JOSÉ MARÍA ORTEGA

Soy un ingenuo, lo confieso, creía que la larga crisis que aún padecemos había servido para algo, al menos para abrir algunas conciencias y acabar con ciertos desmanes y derroches. Creía que, ver cómo se despiden profesores, se cierran servicios de urgencias o comedores escolares, de dejan de arreglar los caminos rurales porque «falta dinero» iba a servir, al menos, para que ciertos gastos superfluos y populacheros se acabaran.
Sin embargo, para los organizadores de la jornada «Mujer rural como elemento dinamizador de la economía en zonas desfavorecidas» celebrada en Caravaca de la Cruz el pasado sábado 17 de octubre, parece ser que no ha existido la crisis y, es posible, que en la sociedad organizadora, la Sociedad Integral, que sirve de auto refugio laboral a algún ex alcalde, la crisis apenas haya existido.
Como digo, el pasado día 17 de octubre tuvo lugar en Caravaca de la Cruz la jornada, organizada en teoría para conmemorar el «Día internacional de la mujer rural», con la colaboración de una organización agraria y la Consejería de Agricultura de la C.A.R.M.
No voy a entrar en analizar en profundidad el programa llevado a cabo, donde el debate y la puesta en común de los graves problemas del mundo rural y, en particular de la mujer fueron lo de menos; tampoco voy a entrar en el sentido de organizar una ceremonia en la basílica para besar una réplica de la Cruz de Caravaca, eso es otro tema, grave, pero otro tema.
Pero sí entro, porque es indignante y denunciable, caspa y derroche, en el hecho de que el acto central de dicha jornada fuera un banquete para más de 1200 personas, políticos varios, sobretodo del PP y del PSOE, gente del campo, mujeres rurales, y otra mucha gente, ni del campo, ni rural, ni mujer, pero ávidos de ser invitados a un buen menú, en los Salones del Castillo. La penitencia por comer de gorra fue tener que tragarse los discursos de la consejera con datos sacados de la wiki pedía o del algún manual, y el desfile rural de autoridades, algunas de las cuales sólo han visto el campo en postales.
Me la juego a decir que dicha comida se pagará, cuando se pague, con fondos que en gran parte han salido del sufrido contribuyente, pues tanto Integral, como el resto de organizadores o colaboradores en las jornadas, reciben fondos públicos.
Mi más sincera repulsa a esta instrumentalización. Pido a los responsables del banquete que aclaren de dónde sacaron los fondos para dicha invitación. Espero y deseo que el origen de dichos fondos no sea el de fondos europeos dedicados al desarrollo rural, pues a ver cómo le explican a nuestros convecinos europeos qué tiene que ver el desarrollo rural con la invitación a aperitivos y cerveza. Con lo fácil y sano que es organizar una comida, en la que cada uno paga lo suyo a escote.
Seguramente, como pasa en España, el malo en este tema , seré yo por denunciarlo, y no los de siempre, provenientes del poder de siempre, que ven un resquicio y no pierden la ocasión de invitar a todos, con el dinero de otros, naturalmente, que el dinero de ellos, ese, ese es solo para ellos.
Y mañana, a firmar más recortes, pero con la barriga llena, y gratis. Amén.