JAIME PARRA

Concha Miralles acaba de publicar Días contados, su tercer libro de relatos tras No olvide que usted va detrás y Período azul. Además es también autora de literatura infantil como El Gallo Filipo y Otros Cuentos Rebeldes. Se puede comprar en Amazon, está en versión digital y en papel.

Concha Miralles trabaja como psicóloga-orientadora educativa en el Equipo Específico de Dificultades del Aprendizaje -EOEP- de la Consejería de Educación.

¿Qué tienen en común los relatos que componen este libro?

Días contados es la recopilación de nueve relatos que escribí hace tiempo, algunos tienen más de 10 años. Lo primero que tienen en común es que todos han nacido del mismo sitio, de mí, o conmigo. Esto implica que hay en ellos una determinada manera de mirar y de sentir la vida. Quizá otro elemento común es que se trata de personajes e historias bastante normales, de esas que todos podemos vivir o presenciar en algún momento, con la particularidad de que aquí, de pronto, quedan enfocadas en algún elemento oculto o escondido, incluso en algo vergonzoso.

En mis relatos trato de indagar en esas fisuras imprevisibles del ser humano. Cualquiera de estos personajes tiene una singularidad, algo único. Eso es lo que sale y me interesa seguir, lo que se puede leer entre las líneas de sus actos de su manera de hacer y decir. El personaje viene y yo lo sigo, me sorprende, y los propios personajes quedan también sorprendidos de sus propios actos, de sus reacciones.

Usted ha publicado relatos y poesía, ¿qué le aporta cada género?

Encuentro que cada género se adapta en mayor o menor medida a lo que se desea contar o trasmitir. Recurro a la poesía cuando la intensidad de una emoción es muy fuerte y necesito atraparla en ese instante. La brevedad, el ritmo, la estructura del poema es única para eso. Es como si permitiera forjar en un rayo de luz y pureza esa emoción intensa. El relato es otra cosa; me permite contar una historia sin irme por las ramas, andar por el sendero preciso de la historia que narro de la mano de los personajes. Uno de los elementos que más me interesan del relato son los finales; un buen final para mí es una de las medidas del buen relato.

¿La novela no le interesa como escritora?

Para ser sincera, la novela es lo que más me interesa, de hecho en mis comienzos literarios gané el Premio “Gabriel Sijé” con una novela, “El prisma”. Escribir una novela exige una constancia y un tiempo que me cuesta sostener. Mi experiencia cuando he escrito novela es brutal, me absorbe demasiado, la vida entera gira en torno a ella. Tuve que aprender a adaptar mi hacer literario a formatos que pudiera abordar con menos tensión. El relato es un género más amable para mí en ese sentido, puedo compatibilizar mis tiempos para resolverlos con facilidad. No obstante, guardo dos novelas escritas que no han visto la luz. Quizá algún día me decida a darlas por terminadas, o quizá me atreva con otra nueva. Me encantan los retos literarios.

También escribe literatura infantil, ¿qué lector es más exigente?

Prefiero no juzgar a los lectores por ser más o menos exigentes. No me preocupa demasiado esa exigencia, pero sí la mía. Me preocupa que en lo que ofrezca a leer haya sabido encontrar la mejor manera de expresarme. Los niños merecen tanto respeto como los adultos en este sentido. Por favor, que no se les trate como memos.

¿Para qué escribe Concha M. Miralles?

Más que una respuesta se me ocurren muchas preguntas para esta pregunta: ¿para qué respiramos?, ¿para qué soñamos?, ¿para qué amamos?… Mis razones para escribir tienen que ver con el deseo y con la necesidad de hacerlo. Primero para mí misma, porque me gusta hacerlo, y luego porque la naturaleza misma de la escritura reclama a su lector. No puedo dar por terminado definitivamente algo de lo que escribo mientras no le haya dado la posibilidad de ser leído. Una de las cosas más satisfactorias de la escritura creativa, en mi caso, es la magia de construir personajes y mundos con las palabras, ver cómo se forja una estructura de luz y  sentido allí dentro. Es algo muy  lúdico y serio a la vez, una especie de alquimia.

¿Le ha sido fructífero como escritora el confinamiento?

Puedo decir que literariamente ha sido un tiempo bien aprovechado, tanto en lecturas como en producción propia; también hice unos video-poemas del confinamiento con mis hijos -que son músicos-. Fue algo divertido.

Puede decirse que “Días contados” le debe su existencia a ese tiempo de confinamiento. Me dediqué, entre otras cosas, a leer y revisar escritos que andaban dormidos en viejos archivos, y fue como hacer un viaje en el tiempo. Fue una sorpresa para mí misma lo que me fui encontrando, gran cantidad de material inédito que ni siquiera recordaba. Revisé y reuní algunos relatos, reescribiendo algunas partes, puliendo otras… Fue una tarea muy bonita y reconfortante, abrazar el pasado desde el presente.

¿Dónde puede conseguirse “Días contados”?

Se puede comprar en Amazon. Está en versión digital y en papel. En esta plataforma puedes elegir como autora el precio de venta de tus libros, a partir de un mínimo, el de gastos de impresión. Ese es el precio de mis libros.

¿Trabaja en alguna nueva obra?

Siempre llevo algo entre manos. En lo literario, estoy armando un libro con algunos de mis relatos históricos, y a nivel profesional –soy psicóloga y orientadora especializada en dificultades del aprendizaje- trabajo en un proyecto educativo, un método basado en el juego simbólico, que he creado para facilitar el aprendizaje de la lecto-escritura a niños con dificultades. Ambos proyectos espero verlos pronto publicados.