JESÚS AMO PÉREZ

Debemos de tener presente la idea de que las naciones que hoy persisten sobre el mapa lo hacen no por derecho histórico, sino gracias a que en algún momento fueron referentes a la hora de aportar al mundo algo innovador. Pero, no solamente la persistencia de un pueblo viene apuntalada por su capacidad de innovación, sino que, además, la influencia de este sobre el resto de las sociedades viene medida en gran parte por esta aptitud innovadora, pues cuanto más pueda un pueblo aportar al mundo, más personas estarán escuchándolo y más impacto en la sociedad tendrá el trabajo realizado entre sus fronteras.

¿Por qué hacer esta reflexión? En los últimos siglos, hemos visto como la investigación científica de nuestro país estaba sumida en el castigo del olvido. Apartada en un rincón, los pocos científicos que nos quedaban sufrían la falta de recursos e infraestructuras para poder llevar a cabo investigaciones de calidad, y con ello, también se veía mermada la capacidad de producción científica de nuestro país obligándonos a comprar tecnología a quién si la desarrollaba y empobreciéndonos, por tanto, como sociedad.

Sin embargo, no debemos de pensar a raíz de la mala gestión de esta época oscura para la ciencia e investigación que éste es el lugar que nos corresponde, y mucho menos, tener la idea de que es demasiado tarde para completar este vacío.

Por ello, para recuperar la esperanza y conocer el lugar que nos corresponde, y que alguna vez hemos ocupado, podemos hacer un repaso de nuestra historia, entenderemos así, que la época de mayor esplendor de nuestro país corresponde con aquellos momentos en los que se apostó por hacer algo diferente al resto, algo innovador. Como resultado de estos años, queda patente entre los libros de ciencia e historia que la primera vuelta al mundo lleva la firma de la expedición Española Magallanes-Elcano (investigadores de la talla de Darwin), o que la primera campaña de vacunación internacional de la historia fuera capitaneada por el médico español Francisco Javier Balmis, una campaña donde, además, Isabel Zendal se convirtió en la primera enfermera de la historia en misión internacional (como bien recoge la OMS).

Como vemos, los esfuerzos en materia de conocimiento nos permitieron participar de grandes gestas que tuvieron en aquellos momentos la relevancia histórica que posteriormente pudieron tener otros acontecimientos, como el primer paseo espacial o el viaje a la luna, y que pudieron llevarse a cabo gracias a que la apuesta por el desarrollo tecnológico que se había hecho durante esos años en España nos había llevado a construir los mejores barcos y a comprender y desarrollar como nadie los sistemas de navegación.  Esta capacidad tecnológica también nos llevó a estudiar como nadie los fenómenos naturales, las especies de plantas y animales que vivían en diferentes ecosistemas y además, supimos comunicar todo este conocimiento a la sociedad, permitiendo que todos los pueblos pudieran crecer y desarrollarse haciendo uso del mismo.

De esta forma y dado que somos conscientes de la importancia de este motor económico y social, debe de servirnos la presente crisis causada por el SARS-Cov2, para reflexionar a cerca del modelo industrial y productivo que queremos para el futuro, y debemos de hacerlo sin olvidar que entre los cimientos de un futuro prometedor debe de encontrarse siempre la ciencia y la innovación.