Antonia María Martínez y Sonia García. Enfermeras Residencia Nova, Piso Tutelado y Centro de Día Mayrena. APCOM.

Las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo (PDID) constituyen un subconjunto de población con una mayor predisposición a tener enfermedades, tanto de tipo físico como mental, y la mayor incidencia de estas enfermedades se debe fundamentalmente, a las características genéticas y biológicas, ligadas a las consecuencias de la propia discapacidad. Por esta razón, este colectivo se debe tener en cuenta como un segmento de la población con más necesidad de utilizar los dispositivos de salud; tanto a nivel ambulatorio como hospitalario y tenemos que intentar ofrecerles la mejor calidad de asistencia teniendo en cuenta unos aspectos determinados que, a la vez, harán más cómoda nuestra tarea como profesionales.

Por ello, desde el Servicio de enfermería de Centro de Día Mayrena y Vivienda de APCOM, aportamos unas directrices de manejo a todos los profesionales implicados en la asistencia médica (médicos, enfermeros, auxiliares clínicos… etc.) y así favorecer la asistencia a este colectivo y, en definitiva,  poder mejorar su calidad de vida e incrementar la esperanza de vida.

-Presentarnos y mostrarnos cercanos a la persona: Es necesario que la persona con discapacidad intelectual pueda sentirse que está en un entorno familiar. El hecho de ver a los profesionales como personas cercanas (saber cómo nos llamamos, ver que estamos cerca de ella, notarnos relajados durante la visita…) facilitará que se note más segura. Si es necesario y posible, ¡valoramos el hecho de quitarnos la bata durante la visita!

-Asegurar un ambiente acogedor y tranquilo: Poder visitar a la persona en un entorno con poco ruido y sin interrupciones nos facilitará el trabajo.

-Transmitir seguridad. Asegurar el espacio personal: Tener en cuenta que si nos acercamos mucho a la PDID esta puede interpretar que queremos hacerle daño y podemos fomentarle un aumento del estrés. Si la persona tiene hipersensibilidad táctil, como es el caso de muchas personas con trastorno del espectro del autismo, se recomienda mantener la mayor parte del tiempo posible una distancia física no invasiva, tocarlo el mínimo posible al recibirle, no darle la mano ni golpecitos en la espalda. Con posterioridad, y ya que la exploración física es inevitable, tenemos que explicarle de forma muy clara y con antelación cualquier contacto físico.

-Tener en cuenta su dignidad:

  • Dirigirnos a él/ella durante la visita, escucharle. La PDID es quien ha necesitado acudir a la visita por algún motivo. Es necesario, por respeto a ella, que le preguntemos lo que necesitemos saber a él/ella, aunque pueda tener dificultades para respondernos.
    •Preservar su intimidad. Las PDID, como todo el mundo, también tienen derecho a la intimidad. Es necesario que nos aseguremos si quiere que los acompañantes estén presentes durante la entrevista y/o la exploración y también tener en cuenta no hacer comentarios sobre él/ella en su presencia.
  • Tratarlos de acuerdo con su edad cronológica. Las PDID acostumbran a interesarse por las mismas cosas que el resto de personas de su edad (deportes, cine, música…). Debemos tenerlo en cuenta si queremos utilizar estos temas para que nos tenga confianza o hacer la visita más distendida.

-Permitir que pueda tener personal de referencia a sulado (en la medida que sea posible): La compañía de familiares o personal referente con él/ ella durante la visita le ayudará a estar más seguro y podrá facilitarnos pautas que nos ayuden a hacer nuestro trabajo.

Permitir tener con ellos objetos personales: La persona puede sentirse más tranquila si tiene un objeto que le aporte seguridad.

Dedicar el tiempo necesario (interrogatorio,procedimientos…):Por el estrés que la visita médica puede conllevar a las PDID y las dificultades que pueden tener por lo que
respecta tanto a la comprensión como a la expresión, conviene que desde el primer momento seamos conscientes de que tendremos que trabajar a un ritmo más pausado del que acostumbramos a llevar cuando atendemos a la población sin discapacidad.

-Reforzar positivamente la colaboración del usuario: Debemos tener en cuenta el esfuerzo que puede estar haciendo la persona por mantenerse tranquilo y colaborar en lo que le pedimos. Es bueno que le podamos reconocer la conducta y felicitarlo por este hecho.

-Preguntar sobre capacidades comunicativas(expresivas y de comprensión) de la persona: Es conveniente que podamos tener en cuenta desde el primer momento de la visita si la persona tiene dificultades para comprendernos o expresarse verbalmente y saber si hay la posibilidad de utilizar estrategias que nos puedan facilitar la comunicación. Estas estrategias pueden consistir en sistemas de comunicación alternativa (lenguaje de signos, fotografías, pictogramas…).

-Tener en cuenta las estrategias utilizadas enanteriores ocasiones: Considerar las estrategias que se han utilizado en otras visitas y que han funcionado nos puede ayudar también a atender al usuario. Los familiares y/o acompañantes nos podrán facilitar muchas veces esta información.

-Avanzarle lo que pasará: Conviene asegurarnos de que la persona con discapacidad va sabiendo lo que hacemos en cada momento. Es necesario que le podamos ir dando información adecuada a su capacidad de comprensión y ayudándonos de los acompañantes o utilizando soportes gráficos o escritos si es necesario.

-Darle posibilidades de elección:Permitir que el usuario decida y opine en determinados aspectos de los procedimientos diagnósticos y en el tratamiento nos facilitará su colaboración. Dejarle escoger en qué brazo medir la TA o si prefiere tomar el tratamiento en comprimidos o en solución pueden ser estrategias que se pueden utilizar.

Esperamos que estas indicaciones nos ayuden a todos los profesionales de la salud a proporcionar a las PDID una asistencia sanitaria en las mejores condiciones posibles, esto es, procurando comodidad, tranquilidad, calidez y seguridaddurante nuestro trabajo.