Jesús Jiménez, presidente de HOSTEMUR

Día 50 desde el inicio del estado de alarma. Una situación que marcó un antes y un después en la historia de España, un hecho que se estudiará en los años sucesivos en todos los libros de historia y, cómo no, en los de economía. Ese día, el sector de la hostelería echaba la persiana sin saber cuándo ni cómo se volvería a abrir. Hemos estado apoyando e intentando colaborar con todo lo que ha estado en nuestras manos, apoyando a nuestros sanitarios, a nuestros transportistas y a todas las ONG´S que nos lo han pedido. No era el momento de cuestionar, si no de arrimar el hombro y colaborar. Por ello, nos ha sorprendido cómo se ha anunciado la tan ansiada “desescalada”, que llevamos tiempo esperando. Y es que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, nos dijo hace unos pocos días que no abriríamos hasta Navidad. Así pues, asistimos incrédulos a una rueda de prensa digna de película de ciencia ficción o de Berlanga.

En su comparecencia, el presidente anuncia medidas inviables e inaceptables, que solo llevarían a la quiebra total del sector. Si se llevan a cabo como se han presentado en Moncloa a bombo y platillo, llevarían al abismo a las 300.000 empresas hosteleras y los 15.000 hoteles que componen nuestro panorama nacional. De los ERTEs pasaríamos a los EREs, y de éstos a los concursos de acreedores. Y, como fin, el cierre total. Llegaríamos a cifras de paro nunca vistas en la historia, viviríamos el nuevo crack del 29 casi cien años después.

De las fases propuestas por el gobierno hay incongruencias de tal magnitud que parece que nos quieren tomar el pelo. Por ejemplo, anuncian que a partir del 11 mayo se podrán abrir las terrazas al 30% de su aforo, luego dicen que al 50%, pero lo cierto es, que nos encontramos la publicación de la apertura de los locales comerciales minoristas publicada en el BOE solamente a 8 horas de su entrada en vigor, ¿así es como quiere que nos organicemos las empresas? ¿Qué capacidad de reacción nos da, si no sabemos lo que se nos exigen ni siquiera con 24 horas de antelación. ¿Entendemos entonces que nos publicará las reglas del juego con la misma antelación que lo ha hecho para nuestros compañeros los comerciantes? Cómo seguimos sin saber el porcentaje real, seguiremos poniendo el ejemplo del 30% Hablando de una terraza grande con 10 mesas solo podrían funcionar 3, pero con toda la maquinaria del local en marcha. Todo ello sin tener los protocolos de apertura que tienen que pasar por el Ministerio de Sanidad y que no verán la luz hasta cerca del 10 de mayo, como muy pronto. En esta misma fase se procede a la apertura los hoteles, excluyendo las zonas comunes. Pero como está prohibida la movilidad entre provincias, la pregunta es fácil. ¿Quién se va hospedar en un hotel de su misma ciudad? ¿Quién va a dejar su confinamiento familiar para confinarse en un hotel de su ciudad?

Sigamos andando por las fases y pasemos a la siguiente. Los locales de hostelería ya pueden utilizar el 30% de su aforo. Nos encontramos que el empresario tiene que hacerse cargo de todos sus costes habituales, alquiler o hipotecas, luz, agua, limpieza y trabajadores (recordemos que no se ha presentado ninguna medida y, por lo tanto, se deberá readmitir al 100% de la plantilla), materia prima, etc… Todo ello, no nos olvidemos, ¡con solo el 30% de su capacidad productiva!

Es, como poco, indignante e insultante plantear un proceso de desconfinamiento sin haber atendido ninguna de las medidas reclamadas por el conjunto del sector turístico. Hemos propuesto la flexibilización de los ERTEs, la exoneración de la obligación de mantenimiento del empleo en los próximos seis meses, la finalización de los contratos temporales suspendidos durante el estado de alarma, la adecuación de los alquileres a las limitaciones de aforo establecidas por el Estado, la creación de micro-créditos para Pymes y autónomos, etc. ¿Respuestas? Ninguna.

Nos gustaría saber quién compone ese “gabinete de sabios” que -se supone- estudian y revisan esas medidas antes de que el presidente las anuncie públicamente. Sin querer arriesgar, podemos decir que no tienen ni idea de cómo funcionan las empresas en general y, por supuesto, el sector de la hostelería en particular. Han tomado decisiones sin contar para nada con las patronales. ¿Se imaginan que las decisiones sanitarias se tomaran sin contar con los sanitarios? Habría sido un desastre. Eso es lo que va a pasar con la hostelería.

Queremos abrir, por supuesto, cuanto antes. Pero queremos hacerlo con seguridad, para nuestros clientes, para nuestros trabajadores y para nuestras empresas. No a cualquier precio ni de cualquier modo. Queremos que nos planteen medidas que nos permitan seguir manteniendo el empleo, seguir aportando a PIB regional. Sin embargo, eso no puede ser con la hoja de ruta planteada por Sánchez porque su único destino es la ruina más absoluta.