JESÚS MARTÍNEZ

Tras muchos años de seguir el Parlamento, desde muy pequeño lo recitaba subido en el palo de una escoba en el claustro del castillo, haciendo las veces de cristiano y moro al mismo tiempo, según le tocase intervenir a uno u a otro, cambiándome de lado, y viviendo dos personajes muy diferentes de manera muy distinta de un segundo a otro. Siendo consciente de que el Parlamento, aún estando limitado corporalmente (ya que sólo tenemos de cintura para arriba, expresión y palabra), aún así, repito soy consciente de las posibilidades inmensas que tiene para vivir un personaje con la máxima intensidad e intención.

No hay que olvidar que hay mucha intención que hay que mostrar, puesto que por una parte el rey cristiano quiere evitar una masacre, y quiere engrandecer la devoción a la Santísima Cruz y, por otra parte, el sultán moro, no quiere evitarla, le dan igual los símbolos cristianos y los pisotea.

Cuantos más mueran en el intento de hacerse con el poder del territorio cristiano, mejor. Por lo tanto, se suceden una serie de situaciones hasta llegar al punto final, donde yo creo que no es solo recitar un texto, sino interpretarlo viviendo un personaje que pasa por diferentes fases, como son:

Agradecimiento del rey cristiano por acudir a la cita el sultán.

Convencimiento de lo que quiere ofrecerle y mostrar a él y a todo el público todo lo que puede desaparecer.

Todo lo que muestre ha de verlo para que el público pueda imaginar todo aquello que quiere enseñar.

Ante la negativa de escucha, suplica, para poder evitar una masacre y mostrar todo lo que podría pasar si se une a él.

Ponerse de rodillas ante el moro.

Burla del moro ante su actitud y ofensa barriobajera y rastrera no solo en las palabras, sino también en el tono y actitud.

Hasta que consigue lo que buscaba, que es herir al cristiano y éste no aguantándolo más lo emplaza a la batalla de una manera enérgica, no sin antes hablarle a la Cruz.

El cristiano cada vez que se dirige a la Cruz muestra unas formas enormemente respetuosas hacia ella, y se nota en la forma de hablarle, es lo mas grande para él, y lo muestra emocionado, agradecido y devoto.

Así, podríamos resumirlo todo en:

Energía.

Agradecimiento.

Súplica.

Ofensa, burla.

Escucha.

Reacción a esa ofensa.

Devoción.

Batalla.

Y muchísimas horas de ensayo y hablar sobre lo que vemos y lo que queremos mostrar.

Mi más sincero agradecimiento a Rubén (rey cristiano), Carolain (reina cristiana), por su enorme implicación y dedicación, por confiar en mí, y ser como una esponja ante tanta información.

A Adrián (presidente del Bando Cristiano) por darme total libertad para mostrar el Parlamento como yo lo veo, sin poner ni una sola objeción, (bueno, sí, una, no me deja que el rey cristiano se baje del caballo, se arrodille en la Cuesta de la Cruz y le hable a nuestra Santísima Cruz. Sé que es complicado) y por su puesto a todas a aquellas personas que han entendido que esto necesitaba tiempo y horas para mostrar lo que se va a ver.

Para mí una de las partes más importantes del Parlamento es el inicio, evidentemente hay muchas más, y todas son importantes, pero todo el mundo está esperando la frase de inicio “cita te di…” si esa frase entra con energía, genial, si esa frase no llega al público que espera escuchar ese inicio, mal asunto.

Mantener al público expectante esperando esa frase con una pausa. Nosotros marcamos esa pausa en cuanto suena el cornetín de comienzo del Parlamento, con una pausa en la que el rey cristiano besa la mano de la reina cristiana. Por eso es importantísimo tener claro quién es cada uno y lo que hace allí. Para llegar a todo esto hemos tenido que pasar un proceso de estudio del personaje para darle una vida y una acción que le haga sentir, que realmente sienta y escuche esas ofensas para reaccionar a ellas, es lo que se llama acción-reacción.

Y para eso hay que hacer muchísimo trabajo de escucha, de estar metido en un personaje escuchando atentamente todo lo que le llega y así poder reaccionar a ello. Es probable que mucha gente se sorprenda y no se imaginen el trabajo que pueda llevar preparar un personaje, para mí no es sólo subirte a un caballo y soltar un texto, que es muy respetable a quien eso le pueda gustar.

Para mí, si representas un personaje has de buscar la manera de conocer de su vida y si no la tienes te la inventas y le creas una, es, creo, la única y mejor forma de vivir algo y por lo tanto transmitir al público, que creo que es parte importantísima en este momento de la fiesta. ¿Qué sentido tendría un parlamente sin público?

Puesto que el público viene ese día al templete entre otros actos, a ver, sentir, y disfrutar del parlamento, hay que trabajar para que les lleguen emociones y vean unos personajes que tienen vida, sienten, lloran, ríen, son arrogantes, señoriales, todo tipo de emociones que tenemos las personas. Al igual que pienso que la reina también debe de estar en el parlamento corporalmente, entiendo yo, que también sentirá, según le lleguen las palabras que recibe del moro, insultando y riéndose de lo más grande para ellos, que es su fe y aquello en lo que creen, por lo tanto su escucha debe de ser incluso más fuerte que la del rey cristiano, puesto que ella ha de mostrarlo sólo con gestos, sin una sola palabra, sin mover ni una mano, sólo con el rostro y sus ojos. Hay que disfrutar al máximo el personaje y hay que buscar la manera que tengamos para llegar a ese disfrute. He tratado de que el rey cristiano, conociera algo de la vida del personaje para que le pudieran marcar algunos datos curiosos de ella. Y me consta que a parte de lo que yo le haya dado, él por su cuenta ha dedicado tiempo a investigar para entenderlo mejor y poder mostrar más cosas de las que podemos ver.

También trabajamos lo que puede sentir el personaje del sultán moro, ya que el rey cristiano necesita percibir todas esas sensaciones para reaccionar, y por ello le creamos un perfil a ese personaje que dá la réplica de al rey cristiano en los ensayos. El parlamento es cosa de dos, que terminan siendo uno juntos. Hemos preparado el parlamento desde el momento que se monta en su caballo en la parroquia de El Salvador hasta que termina la última frase del mismo, pasando por el desfile y la bajada de la Cuesta de la Cruz. Por lo tanto pensamos que el parlamento va mas allá, de un simple recital de texto, o de que alguien grite más que otro, pensamos que en el momento que se sube al caballo y se coloca su casco, debe de saber a donde va, lo que quiere decir, cómo lo quiere decir, lo que quiere conseguir y las consecuencias de no hacerlo…la batalla. Tras un primer año, donde los ensayos fueron siempre en el mismo sitio, y de la misma forma, este año hemos introducido dinámicas diferentes para ensayar, sobre todo para ayudarnos de la parte corporal para que ésta nos dé más energía. Vuelvo a insistir, el rey está subido en un caballo, sólo tiene de cintura para arriba, su expresión y palabra.

Pues con eso se pueden hacer maravillas. Hemos cambiado de sitios, hemos ensayado al aire libre, en las Fuentes, bajo un puente, en el caballo, en una habitación, pero siempre con la acción corporal presente, y tratando de encontrar fórmulas para mejorar la dicción, la voz y la palabra. Haciendo muchísimo hincapié en la vocalización a través de ejercicios , que seguramente la gente se sorprendería, ya que tenemos claro, que cada palabra que digamos todo el mundo presente o a través de la televisión, ha de entender lo que se dice.

Los ensayos del Parlamento han de ser muy dinámicos, sin parar de buscar fórmulas que nos hagan acercarnos cada vez más al personaje que queremos mostrar. Debemos de usar el atrezo que podamos, cualquier cosa que ese día 3 de mayo vayamos a llevar encima, una maya, un casco, una espada, guantes, anillos, todo lo que nos pueda hacer sentir diferentes en ese momento, es decir que pueda distraer nuestra atención, por la novedad que nos cause ese tacto en nuestro cuerpo.

Hay que adaptarlo cuanto antes para que sea totalmente normal su acción corporal. Antes de terminar el planteamiento de como yo veo el parlamento, solo una anécdota.

El año pasado por estas fechas, el rey cristiano perdió un dedo de su mano izquierda. Entre la confusión, porque no se sabía, si saldría o no, o como estaría de ánimos. Justo antes de operarlo lo llamé para preguntarle como estaba, su contestación, fue… “cita te di…” creo que con eso está dicho todo. Enhorabuena por tu esfuerzo y disfruta.