JOSE MANUEL KOPERO

En YouTube y otras plataformas de contenido audiovisual los libros también tienen su espacio. Yo mismo escucho varios podcasts sobre el tema, unos grabados desde librerías y otros desde estudios de radio. En todos ellos se mencionan muchos títulos y autores, tantos que no doy a basto. Los anoto en mi lista de pendientes, me hago con ellos y acabo abandonándolos sin siquiera abrirlos, porque enseguida llegan nuevos, todos interesantísimos. No hay forma de abarcar tanta obra.

Por supuesto, podríamos hablar sobre técnicas y métodos para leer más en el menor tiempo posible, pero he de pararme aquí y preguntar: ¿merece la pena cosechar tantas lecturas? ¿Sirve de algo cumplir un reto como el de leer cincuenta o cien libros en un año? Sí, es satisfactorio y suena grandilocuente, pero dejamos de lado una parte imprescindible de la buena literatura: la digestión. Reconozco no digerir lo que leo y atiborrarme sin control. Es un error que no lleva más que al agotamiento y al hartazgo. Sería mucho mejor leer un libro al mes que cambiara mi forma de pensar o hiciera cierto clic en mi cabeza a diez que pasen sin pena ni gloria.

No sé tú, pero yo me he propuesto leer algo menos este año, sin prisas ni agobios, con el fin de que cada autor me aporte más. Y sobre todo disfrutarlo, que el hedonismo también es importante.