Ya en la calle el nº 1052

Cómo organizar una Feria del Libro o cuando el trabajo es un placer

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

MARÍA JOSÉ LÓPEZ/CONCHI JIMENEZ

Cuando nos comunicaron que seríamos las encargadas de organizar la Feria del Libro de Caravaca hace unos años, nos sentimos halagadas, pero también, bastante asustadas. La cuestión era hacer factibles todas esas ideas que revoloteaban en nuestras cabezas, condicionadas por un presupuesto, y eso no siempre es sencillo. Son tantos detalles a tener en cuenta que el olvido de uno solo, puede afectar rotundamente al resultado final.

En primer lugar, nos preguntamos a nosotras mismas: ¿cómo se organiza una feria del libro?, ¿por dónde se empieza?. ¡Ah, sí! Una feria tiene que tener casetas con libros y autores. Pues ese es el comienzo. A principio del mes de enero, nos ponemos a buscar empresas que nos proporcionen unas buenas casetas para que los libreros vendan sus libros y los autores que nos visitan puedan firmarlos. En este punto, hemos de decir que no es fácil conseguir que los libreros colaboren en las ferias porque conlleva un gasto importante en personal. Una vez conseguidas las casetas, presupuestadas y contratadas, vamos a lo más emocionante: elegir a los autores que participarán. Normalmente, contamos con nombres a nivel local, regional y nacional, pero nuestra máxima es tener muy en cuenta, sobre todo, la opinión de nuestros usuarios porque, al fin y al cabo, nuestro objetivo es acercarles a sus escritores favoritos para compartir con ellos las impresiones sobre sus lecturas. Y a partir de ahí, empieza la lluvia de emails y llamadas telefónicas a editoriales y agencias literarias, “a la caza y captura” de autores y su correspondiente proceso burocrático (¡La vida sería demasiado bonita sin burocracia!). No siempre podemos contar con los que habíamos pensado en un principio, por cuestiones de agenda casi siempre, pero cuando recibimos el mensaje de confirmación de alguno de ellos, los aplausos y vítores se dejan escuchar sobre el silencio de la biblioteca y la consecuente reprensión de los estudiantes, también.

Ahora, nos vamos de ruta por las propuestas para el público infantil que, si cabe, es aún más exigente que el adulto porque, si se aburre durante una actividad, no se va a molestar en disimularlo. Así que, hay que tener la mente muy abierta e intentar buscar actividades que no hayamos hecho antes y les aporten algún tipo de aprendizaje, diversión y, principalmente, les acerquen al mundo del libro. Hemos organizado desde talleres “sensorioemocionales” con plantas autóctonas hasta espectáculos de magia sobre la alimentación saludable, e incluso, hemos tenido a juglares que promocionan la lectura subidos en un monociclo. Y, por cierto, han tenido mucho éxito.

Bueno, esto va tomando forma. Toca contar con los compañeros que nos ayudan con el montaje del escenario y las sillas para el público, los que se encargan de la iluminación de las casetas y del sonido en las presentaciones de libros. También, los que nos proporcionan los inodoros portátiles, cortan el tráfico a ciertas horas o modifican la situación de los puestos del mercado semanal en el paseo de La Glorieta, que es donde celebramos la feria cada mes de mayo, por si alguien aún no lo sabe. Seguimos con el papeleo, pues.

Que no se nos olvide reservar el alojamiento para los autores que tienen que pernoctar necesariamente en la ciudad. ¿Dónde si no iban a dormir? ¡Ah! Y hay que preparar las presentaciones y las entrevistas, y ensayar, no vaya a ser que nos trabe la lengua con algún “palabro”.

A estas alturas, allá por el mes de marzo, los teléfonos, el what’sapp y el correo electrónico echan humo concretando todos los detalles. ¡Empieza el rock’n’roll!

Si algo hemos aprendido en este tiempo es que no importa con cuánta antelación comencemos con los preparativos, al final, siempre hay que correr. Pero como decimos en el título, en este caso, nuestro trabajo es un auténtico placer. Ya saben: “palos con gusto, no duelen”, al revés. Cada año que pasa, nos sentimos más orgullosas de nuestra labor. Es una verdadera satisfacción ver cómo cada idea se materializa; que el público se siente feliz y agradecido por haber descubierto nuevas obras o conocer a su escritor favorito. Por supuesto, nos incluimos en ese público.

Solo podemos dar las gracias a todos los que con su trabajo y su presencia nos ayudan en cada nueva edición a que todo salga adelante.

Así que, nosotras seguimos maquinando la que será la próxima Feria del Libro 2023. Mientras tanto, nos vemos en la biblioteca. ¡Felices lecturas!

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