POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Otro fin de semana y otra bocanada de música repleta delujo, colmada de calidad y excelente interpretación en un ciclo que luce una programación impecable, ofrece unos artistas extraordinarios y pone sobre su escenario maestría, destreza y virtuosismo. No vamos a esperar al final para felicitar a la organización por traernos tan rutilante brillo al firmamento celestial de las noches marmenorenses, porque la prueba es palpable en cada velada y el nivel es verdaderamente inigualable. Felicidades, pues, a todo el equipo organizador que dirige con tanto tino, mimo y esmero Alberto Nieto Meca, quien disfruta, desde su butaca, al observar tanta maravilla escénica y sonora, sintiéndose como un músico más que, tal como se percibe de fácil manera, siente en sus venas esa música quele genera unas emociones que rezuman por todos los poros de su cuerpo. Gracias por su dedicación, ingenio, capacidad organizativa, esmero selectivo y denodado e impagable esfuerzo.

Bill Charlap Trío Featuring: Peter Washington & Kenny Washington

Saludó Bill Charlap, se sentó ante el piano con una mezcla de sencillez y poderío. Quizásbajo una apariencia humilde, pero estando plenamente seguro de que detrás de su discretaimagen se escondía un pianista que está considerado como uno de los más influyentes del jazz en todo el territorio estadounidense, al que la afición le viene de dinastía y que, por si no era suficiente, ha acompañado en los más relevantes escenarios del mundo nada más y nada menos que a poderosos como Benny Carter, Clark Terry, Carol Sloane, Sheila Jordan o Tony Bennett. Arropado en la batería por Kenny Washington y en el contrabajo por Peter Washington dibujaron un concierto sin parangón presidido por el jazz más fino, elegante, profundo e impecablemente concebido. Y, si, él, era un monstruo de las teclas, sus acompañantes no le quedaban a la zaga en sus respectivos instrumentos. Tres portentos de la interpretación integrados en el conjunto de estrellas que brillaban en el cielo de San Javier. Sus características esenciales finura, dulzura, calma, sosiego y sonidos muy «pianos», tanto que pocas veces usó el batería el pedal del bombo. Era todo elegante, acompasado, medido, acariciando lo frágil y tocando la gloria. Tres músicos de enorme categoría que hacían sencillo lo complejo y cercano lo inalcanzable. Y, a todo eso, una sucesión de diálogos sonoros entre batería y piano con un contrabajo de «mediador» e «intérprete» en la «traducción» de un lenguaje musical que se hacía tan inteligible como sugerente y atractivo para todo tipo de «idiomas». Sencillamente, sublime. Puramente, jazz.

Ruthie Foster

Completaba la velada Ruthie Foster, toda genio, fuerza, dominio interpretativo y excelente conjunción con sus músicos. Esta texana que, además de cantante, es compositora, guitarrista y practicante convencida del blues, soul y folk y una profesional de altura que semueve en el escenario con un soltura inaudita, nos trajo a lamemoria, por su paralelismo físico e interpretativo, a la extraordinaria Tracy Chapman, quien también semueve en registrossemejantes. Le acompañaban Scottie Miller (piano y órgano), Lerry Fulcher (bajo) y Samantha Banks, una baterista que domina las pieles y losplatosmetálicos con una destreza indescriptible, sin dejar al margen al resto demúsicos que ofrecieron una impronta inolvidable en el «Parque Almansa».Referencias al maestro B.B.King mirando al cielo, canciones de agradable ritmo, contagiosas en su estructura, divertidas y en clave de blues-rock excelentemente concebido y fantásticamente interpretado. Voz potente y al mismo tiempo melodiosa. Poderío escénico, dominio de la guitarra y reiterados lamentos por el calor reinante agudizado por el ritmo que marcaba la imparableRuthie Foster. Alguien quiso obsequiarle con el aire de su abanico, pero la distancia desde el escenario al foso y la necesidad decontinuar con su actuación lo hacían imposible, sin dejar de ser deseable. Recurrencia a baladas preciosas y todo aderezado con un acompañamiento sensacional. Cautivadora actuación que «enganchó» a todos, con unos coros de los tres músicos como salidos del más angelical estudio de grabación. Samantha Banks golpeaba la batería con una inusitada destreza y, al mismo tiempo, manejaba pequeños elementos adicionales de percusión. Un triple teclado que gestionaba Miller con auténtica adoración y puro sabor a miel y un bajista imprescindible y certero. Referencias, igualmente, al desaparecido Johnny Cash para entonar otra preciosa balada. Y volvieron a tirar de blues-rock para ir animando el foso con gente llena de indisimuladas ganas de mover el esqueleto. Variada y muy contundente actuación.

Picazo, De Lera, Cucciardi e Invitados

Fronterizo entre lo clásico y el jazz, el trío de la comunidad valenciana denominado Picazo, De Lera, Cucciardi e Invitados nosofreció un concierto memorable. Los tres primeros conforman los auténticos componentes del trío (piano, contrabajo y batería, son Daniel, Diego y Felipe, respectivamente). Pero se hicieron acompañar por grandes figuras del mundo musical hasta completar un septeto para la ocasión: Kiko Berenguer (saxo), Voro García (trompeta), Carmen Bou (cantante) y David Forés (violonchelo). Comienzan con un solo de contrabajo inicial que deleita a la concurrencia y arrancan con una formación de quinteto animada y bien medida con protagonismo de los metales y la batería. Se convierte en trío de piano, contrabajo y batería hasta ofrecer una primera parte dedicada a Federico Mompou (1893-1987), excelente compositor catalán. Seguidamente, afrontan el jazz más puro y se van sucediendo importantes solos instrumentales del piano, batería, saxo o trompeta hasta hacer un recorrido por la magia del impecable sonido y la interpretación medida y vibrante. Van apareciendo los músicos progresivamente hasta completar el septeto definitivo. Sonido celestial, armónico, perfectamente combinado y una voz ilimitada, la de Carmen Bou,una mezzo-soprano que nada tiene que enviar a las de mayor reconocimiento internacional. Sin duda, otra actuación memorable.

Richard Galliano New Musette Quartet, Featuring: Sylvain Luc

Un acordeonista considerado como el más grande de nuestro tiempo, condición para la que no hace falta opositar para certificarlo, pues su dominio del instrumento es tan magistral como sus intervenciones con la armónica de teclado múltiple con la que también ofreció una auténtica lección de buena música y mejor interpretación. Conectó con el público de inmejorable manera y se ganó a toda la concurrencia con su sensacional manejo de los «extraños» instrumentos a los que, como se decía en las gradas, «les hace hablar». Su actuación representaba un homenaje dedicado a la inolvidable intérprete francesa Edith Piaf, en el centenario de su nacimiento, esa gran dama de la «chanson francesa» en cuya tumba todavía aparecen flores frescas de forma natural y continuada. Acompañantes: Sylvain Luc (guitarra), Yaron Stavi (contrabajo) y Hans Van Oosterhout (batería) que son quienes primeramente quedaron placenteramente sorprendidos con las habilidades de «su jefe» de filas, quien por cierto nos regaló unainmejorable interpretación, a la que se dedica con tanto entusiasmo y concentración, para lograr un concierto distinguida y ciertamente inolvidable, que no pudimos, ni siquiera, conocer el timbre de su voz, pues no dijo ni «buenas noches». Nosotros no nos olvidamos de nuestro habitual y sincero «buenos días».

Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano