JAIME PARRA

El IMIDA, dependiente de la Comunidad Autónoma, es uno de los principales centros de investigación del sector agroalimentario.

Fulgencio Contreras López, técnico responsable de la OTRI

Fulgencio Contreras López, técnico responsable de la OTRI

El IMIDA, como se recoge en la Estrategia de Especialización Inteligente que la Comunidad Autónoma preparó para la Comisión Europea para el periodo 2014-2020 como base de su programa de desarrollo, contribuye a que la agricultura regional genere más recursos económicos sin olvidar la disminución de los impactos ambientales y las repercusiones económicas y sociales. Además, la generación de proyectos de I+D+I atrae directamente recursos económicos nacionales y europeos para financiar estas actividades, lo que supone la creación directa de empleo para personas de elevada cualificación.

Sin embargo, por lo menos desde 2007 cuando se comienzan a jubilar muchos de sus investigadores sin que se reemplacen por otros, comienza a temerse por el futuro del IMIDA. En los últimos meses sus trabajadores han salido a protestar por la precariedad y la situación de abandono.

“No sería lógico que la Región de Murcia no contase con una institución dedicada a la I+D+I agroalimentaria, cuando Europa aboga por una economía basada en el conocimiento y que responda a los retos económicos, sociales y medioambientales de manera conjunta”, señala Fulgencio Contreras López, técnico responsable de la OTRI. Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario IMIDA. “Y eso no es un capricho: esa economía es más estable y duradera, y permite que una sociedad esté preparada para cambios económicos y sociales, es decir, genera una sociedad más resistente a las crisis futuras. No tenemos más que fijarnos en Holanda o Alemania”.

Los trabajos de los investigadores del IMIDA tienen repercusión en el sector agroalimentario murciano, ya que han logrado generar variedades de uva sin semilla y de melocotón y nectarina, que están siendo exportadas a toda Europa por los agricultores generando ingresos millonarios en la región; generar de variedades de hortalizas como tomate y melón…; mejoras técnicas de los sistemas de producción en la acuicultura murciana, una de las más importantes en Europa para especies como dorada y lubina. Se aplican técnicas de alimentación y sistemas que disminuyen el impacto ambiental; y, por citar un último ejemplo, la aplicación de nuevas técnicas que sustituyen a tratamientos ya prohibidos para el cultivo de pimiento en invernadero.

Estos impactos son resultado de proyectos de investigación que el IMIDA ha desarrollado bien solo, en colaboración con otras instituciones de investigación o en colaboración con empresas.

Sin embargo, Fulgencio Contreras advierte que los resultados de la investigación no siempre dan lugar a innovaciones que se puedan aplicar directamente o en un corto plazo de tiempo: “Por eso es tan importante que un organismo y su personal de investigación tengan unas perspectivas de continuidad a largo plazo y no estén sometidos a vaivenes cortoplacistas”.

Y, a su juicio, el Gobierno regional no ofrece perspectivas a los investigadores por lo que la fuga de cerebros ya ha comenzado: “Es lamentable que sea habitual que estas personas terminen trabajando en otros lugares, dando lugar a la pérdida de recursos, tanto de la inversión realizada durante años, como de la oportunidad de generar nuevos recursos en la región”.

Entre quienes se han marchado en busca de mejores expectativas: “En diciembre de 2018 hemos tenido varios casos dolorosos en el IMIDA: un compañero se ha marchado con su contrato Ramón y Cajal (el más prestigioso de España) a un instituto de Valencia, ante la falta de perspectivas en el IMIDA. Otro compañero, líder nacional en su campo de investigación en acuicultura, y después de más de quince años, ha desistido de presentarse a la convocatoria de contratos temporales que está en proceso actualmente. Tenemos una compañera que marchó a Australia y otra que, simplemente, abandonó después de años…”.

El sector agroalimentario tiene un enorme peso en la Región de Murcia, en lo económico, porque la agricultura murciana tiene un marcado carácter exportador, y por tanto generador de ingresos económicos netos, contribuyendo de manera importante al balance de pagos nacional (importaciones versus exportaciones. Pero Fulgencio Contreras concluye existen otros tipos de agricultura en la región, cuya importancia está más relacionada con su carácter social, de desarrollo y de fijación de población al territorio. Todo ello tiene, finalmente un elevado impacto medioambiental, puesto que se utilizan recursos naturales como suelo o agua y se generan residuos por el uso de productos que pueden modificar el medio.

Los investigaciones del IMIDA, por tanto, pueden ayudar a combatir el fenómeno del despoblamiento rural, asunto que desde hace unos años se ha convertido en una preocupación para muchos habitantes de las comarcas del Noroeste y Río Mula.

Los trabajadores consideran que el IMIDA necesita que se creen 48 plazas de personal de I+D+I de diferentes categorías si de vedad se quiere que la investigación agroalimentaria siga generando riqueza en la región. “Una sociedad basada en el conocimiento no se improvisa ni se puede sustentar en frágiles contratos de corto plazo”.