ya casi dos meses desde el inicio de curso y estos profesores llevan haciendo falta desde entonces.

Por otro lado, los problemas de organización de la consejería no quedan ahí. La redacción de la convocatoria ha dado lugar a que mucha gente sea excluida de la oportunidad de poder participar en esta bolsa pues, por ejemplo, cuando habla de la especialidad de francés, solo alude a las personas que tengan una licenciatura de humanidades, sin la consiguiente apostilla “o grado” que en el resto de convocatorias de este estilo aparecen (por ejemplo, la convocatoria del 21 de octubre de la Xunta de Galicia) por lo que, según esos criterios, está mejor preparada para dar clase de francés una persona que haya estudiado historia del arte hace diez años que una que haya estudiado una filología y, por lo tanto, lingüística general actualmente. Esto significa, ni más ni menos, que lo importante no es la cualificación real del profesorado sino que cumpla una serie de requisitos impuestos por quién sabe qué razón.

No queda ahí el despropósito. El 27 de octubre se convocó a los aspirantes a profesores interinos de algunas especialidades a un acto de adjudicación online para plazas sin profesor ―más de un mes después del inicio de clases― agotando muchas de las listas ordinarias y haciendo uso de las listas provisionales de las bolsas extraordinarias. Es decir, que las personas con recursos interpuestos que deben subsanarse en las próximas listas no pueden participar (aún contando con mejor nota media que otros que sí se encuentran incluidos y con los requisitos establecidos) porque, aunque hace semanas que se publicaron algunas de las provisionales, sigue sin saberse nada de las definitivas. 

Así que aquí estamos. En plena segunda ola y con otro estado de alarma, sin profesores suficientes y con procedimientos lentos y deficientes para poder contratarlos. Mientras, los niños y adolescentes vuelven a ser los más vulnerables y afectados por la dejadez de una administración pública que se olvida de que el instrumento fundamental de la institución educativa no son las herramientas informáticas sino los profesores y maestros. Y, cuando todo esto pase, quien tendrá la culpa de las carencias educativas de los estudiantes de hoy, serán los que olvidaron la importancia que tiene la educación pública para la sociedad del mañana.