PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Eso de “La Catedral del Cante” le encanta escucharlo, no solamente a los unionenses, sino a los murcianos en general, al sentir como nuestro este importantísimo certamen internacional. Nuestra condición de semanario nos obliga a aglutinar muchos acontecimientos en una misma página y, además, a ser realmente telegráficos. Ambicioso programa cultural y flamenco en diversos marcos escénicos con exposiciones, cursos, reconocimientos, entrega de distinciones, etc., etc. Y, en el “Antiguo Mercado Público”, grandes galas e inolvidables acontecimientos musicales que fueron magistralmente presentados por la persona que ha ocupado, oficialmente, esa tarea en esta edición: periodista y directora de programas en Onda Regional de Murcia, Lola Martínez Piñero, quien, por añadidura, es unionense de nacimiento, ejercicio y sentimiento.

El pregonero.-Pronunciado muy sentidamente, el día 2, por parte de Jesús Álvarez Cervantes, responsable de deportes de TVE, convirtió su pregón en emotivo e identificado con la causa minera y flamenca: “estar vivo te ofrece como oportunidad el escuchar, sentir y percibir al artista flamenco empleándose hasta desgarrarse en el escenario”. No se prodiga en pregones, por lo que el de La Unión era el segundo de su vida, pero lo justificó con un motivo esencial: “quienes ponen su huella donde la dejaron sus antepasados, están pisando firme y bien”, en referencia su fallecido padre. Gala, seguidamente,protagonizada por el ganador de la Lámpara Minera en 2017, Alfredo Tejada; y los premiados, también en la pasada edición, del Desplante, Fernando Jiménez; el Filón, Sergio de Lope y el Bordón Minero, Alejandro Hurtado, donde se registraron insistentes aplausos de los asistentes que vienen abarrotando el “patio de butacas” del “Antiguo Mercado Público”.

Miguel Ortega.-El día 3, recordó Miguel Ortega que se arrancó con 4 años y no lo ha dejado en ningún momento. “He comenzado por mineras, donde acabé aquel año 2010 (ganó la “lámpara minera” en esa edición). Le debo tanto a esta tierra y también a su alcalde que quiero agradecer tantas atenciones, llamadas, contactos y cariño recibidos durante estos últimos días”, dijo. Y se empleó por “soleás» salpicadas de alegrías, tientos, bulerías, seguiriyas o tarantos. “Agradezco este silencio y este respeto, así como que me hayan permitido estar aquí”, concluyó emocionado.

Diana Navarro.-Frente al espejo y simulando los últimos retoques de coquetería se presentó en la “Catedral del Cante” Diana Navarro, compartiendo cartel con Miguel Ortega. Garra, fuerza, ganas, responsabilidad, seguridad e ilusión por ocupar este marco escénico, siendo “más Dina que nunca”, como aseguró y se empeñó en conseguir. Repasó toda su carrera para acabar con flamenco puro: fandangos que levantaron al público de sus asientos, como consecuencia de su fraseo vocal, prolongado y sin tomar aire. Se hizo acompañar con palmas al sonar “Campanera”. Recordó a Pencho Cross, Valderrama y muchos “grandes”. “Soñé con presentarme a este concurso, pero nunca fui lo suficientemente valiente. Por eso, cuando me dijeron de venir aquí, me puse a estudiar para encajar en esa línea. No me lo toméis como una osadía, sino como un gesto de admiración a vosotros y a vuestros cantes”, sentenció.

Manuel Lombo.-Completó noche junto al onubense Pitingo. Disfrutó Lombo al presumir de su pasión por la obra de Bambino, ofreciendo varias interpretaciones del de Utrera, así como soleás y diversos géneros del flamenco con su correspondiente “cuadro” de músicos para la ocasión. Anuncia final rumbeando y sorprende con el bis último, convirtiéndolo en “a cappella” entre el público, con el que se fundió en un delirio colectivo y llenando de aroma el “Antiguo Mercado Público”.

Pitingo.-Recuerda en una canción al “Abatido Lennon”, “cuela” de fondo “Imagine” y demuestra el creativo artista que lleva dentro. Silva con limpieza, se gana al público, llena el escenario de gloria y explica que ha unido las músicas de los grandes del flamenco y los grandes del soul, cantando con “monstruos” del mundo, siempre sobre la base del flamenco. “Gracias por invitarme a este templo en el que comencé y que tanto respeto. Me presenté al concurso con mucho miedo. Iba a beber agua y volvía a dejar el vaso, porque me temblaba la mano. Y como reza mi espectáculo, soy mestizo y fronterizo, hijo de gitana y guardia civil ‘payo’, pero no cuentan las etiquetas, sino las personas”, matizó.

María Terremoto.-Comparte velada, el día 5, con “Los Vivancos”. Joven y brillante que atesora un gran porvenir. Primera interpretación “a cappella” para pasar a bulerías, con lo que también acabó, tras manifestar que se lo estaba pasando muy bien al ver un público entregado.

“Los Vivancos”.-Espectáculo de gran intensidad, equilibrismo, flamenco, baile y otros géneros musicales. De fondo de su actuación, temas de “The Beatles”, “Abba” o Leonard Cohen. Vibrante, diferente, fuerte y emocionante.

Antonia Contreras.-Artista flamenca de esperanzador y atractivo futuro, dentro y fuera de nuestras fronteras. Malagueña cargada de ilusiones, recuerdos de juventud e infancia, ganas y esfuerzo, expresado todo en su reportorio desgranado el día 6. Dominio del género, letras creativas y rasgos físicos identificados que dejan ver que siente lo que canta. Conquistadora, poderosa de voz y muy aplaudida. Bulerías, cantiñas y seguiriyas dieron paso a un broche con la apasionada guajira dedicada “a este pueblo que me ha dado tanto y al que tanto cariño mantengo”. Durante el descanso se hizo entrega del galardón “Catedral del Cante” a la delegación de los Estados Unidos Mexicanos.

Arcángel y las Voces Búlgaras.-Tras Contreras aguardaba el turno a estos excelentes estudiosos e investigadores del flamenco con un Arcángel recién nombrado director de la “Cátedra de Flamenco” de la Universidad de Córdoba, como reconocimiento a sus años de profundización en el género. Su criterio artístico es muy claro, consolidado, serio y exigente, además de equilibrado para conjugar vanguardia y tradición. A sus diversos palos: fandangos, soleás y demás, correspondieron las Voces Búlgaras con refinada maestría hasta cautivar al público. Buenos días.

Pedro A